Article  | 

Los operadores europeos potencian las infraestructuras compartidas y se reestructuran

SHARE

Varios operadores europeos de telecomunicaciones han intensificado últimamente su reestructuración con la venta y segregación de activos, el establecimiento de alianzas mutuas y la utilización de infraestructuras compartidas para responder mejor a los desafíos de la década que ahora empieza, caracterizada por un menor incremento de los ingresos y un necesario aumento de las inversiones, especialmente en 5G. En un reciente manifiesto, los operadores destacan la urgencia de construir infraestructuras de telecomunicaciones a mayor escala nacional y europea y tener una política industrial europea que fomente el liderazgo digital y la inversión en infraestructuras gigabit para que las empresas europeas compitan de forma efectiva en un cambiante mercado mundial.

Los grandes operadores europeos de telecomunicaciones, como Telefónica, Deutsche Telekom, Vodafone, Orange, BT o TIM, consideran que es fundamental consolidar un mercado europeo de telecomunicaciones muy fraccionado. Europa cuenta en estos momentos con un centenar de operadores mientras que China, con un mercado más amplio, tiene tres, los mismos con que cuenta Estados Unidos si, al final, los tribunales aprueban el proyecto de fusión entre Sprint y T-Mobile US.

La mayoría de operadores europeos han aprobado en las últimas semanas ambiciosos proyectos de reestructuración de sus unidades de negocio, que contemplan la segregación y venta de activos, la reducción de plantillas, la utilización de infraestructuras compartidas entre operadores de un mismo país, especialmente las torres de telecomunicaciones, y la formación de alianzas entre ellos a nivel nacional o europeo, además del empleo de tecnologías de red abiertas e interoperables. El objetivo es optimizar más los recursos y reducir costes sin sacrificar la calidad del servicio.

Lo que por ahora se descarta es que haya grandes operaciones de fusión de operadores europeos. Hace meses que se habla de la fusión entre los dos grandes operadores de Alemania y Francia, Deutsche Telekom y Orange, porque conllevaría muchas sinergias al tener ambos varios negocios complementarios. Pero el pasado cuatro de diciembre Stéphane Richard, máximo responsable de Orange, lo desmintió tajantemente al presentar su plan estratégico Engage 2025: “No hay ninguna discusión en estos momentos y este proyecto no está sobre la mesa a corto plazo”.

Los operadores europeos han aprobado ambiciosos proyectos de reestructuración, que contemplan la segregación y venta de activos y la utilización de infraestructuras compartidas entre operadores

Richard prevé para los próximos tres años un muy ligero crecimiento de los negocios tradicionales de telecomunicaciones en los mercados europeos, a excepción quizás de los servicios a empresas y servicios financieros. En cuanto al mercado español, el máximo responsable de Orange hace que su grupo no prevea la vuelta al crecimiento hasta 2021, debido a las grandes ofertas de precios bajos de los competidores.

Unos días antes, Orange había anunciado la venta de 1.500 torres de telecomunicaciones a Cellnex por importe de 260 millones de euros. Richard la considera, sin embargo, una operación puntual y limitada porque considera que es “estratégico quedarse con el control de nuestras infraestructuras”. La venta a Cellnex contempla que durante diez años, prorrogables, Orange España continuará utilizando las torres, que ahora pasarán a estar gestionadas por Cellnex.

A finales de noviembre, Telefónica aprobó un nuevo plan de acción que escinde su negocio operativo en Hispanoamérica y centra su negocio en los cuatro países más estratégicos para la compañía: España, Brasil, Reino Unido y Alemania. Estos cuatro países concentran el 63% de los accesos y más del 80% de los ingresos y resultado bruto operativo. También ha creado una unidad de negocio que aglutinará sus infraestructuras, Telefónica Infra, para generar mayor valor y servicios a terceros. La piedra angular de Infra será Telxius, segregada hace tiempo para reunir sus torres de comunicaciones y sacarla al mercado. La ambición de Telefónica es generar 2.000 millones de euros adicionales en ingresos en 2022.

Compartir antenas y torres de telecomunicaciones y segregar sus activos se ha convertido en una práctica habitual entre los operadores europeos. A finales de julio, Vodafone y la filial británica de Telefónica, O2, ampliaron su acuerdo anunciado el pasado enero de compartir sus estaciones de enlace 5G y crear una sociedad conjunta que gestionara sus infraestructuras pasivas. Vodafone extendió días después esta práctica a sus 61.700 torres que posee en diez países de Europa.

A mediados de noviembre, DT y las filiales alemanas de Vodafone y Telefónica se pusieron de acuerdo para coordinar la puesta en marcha y funcionamiento de 6.000 nuevas torres en Alemania, para 5G y zonas rurales. Y hace unos pocos días, BT vendió la infraestructura de telecomunicaciones que poseía en España a Portobello Capital, mientras la filial portuguesa de Alice Europe cedió su infraestructura de fibra óptica para hogares a una subsidiaria de Morgan Stanley, después de haber vendido anteriormente sus torres a la misma compañía.

Con todas estas operaciones de venta de activos, los operadores lograrán reducir la deuda acumulada, aunque aumentarán los gastos operativos porque se seguirán utilizando estos activos vendidos a terceros en régimen de alquiler. Su objetivo principal, al igual que con las infraestructuras compartidas con otros operadores europeos, es reducir costes y estar mejor preparado para afrontar las nuevas inversiones necesarias para el despliegue de 5G y aumentar la cobertura de redes móviles y fijas en las zonas ahora desasistidas por su menor rentabilidad.

Es fundamental tener un mercado europeo de telecomunicaciones más unificado para que la industria digital europea compita de forma decidida en un mercado mundial rápidamente cambiante, recalcan los operadores

La amplia utilización de los servicios proporcionados por la próxima generación de infraestructura digital será fundamental para que Europa consiga sus ambiciosos objetivos socioeconómicos, fijados por la nueva presidenta de la Comisión Europea, según consta en el manifiesto del pasado dos de diciembre que está suscrito por los máximos responsables de los 21 principales operadores de telecomunicaciones europeos.

“Consideramos que está muy relacionada la consecución de estos objetivos socioeconómicos con la posibilidad de que nuestras compañías crezcan de forma importante e innoven para los ciudadanos y negocios europeos”, prosigue el comunicado de los operadores, pero añade que “ninguno de nosotros, por sí mismo, podrá lograr estos objetivos”. Y pide que Europa actúe con un espíritu de alianza entre todos los actores públicos y privados.

La propuesta de los operadores es poner el foco en cuatro áreas principales, que al mismo tiempo están en línea con las principales prioridades políticas de la nueva Comisión Europea y su presidencia. La primera es que Europa tenga una política industrial que asegure su liderazgo digital y que facilite que sus empresas puedan colaborar para construir a escala global y compitan en la cadena de valor digital global. Esto requiere, sostienen, un marco regulatorio estable y sostenible en Europa, pero también con reglas justas y equilibradas para competir con los actores globales.

La segunda es estimular la innovación europea, especialmente en datos, IoT e inteligencia artificial, para que las compañías europeas puedan innovar más y proporcionar a los consumidores una mayor elección de tecnologías y servicios digitales. La tercera es bajar las barreras de entrada para el despliegue de infraestructuras gigabit e incentivar de manera decidida la inversión, al tiempo que se asegure que el despliegue de la redes se realice de manera armónica y no se penalice con condiciones de inversión desfavorables. Esto supone, destacan, que se baje el coste de despliegue de las redes fijas y móviles y se valore el espectro a largo plazo.

Por último, los operadores demandan que se corrija de forma activa el fragmentado mercado europeo de telecomunicaciones a base de incentivar a los inversores a construir infraestructuras de telecomunicaciones más a escala nacional y transnacional, incluyendo la optimización de las redes móviles a base de compartir eficiencias.

Para los operadores, un mercado europeo de telecomunicaciones más unificado es un requisito fundamental para que la industria digital de la Unión Europea compita de forma decidida en un mercado mundial rápidamente cambiante, se mejore la cobertura y se ofrezca mejor servicio al cliente, mientras se reduce el impacto medioambiental. Los operadores están convencidos de que las redes digitales contribuirán de forma decisiva a que se cumplan las ambiciones socioeconómicas y geopolíticas de Europa.