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10/09/2019

Los operadores tienden a compartir sus torres de móvil y hacerlas más autónomas

La tendencia de los operadores de telefonía móvil a compartir sus antenas y torres de telecomunicaciones con otros operadores va al alza, al igual que segregar sus infraestructuras móviles o alquilarlas a otros operadores especializados en la propiedad y gestión de las antenas y torres, tanto de redes 4G como 5G. El uso más compartido de las infraestructuras móviles hará que su gestión y propiedad dependa menos de los operadores y su diseño sea más versátil, para ajustarse a las distintas necesidades de cada operador que las utilice.


La tendencia de los operadores de telefonía móvil a compartir sus antenas y torres de telecomunicaciones con otros operadores va al alza, al igual que segregar sus infraestructuras móviles o alquilarlas a otros operadores especializados en la propiedad y gestión de las antenas y torres, tanto de redes 4G como 5G. El uso más compartido de las infraestructuras móviles hará que su gestión y propiedad dependa menos de los operadores y su diseño sea más versátil, para ajustarse a las distintas necesidades de cada operador que las utilice.

Esta tendencia hacia la mayor autonomía de las torres de telecomunicaciones y equipos de radioenlace respecto a los operadores parece imparable, pero también llevará bastante tiempo. El proceso hacia un uso mucho más compartido de las infraestructuras será gradual y sin estridencias, según la opinión generalizada de muchos expertos. Se notará, especialmente, en el despliegue que se está realizando de las nuevas redes de telecomunicaciones 5G.

La segregación de los activos de torres de telefonía móvil se inició hace varios años y se puso muy de relieve cuando Telefónica creó en 2016 una filial, Telxius, que los agrupaba, con el objetivo de sacar una parte creciente de los activos de antenas al mercado bursátil, como ha hecho repetidamente. Hace pocos días, el grupo Vodafone anunció la segregación de las torres de telecomunicaciones que tiene instaladas en Europa y la formación de una nueva entidad llamada TowerCo, que debería ser operativa en mayo del año que viene.

TowerCo, según Vodafone, tendrá su propio equipo, que se encargará de gestionar las 61.700 torres que posee actualmente el grupo en diez mercados europeos. El objetivo último de TowerCo, como ha declarado Nick Read, CEO de Vodafone, es sacar la compañía a bolsa en los próximos 18 meses, aunque el detalle dependerá de las condiciones del mercado. Vodafone puede ceder un paquete minoritario de TowerCo a diversos inversores o bien ofrecer paquetes mayoritarios o minoritarios de activos a nivel de país individual.



Vodafone ha estado evaluando desde el pasado noviembre las oportunidades y riesgos asociados con la cesión a terceros de toda o una parte de sus activos de torres de telecomunicaciones y ha llegado a la conclusión de que la compartición de redes “es una oportunidad sustancial para crear valor para los accionistas del grupo y lograr significativos beneficios industriales para la sociedad en su conjunto”, asegura Nick Read.

TowerCo dispondrá del mayor activo en torres de Europa, con un 75% de las mismas en España, Alemania, Italia y Reino Unido. Vodafone estima que TowerCo puede generar una facturación anual de 1.900 millones de euros y destinar 222 millones de euros anuales para el mantenimiento, renovación y expansión de sus torres.



TowerCo explotará las 61.700 torres de Vodafone en 10 mercados, el mayor activo europeo de este tipo



La creación de TowerCo, como en su día Telxius, obedece principalmente a una estrategia financiera, para reducir el fuerte endeudamiento que tiene la mayoría de grupos de telecomunicaciones móviles y así hacer frente a sus necesidades de inversión y expansión con las nuevas redes 5G, en un contexto de reducido incremento de la facturación previsto para los próximos años.

Motivos también tecnológicos

La segregación de las torres y antenas de telecomunicaciones también está impulsada por motivos tecnológicos y por el interés en compartir espectro e infraestructura entre distintos grupos de telecomunicaciones, para llegar a más clientes y ofrecer mejor servicio con una menor inversión.

La compartición de infraestructuras de telecomunicaciones entre compañías rivales se ha visto siempre un tema complicado, tanto para preservar la libre competencia como para diferenciarse de los competidores. Sin embargo, el panorama cambia totalmente con el aumento de las inversiones asociadas al despliegue de las redes 5G y las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología para compartir sitios e infraestructura y, a la vez, ofrecer servicios de telecomunicaciones distintos y a medida de las necesidades y estrategia de cada compañía para con sus clientes.

En realidad, la compartición de activos entre grupos rivales se practica desde hace años con el fomento de los llamados operadores móviles virtuales, que ofrecen un servicio independiente en base a una infraestructura alquilada a otros operadores con red móvil. Los grandes grupos de telecomunicaciones móviles han sido proclives a tener en exclusiva la propiedad de sus infraestructuras, pero una parte cada vez mayor también la subcontratan a compañías que se dedican a instalar y gestionar torres para terceros, como es el caso de Cellnex. Compañías que, a su vez, también diversifican su accionariado e intercambian activos.



Compartir torres será más complejo a medida que avancen los despliegues de 5G



En las últimas semanas se han formalizado entre distintos operadores europeos y de otras partes del mundo varios acuerdos para compartir sus torres de telecomunicaciones, sobre todo con las nuevas redes 5G, aunque no exclusivamente. A finales de julio, Vodafone y O2, la operadora de Telefónica en el Reino Unido, ampliaron su acuerdo de compartición de redes para facilitar el despliegue de las redes 5G en el Reino Unido. Un par de días después, la filial italiana de Vodafone llegaba a un acuerdo con Telecom Italia (TIM) para compartir sus redes y potenciar el desarrollo de 5G en Italia. Además, el negocio de torres pasivas de Vodafone en Italia se fusionará con Inwit, el negocio segregado de torres de TIM. En España, Vodafone ha decidido compartir redes con Orange.



La estrategia de Vodafone no es original ni exclusiva de Europa. Muy recientemente, las operadoras suecas Telenor y Tele2 decidieron crear un joint venture, Net4Mobility, para compartir redes y con vistas a 5G. Softbank y KDDI prevén compartir redes 5G en áreas rurales de Japón. Orange Bélgica y Proximus trabajarán juntas para desplegar redes 5G en Bélgica. En Sudamérica, Telefónica prevé trabajar con distintas operadoras y compartir redes. Y en Estados Unidos, si finalmente sigue adelante la fusión entre T-Mobile y Sprint, la compartición de redes y espectro estará a la orden del día para potenciar, entre otros aspectos, la viabilidad del cuarto operador de nueva creación, Dish.

Torres más versátiles y autónomas

La utilización conjunta de determinadas torres y antenas de telefonía móvil puede ir mucho más allá que compartir la infraestructura pasiva. El despliegue de la redes 5G supondrá la utilización de mucho más espectro, muchos más servicios (como redes IoT) y en muchas más bandas (altas, bajas y medias). En consecuencia, los requerimientos de cada operador para una torre específica pueden ser distintos y variar en un futuro. Y para complicar más el panorama, a algunos operadores les puede interesar desplegar en un área determinada más espectro y menos torres, y ahorrar costes de instalación, o a la inversa, poner más torres porque no disponen de tanto espectro.

La compartición de las torres se augura, de esta forma, un proceso mucho más complejo que hasta ahora conforme avance el despliegue de las redes 5G. Se requerirá, inevitablemente, que el acuerdo de compartir torres especifique el grado de autonomía que cada operador tendrá en la torre compartida. Vodafone asegura que, al menos en el Reino Unido, cada operador instalará su propio equipo de enlace radio, su conexión de fibra óptica a la red troncal y su fuente de suministro en las torres de telecomunicaciones móviles compartida.

Se aprovecharán los elementos físicos, los permisos de instalación y se logrará limitar el impacto ambiental, pero está claro que se conseguiría una mayor reducción de costes si se compartieran elementos activos de la red móvil. Según han proclamado Vodafone y O2, el número de sitios que tendrán mayor grado de autonomía, y no limitado únicamente al mástil, será del 16% del total, que si se suma el acuerdo anunciado para Londres en 2018, ascendería al 25%. Si esta proporción se generaliza, la reducción de costes no tendrá mucho recorrido; será un tema puramente financiero.

Por si el panorama de compartir redes no fuera suficientemente complejo, hay que tener en cuenta que, en muy pocos años, habrá que conectar los enlaces de radio a la red troncal 5G SA y ofrecer en algunos sitios el “network slicing” con una latencia extremadamente baja, de acuerdo con la estrategia de cada operador en cada sitio y sus posibilidades comerciales.

Y todo, sin contar con la tendencia cada vez más acariciada por los operadores de tener una red total o al menos parciamente virtualizada, lo que significa en gran parte que será compartida. Son muchas las necesidades y posibilidades comerciales que se pueden plantear en una zona determinada. Pero es evidente que la utilización compartida de muchos recursos físicos, pasivos y activos a largo o medio plazo hará más difícil llegar a un acuerdo en el que todos se sientan ganadores.


Análisis

EE UU insiste en demonizar a Huawei mientras la UE quiere contemporizar con China

Michael Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos, emitió el miércoles de la semana pasada un breve pero duro comunicado sobre el peligro que supone para los operadores la dependencia de Huawei y la necesidad de que se mantengan “limpios”, en clara referencia al fabricante chino de equipos de telecomunicaciones. Justo anteayer, el Primer Ministro británico, Boris Johnson, dudó en atacar directamente a Huawei, pero al final aseguró que las infraestructuras nacionales críticas deben protegerse adecuadamente de los “vendedores estatales hostiles”, un calificativo para Huawei aún más fuerte que el anterior de “alto riesgo”. Mientras, la Unión Europea y sus principales países se mantienen cautos y evitan pronunciarse contra China y específicamente sobre los equipos 5G de Huawei, hasta encontrar una vía intermedia que sirva para contemporizar tanto con China como con Estados Unidos y, a ser posible, sacar el máximo beneficio. Lo que Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, ha definido como “a mi manera”, en alusión a la canción popularizada por Frank Sinatra hace medio siglo.

Análisis

Las operadoras reclaman un plan digital para acelerar la recuperación económica de España

Los máximos responsables de Telefónica y Vodafone España, entre otros, han reclamado la aprobación de un ambicioso plan digital que contribuya a acelerar la recuperación económica de España. “La digitalización aparece, junto a la sostenibilidad, como el gran motor de la reactivación económica, ya que tiene la capacidad de impulsar nuevos modelos de negocio que optimicen los costes y abran nuevas fuentes de ingresos”, aseguró José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, en su reciente junta anual de accionistas. Por su parte, António Coimbra, consejero delegado de Vodafone España, urgió la adopción de un plan integral para actualizar y extender las redes de muy alta capacidad fijas y móviles en la cumbre de la CEOE de hace una semana. El presidente de Telefónica está convencido, además, de que soplan nuevos aires en Europa que permitirán una mayor consolidación del sector de telecomunicaciones y aflorar el valor oculto que tienen muchas operadoras europeas, lo que a su vez aseguraría su rentabilidad y el mantenimiento de sus inversiones.

Análisis

Nokia promueve una RAN con mayor número de elementos, más integrados y relativamente abiertos

Nokia está promoviendo el desarrollo de redes de acceso radio (RAN) más flexibles y ajustadas a las necesidades cambiantes de los operadores. La idea es tener entre la antena receptora y la red de transporte un mayor número de sistemas y elementos, que podrían conectarse entre sí de distintas formas porque estarían construidos con componentes más integrados y, a la vez, relativamente estándar y abiertos. De esta forma, los operadores tendrían mayor libertad para configurar las redes RAN de acuerdo a sus necesidades y utilizar, en determinados casos, elementos estándar de otros fabricantes, según la visión recientemente expuesta por Marcus Welcom, director de tecnología de Nokia. Sería un camino intermedio, entre las RAN propietarias que rigen hoy en día y las RAN abiertas que algunos fabricantes alternativos proponen, pero que no se prevé que estén disponibles en un futuro cercano.

Análisis

Ericsson casi duplica su previsión de suscripciones 5G para 2020, gracias a China

A finales de este año habrá un total de 190 millones de suscripciones a redes 5G, sostiene Ericsson en su último informe de movilidad, de los cuales unos 150 millones estarán en China, 20 millones en Corea del Sur y otros 20 millones en el resto del mundo, aproximadamente. Estas cifras casi duplican los 100 millones de suscripciones 5G previstas por Ericsson en su informe de noviembre pasado, debido al brutal crecimiento de China, muy superior al previsto, y al “ligero descenso” en Europa y Estados Unidos respecto a lo calculado por la compañía sueca. Para finales de 2025, la previsión es que hayan 2.800 millones de suscripciones 5G en todo el mundo, más en línea con los 2.600 millones pronosticados por Ericsson el pasado noviembre, porque la hipótesis razonable es que Estados Unidos, Europa y Japón acelerarán los despliegues de las redes 5G y la venta de terminales a partir a 2023.

Análisis

Francia desplegará la red 5G sin prisas, con la subasta fijada para final de septiembre

Arcep, el regulador de las telecomunicaciones en Francia, ha fijado para finales de septiembre la subasta para adjudicar once tramos de 10 MHz en la banda de 3,4 GHz a los operadores interesados, además de la concesión de un bloque de 50 MHz de espectro a cada uno de los cuatro operadores a los que se ha aprobado su solicitud, previo pago de 350 millones de euros por bloque. Al final, la autoridad reguladora ha flexibilizado las condiciones de despliegue de la red comercial 5G en Francia y alargado el calendario. La prioridad ahora es tener el máximo de cobertura 4G y 4G+ en todo el país, mientras los operadores no ven ninguna prisa en desplegar amplios servicios 5G en Francia. De momento, Arcep guarda silencio en el espinoso asunto de la instalación de equipos de Huawei en la red 5G de los operadores que lo han solicitado y probablemente habrá de mayor concreción antes del inicio de la subasta.

Análisis

El despliegue y uso de 5G será muy distinto al previsto hace un año

La pandemia y el endurecimiento del veto de Estados Unidos a Huawei han hecho saltar por los aires todos los planes previstos en 2019 para el despliegue y utilización posterior de las redes 5G a lo largo de la presente década. Un año después de que se pusieran en marcha las primeras redes comerciales 5G con infraestructura 4G, la Unión Europea no sabe qué hacer con Huawei y Estados Unidos ha caído en la cuenta de que no dispone de tecnología propia ni suficiente espectro utilizable para telefonía móvil. El Reino Unido se ha metido en un embrollo con el veto a Huawei mientras China avanza de forma imparable en materia de 5G y el desarrollo y fabricación de semiconductores con tecnología propia. Por su parte, Japón y Corea del Sur, con NEC y Samsung a la cabeza, se postulan como alternativas al oligopolio formado por Huawei, Ericsson y Nokia en redes móviles. Y, quizás, intentar rebajar la tensión entre Estados Unidos y China, al menos en lo concerniente a 5G, y de paso dejar respirar a Taiwan y a su fabricante líder, TSMC.