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Preocupa el alto precio de algunas subastas 5G en Europa

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Las condiciones establecidas para concursar en algunas subastas de espectro 5G preocupa a la GSMA, la asociación de operadores, porque considera que se corre el riesgo de perjudicar a los consumidores al subir los precios de forma artificial o distribuir de manera ineficiente los escasos recursos de espectro existentes. El precio alcanzado por las licencias 5G en Italia o el que se está viendo en Alemania es motivo de inquietud, porque es superior al previsto inicialmente y puede hipotecar el desarrollo futuro de las redes 5G, especialmente en Europa.

 

En algunos países europeos relativamente pequeños, como Suiza, Austria o Dinamarca, se han concedido licencias para redes 5G en la banda más deseada a precio moderado, entre 180 y 400 millones de euros. El pasado octubre, sin embargo, se concedieron licencias en Italia por un importe total de 6.550 millones de euros y la evolución de la subasta que se está realizando en Alemania, donde ya se han superado los 5.700 millones de euros, muestra que lo sucedido en Italia no será una excepción.

 

Al comentar un informe sobre las subastas recientemente publicado por la GSMA, Brett Tarnutzer, responsable del espectro de la asociación, alerta que “las subastas pueden fallar y fallan cuando se han diseñado inadecuadamente”. Vemos con preocupación la tendencia a diseñar subastas que pueden afectar negativamente el potencial de 5G antes de que haya empezado y, añade, “es el momento de que los políticos trabajen más estrechamente con las partes interesadas para lograr concesiones oportunas, justas y eficaces”.

GSMA recomienda priorizar en las subastas de espectro la prestación de servicios sobre la recaudación

El documento de la GSMA hace una serie de recomendaciones, entre las que destaca que la prioridad de las subastas de espectro debería ser el soporte de servicios móviles de alta calidad y precio ajustado y no maximizar la recaudación; ni tampoco crear riesgos innecesarios e incertidumbres para los participantes en la subasta. Las subastas, aunque se reconoce que en muchos casos son un método eficaz, “no debería ser el único proceso considerado, porque no siempre es el deseable”, se indica en el documento.

 

“Estamos en un momento crucial para el desarrollo de 5G”, añade Tarnutzer, porque el espectro es el combustible esencial para las redes móviles y “su uso no efectivo sólo tendrá malas consecuencias para los consumidores”. Y sentencia: “El objetivo más importante a la hora de asignar las frecuencias no debería ser recaudar más dinero sino asegurarse de que los consumidores se benefician de la mejor conectividad móvil”.

 

Las condiciones de la subasta para las redes en torno de 3,5 GHz en Alemania ya fueron motivo de mucha polémica por parte de los operadores que querían participar, porque había 300 MHz disponibles para cuatro aspirantes. Se considera que 100 MHz para cada operador es lo deseable, que es además la porción que se había reservado previamente para la construcción de redes privadas en Alemania, otro aspecto controvertido.

Ericsson: Europa se arriesga a un retraso en 5G por la disponibilidad  el precio del espectro, no por la tecnología ni la seguridad

También se juzgó excesiva la obligación de proveer, a finales de 2022, una velocidad de 100 Mbit/s al 98% de los hogares alemanes y en las autopistas y carreteras federales. Con todo, ya se han hecho más de 300 rondas desde que se inició la subasta a mediados de marzo y se han superado los 5.700 millones de dólares entre los cuatro aspirantes a las licencias.

 

En Francia, otro país clave para el desarrollo de 5G en Europa, el Gobierno acaba de publicar el documento marco donde se explica la filosofía general que debe regular el proceso de subastas 5G, previstas para este otoño. El objetivo es ambicioso, porque el documento precisa que “el servicio comercial deberá iniciarse a partir de 2020 y cubrir varias ciudades”, en línea con el objetivo oficial de la Unión Europea, que había solicitado que cada país miembro tuviera servicio 5G en al menos una ciudad a partir del año que viene.

 

Formalmente, el reglamento de las subastas 5G en Francia debe ser aprobado por la Arcep, el regulador de las telecomunicaciones francesas, aunque la opinión del Gobierno es básica. En el documento ahora hecho público, se precisa que no sólo las grandes aglomeraciones deben tener 5G sino que todos los territorios, incluidas las zonas rurales y de montaña, deben contar con servicios 5G en un plazo razonable. El objetivo principal es “una buena cobertura móvil en todo el conjunto del territorio (francés)”, se lee en el documento.

 

La voluntad gubernamental es que el importe de la subasta no sea barata ni cara, sino “en el justo medio”. Las frecuencias deben favorecer inversiones en infraestructuras de calidad y maximizar los retornos de la inversión a largo plazo y no sólo al principio. Se busca calmar así a los operadores interesados, alarmados por la evolución de la subasta en Alemania. Los operadores no ocultan su apreciación de que cada euro de más invertido en la compra de licencias es un euro de menos a invertir en las redes.

 

Otro escollo en la subasta francesa es que las frecuencias comprendidas entre 3,4 y 3,8 GHz está parcialmente ocupada hasta 2026. Bolloré Télécoms tiene concedida una banda de 30 MHz en toda Francia para la tecnología WiMax y SFR lo mismo en los alrededores de París y de la Costa Azul, a la que cabe sumar 50 MHz para una banda THD Radio concedida recientemente y otros 10 MHz de seguridad para evitar interferencias. Quedan libres así solamente 280 MHz para operar a partir del año que viene en la banda de frecuencias medias 5G, las más deseadas en Francia, de los 400 MHz totales. En España, el problema es que la TDT ocupa parte de las frecuencias bajas, las más apreciadas en este caso.

 

Börje Ekholm, máximo responsable ejecutivo de Ericsson, considera que Europa no corre el riesgo de tener 5G con retraso por razones tecnológicas o de seguridad sino a causa de la disponibilidad de frecuencias y de su precio. En una entrevista al rotativo francés Le Figaro, opina que el precio de las subastas en Italia o en Alemania priva a los operadores de los medios financieros para desarrollar rápidamente 5G. “Si los operadores deben poner sobre la mesa el equivalente a dos años de inversiones para comprar las licencias 5G, es la financiación que tienen de menos para el desarrollo de las redes”, sentencia.

 

La GSMA considera que las subastas son un buen método para asignar un recurso tan escaso como el espectro, sobre todo las efectuadas habitualmente con múltiples rondas. Son un mecanismo de asignación objetivo para aquellos operadores que más valoran la licencia y son más capaces de recuperar la inversión con redes de calidad y buena cobertura en un entorno de fuerte competencia. Pero, añade, siempre que estén correctamente planificadas y diseñadas. Un proceso que no es nada sencillo.