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T-Mobile aventaja a Verizon y AT&T en el despliegue de 5G

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T-Mobile US aventajará a sus rivales Verizon y AT&T en el despliegue de las redes 5G por todo el territorio estadounidense durante este año y previsiblemente en los dos próximos, gracias a la mayor cantidad de espectro y de población cubierta que tiene en la banda media de 2,5 GHz. Verizon y AT&T han comprado mucho más espectro que T-Mobile US en la subasta de la banda C, pero no será suficiente para compensar la amplia cobertura que ya tenía T-Mobile en Estados Unidos. Además, la banda C subastada no estará disponible para los operadores hasta finales de año, y de forma parcial.

 

Mike Sievert, consejero delegado de T-Mobile US, operadora estadounidense participada mayoritariamente por la alemana Deutsche Telekom, se mostró exultante hace tres semanas en la reunión de analistas financieros al valorar la posición competitiva de su empresa en el mercado de redes 5G de Estados Unidos frente a sus rivales Verizon y AT&T. También se felicitó por lo que su empresa había conseguido en la subasta de 280 MHz de la banda C, situada entre los 3,7 y 3,98 GHz, que se adjudicó por un total de 95.119 millones de dólares, incluyendo los 13.950 millones que deberán aportar proporcionalmente los licentatarios para hacer frente a los costes de reubicación de las frecuencias hasta ahora ocupadas por los satélites que prestan servicios de televisión, entre otros.

 

La operadora Verizon fue la que más pujó en la subasta celebrada entre finales del pasado diciembre y primeros de enero, aunque los resultados no fueron hechos públicos hasta finales de febrero. Verizon se comprometió a pagar 45.455 millones de dólares por 161 MHz, más 7.909 millones por la reubicación de las frecuencias ahora ocupadas. AT&T pujó por 80 MHz, lo que le supone un compromiso total de 27.695 millones de dólares. El tercer gran operador, T-Mobile, se quedó con 27 MHz, con un monto total de 10.666 millones de dólares, como indica la siguiente tabla compilada por la consultora New Street Research.


El importe total de la subasta, 95.119 millones de dólares, es ciertamente muy elevado, aunque hay que tener en cuenta que se subastaban un total de 5.684 licencias, cada una de ellas ocupando una parte relativamente pequeña del territorio de Estados Unidos, algunas con mucha población y otras con bastante menos, pese a que el espectro total, 280 MHz, es reducido. Así, el promedio del megahercio por habitante sale a 1,11 dólares, una cantidad razonable, incluyendo los costes de reubicación, pero el importe total es colosal.

T-Mobile ofrecerá un buen servicio 5G en los próximos años, con redes totalmente 5G, y gran cobertura territorial, aunque la velocidad que se conseguirá es baja, en torno a los 50 megabits por segundo

Verizon fue la que adquirió más licencias, un total de 3.511, que suponen 161 megahercios. AT&T se quedó con 1.621 licencias con 80 MHz, mientras que T-Mobile obtuvo 142 licencias y 27 MHz. Sin embargo, las 142 licencias de T-Mobile cubren un territorio de 207 millones de habitantes y casi el 68% de territorio contiguo. T-Mobile seleccionó sólo las licencias que le interesaban para completar gran parte del territorio que le faltaba por cubrir, porque el grueso de las ciudades ya las tenía servidas con la banda de 2,5 GHz que poseía gracias a la adquisición de Sprint.

 

En cambio, Verizon y AT&T, como contaban de entrada con pocas licencias en la banda media, debieron pujar mayoritariamente por las zonas pobladas, más pequeñas pero más caras. La mayor necesidad de espectro de Verizon y AT&T también provocó que la puja se disparara entre los dos por las licencias más deseadas, porque T-Mobile se jugaba menos en la subasta que los otros dos grandes operadores y seleccionó muy bien dónde acudir. De ahí la disparidad entre el número de licencias conseguidas y el precio comprometido por cada uno de los licitantes (Verizon acudía como Cellco Partnership), como se ve en la tabla siguiente de la FCC, el regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos y organizador de la subasta.


Al valorar la situación actual del despliegue de redes 5G en Estados Unidos, Mike Sievert destacó que “T-Mobile cubre ahora 287 millones de personas con su red Extended Range 5G y 125 millones con la Ultra Capacity 5G” para añadir con cierta sorna que “estamos en disposición de cubrir 200 millones de personas más en todo Estados Unidos con Ultra Capacity 5G este mismo año, incluso antes de que nuestros competidores tengan incluso la posibilidad de desplegar la red 5G en la banda media”.

Los clientes de T-Mobile, “ganadores de la subasta“

“Los clientes de T-Mobile son, claramente, los ganadores de esta subasta de la banda C”, añadió Sievert. “Nuestra red 5G, que ya es líder en la industria, nos ha permitido ser altamente selectivos y estratégicos, concentrando nuestra apuestas en los principales mercados de Estados Unidos”. Como habíamos anticipado el pasado otoño, “los otros chicos [Verizon y AT&T] se gastaron una suma increíble, porque lo tenían que hacer; e incluso así, la verdad es que la banda C funciona mucho mejor en las áreas urbanas porque no se propaga tan bien como en las bandas medias [de 2,5 GHz] de que dispone en gran número T-Mobile”.

 

“Dicho de manera sencilla, Verizon y AT&T apostaron al caballo equivocado (cuando desplegaron las ondas milimétricas) y ahora han tenido que tirar para atrás y pagar fuertes sumas de dinero para intentar atraparnos”, apostilló Neville Ray, responsable de tecnología de T-Mobile. “Hay un único líder 5G verdadero en Estados Unidos, que es T-Mobile: toda América gana con mejor conectividad, más competencia y un valor que estamos en disposición de llevar a los consumidores y empresas, forzando a los otros chicos a hacer lo mejor para sus clientes como nosotros siempre hemos hecho”.

 

Sin dejar de ser ciertas las palabras altisonantes de los máximos ejecutivos de T-Mobile, la realidad es que Verizon y AT&T se han visto forzados por las circunstancias, básicamente por la crónica escasez de espectro disponible en la codiciada banda media, de 2,5 a 4 GHz, en Estados Unidos. T-Mobile jugó bien sus cartas y logró que el anterior presidente de la FCC, Ajit Pai, les aprobara la fusión  hace un año entre T-Mobile y Sprint para formar un único operador, pese a la oposición del responsable de la legislación antitrust y del ejército de abogados que habían contratado AT&T y Verizon para abortar la fusión.


Los responsables de AT&T y Verizon, como es lógico, justificaron su posición en la subasta de la banda C en las reuniones que mantuvieron con los analistas financieros como había hecho T-Mobile. Con las licencias conseguidas con la subasta, las dos operadoras rivales de T-Mobile podrán ofrecer un servicio 5G muy competitivo a los consumidores y las empresas, especialmente en los núcleos de mayor población, a partir de 2023. La deuda contraída, de más de 50.000 millones de dólares, y más de la mitad en el caso de AT&T, será una losa para ambas operadores, porque también se habrán que sumar más de 10.000 millones de dólares cada uno para construir la red con las licencias adquiridas.

 

En el caso de T-Mobile, los números también costarán de cuadrar. La compra de los activos de Sprint por parte de la matriz, Deutsche Telekom, supuso una gran inversión, como la construcción de la red 5G en el último año y los siguientes, así como el suministro de servicios de banda ancha a precio subvencionado que la operadora se comprometió a ofrecer a muchos núcleos poco poblados durante varios años, para lograr la aprobación de la fusión. También se comprometió a no instalar ningún equipo de red de Huawei en Estados Unidos.

 

En cualquier caso, lo indiscutible es que T-Mobile está en condiciones para ofrecer un servicio 5G de buena calidad en los próximos años, empezando desde ahora, y con redes totalmente 5G, con la norma SA 5G. La velocidad que se conseguirá, no obstante, deja bastante que desear, en torno a 45 megabits por segundo. Pero, por lo menos, la cobertura será amplia, según reconocen los expertos que siguen los planes de las tres operadoras.


Fuente: T-Mobile. Marzo 2021 (Analyst Day – virtual)

El gráfico superior muestra, a la izquierda, la cantidad de espectro que tienen actualmente los tres grandes operadores estadounidenses en la banda media, básicamente 2,5 GHz, y a la derecha la que se prevé que tengan a partir de 2024, cuando las licencias ahora subastadas estén plenamente disponibles para ser utilizadas. TDD (Time Division Duplex) es un sistema donde acceso y terminales trabajan a la misma frecuencia pero no en el mismo momento mientras que con FDD (Frequency Division Duplex) hay una frecuencia y espacio temporal reservado, que en principio es más adecuado para los sistemas móviles y capacidad MIMO.

 

Como se ve en gráfico, T-Mobile tiene ahora más espectro que AT&T y Verizon juntas, pero dentro de tres años la situación de Verizon será más similar a la de T-Mobile, con mucha mayor penetración y velocidad en los grandes núcleos urbanos por parte de Verizon. Esta situación puede cambiar dentro de poco tiempo, porque la actual presidenta en funciones de la FCC, Jessica Rosenworcel, está considerando reasignar 100 MHz para uso flexible en la banda comprendida entre 3,45 y 3,55 GHz, contigua a la banda ciudadana CBRS, y también la comprendida entre 2,9 y 3,0 GHz, así como la situada entre 3,3 y 3,5 GHz. Está además en estudio la utilizada por el Departamento de Defensa entre 3,45 y 3,55 GHz, aunque alguna de esta subastas no se iniciaría, en cualquier caso, hasta el año que viene.

Ventajas e inconvenientes de 2,5 GHz frente a 3,5 GHz

Como es habitual en telecomunicaciones, y especialmente en las ondas radioeléctricas, cada banda tiene sus ventajas y sus inconvenientes. T-Mobile lleva el agua a su molino y en el gráfico inferior argumenta que la banda de 2,5 GHz tiene ventajas sobre la banda C, situada entre los 3,7 y 3,98 GHz, porque la señal llega más lejos. La banda C requiere una vez y media más antenas que la de 2,5 GHz y el doble de antenas que la AWS/PCS.

 

La banda C, como se ve en el gráfico inferior, cubre el 65% respecto al 100% de la banda de 2,5 GHz. La utilización de señales a 600 MHz, de 2,5 GHz y de 3,7 a 3,98 GHz permite a T-Mobile mayor flexibilidad y utilizar innovaciones como la agregación de canales 5G y el 5G real con SA-5G. Hasta el año que viene, por lo menos, ni Verizon ni AT&T usarán SA-5G. En las áreas de gran densidad de población y de usuarios, la banda C ofrece mayores ventajas, tanto por capacidad como por velocidad, al igual que las ondas milimétricas. El problema de estas últimas, sin embargo, es que su alcance es muy limitado.


Verizon invirtió más de 45.000 millones de dólares en la adquisición de espectro durante la subasta de la banda C recientemente celebrada, pero no estará parcialmente disponible hasta finales de este año. La puja de AT&T para conseguir más espectro fue más moderada, pero también pesará fuertemente sobre la deuda de la compañía.

Verizon y AT&T deberán esperar al menos un año para tener un servicio 5G de nivel elevado, especialmente en las grandes ciudades, pero deberán hacer frente a la onerosa deuda contraída con la compra del espectro de la banda C

En un estudio del pasado mes de febrero realizado por OpenSignal, la experiencia de los usuarios de redes 5G en Estados Unidos es relativamente similar en los tres operadores donde hay cobertura, con velocidades de descarga comprendidas en los 41 y 48 megabits por segundo, con una ligera ventaja por parte de T-Mobile. En la velocidad de subida, se repite el patrón de la bajada de datos, pero la velocidad es muy inferior, entre los 5,6 megabits por segundo hasta los 11,4 megabits por segundo de T-Mobile, con Verizon en medio. La ventaja de Verizon respecto al resto de operadores está en la experiencia de vídeo, tanto en banda ancha normal como 5G.


Para Eric Schmidt, el que fuera consejero delegado y presidente de Google, se muestra muy crítico con los resultados de la subasta de la banda C en un artículo publicado en el Financial Times el 21 de febrero. A su parecer, invertir en una infraestructura potente de redes 5G debería ser una prioridad, tanto para Estados Unidos como para sus aliados y, especialmente, para rivalizar con China, que está varios pasos por delante en este tema.

 

Las sumas pagadas en la subasta reducirán, a su juicio, la capacidad financiera de los operadoras involucrados y probablemente llevará a una desinversión y una reducción de su tamaño, anota en el artículo de opinión. La suma de 81.000 millones de dólares considera, por otro lado, que es una minucia a escala gubernamental, menos de un mes del pago de la deuda del país, que probablemente no será reinvertida en el sector.

 

Según sus cálculos, la construcción de una red móvil en la banda C que cubriera el 80% de la población de Estados Unidos tendría un coste de unos 70.000 millones de dólares y requeriría un millón de estaciones de radio. Sería una buena base para encarar la próxima generación móvil, la 6G, y hacer frente a China. En su opinión, en las próximas subastas se debería priorizar la obligación de construir una potentes infraestructura por parte de los operadores que quieran concursar, antes que tener un afán recaudatorio.