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Las redes 5G ofrecerán servicios sociales de mayor valor añadido, con una planificación adecuada

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Las redes 5G transformarán el futuro de la conectividad y tienen la capacidad de conseguir un mayor beneficio social y comunitario, aparte de lograr que las empresas sean más competitivas y responsables. Será necesario, sin embargo, un enfoque más holístico de las redes y que promueva tanto la mejora económica como de la sociedad en general; lo que, en realidad, son las dos caras de una misma moneda. El confinamiento está demostrando que la sociedad es capaz de cambiar y hacer las cosas mejor, aunque esto no significa que se siga haciendo cuando la pandemia remita. Fueron algunos de los comentarios realizados ayer en la segunda sesión de Mobile Talks from Home, que esta vez tenía por título ¿Futuro (des)conectado? Redes inteligentes, conectividad y brecha. Estas sesiones se realizan los jueves en streaming de siete a ocho de la tarde con cuatro especialistas del tema en cuestión, que debaten desde sus hogares.

Ricard Faura, jefe de servicio de Inclusión y Capacitación Digital en la Generalitat de Catalunya, reconoce, como antropólogo, que esta pandemia está haciendo aflorar muchos aspectos positivos de la sociedad y que pone de relieve que somos capaces de cambiar y sacar lo mejor de nosotros mismos en una situación tan adversa como la actual.

Que seamos capaces de cambiar no significa, sin embargo, que logremos que estos cambios perduren, alerta Faura. “Cuando volvamos a la normalidad, existe un gran riesgo de que olvidemos muchas de las lecciones aprendidas con esta crisis” y que volvamos al escenario inicial. En este sentido, precisa, “no soy optimista”.

Montse Guardia, directora general de Alastria y presidenta de Quantum Blockchain Alliance, está convencida de que las redes inteligentes que se están poniendo en marcha permitirán trabajar de una forma mucho más organizada, responsable y con mayor beneficio social. Las redes 5G, junto a la inteligencia artificial, IoT y blockchain, permitirán que el enfoque sea mucho más holístico y el esfuerzo realizado más provechoso para todos.

En términos generales, señala Eduard Martín, director del programa 5G de Mobile World Capital Barcelona, se está satisfecho con el rendimiento que están teniendo las infraestructuras de telecomunicaciones a raíz de esta pandemia. El tráfico en Internet se ha incrementado en algunos casos cerca del 60% y las infraestructuras lo han soportado muy bien.

La Red, precisa Martín, está compuesta de muchas infraestructuras de telecomunicaciones, sobre todo de redes de fibra óptica, y el confinamiento en los hogares ha hecho que la utilización de Internet a través de las redes fijas y del router sea la más demandada. Las redes móviles también se han usado mucho para telefonear o mandar mensajes pero, al no estar la gente en la calle, el uso de las redes fijas ha sido mucho más elevado de lo que se habitual. En general, la mayoría de infraestructuras han funcionado muy bien, rozando el notable, opina Eduard Martín.

De repente, se ha visto que podemos hacer conciliación laboral y que podemos utilizar con provecho muchas de las herramientas de que disponemos, algunas de las cuales ni tan siquiera sabíamos que las teníamos, sostiene Cristina Aranda, Business Development Europe de Taiger y cofundadora de MujeresTech. “Se ha visto que se puede hacer y que somos capaces de hacerlo”. Ahora, de lo que se trata es que este comportamiento se convierta en hábito. Y añade: “Necesitamos repetición”.

Es necesario prevenir futuras pandemias y la tecnología será un vehículo clave para lograrlo. No se estaba preparado ni se actuó a tiempo cuando se originó en China

De todas formas, los ponentes alertaron en el debate que lo que se hace en estos días no es un teletrabajo real. Se está confinado en casa y se ha tenido que hacer sobre la marcha, sin ninguna planificación. Los resultados son bastante positivos: se ha visto que se puede hacer trabajo en casa con conciliación laboral. “La mejor manera de probarlo es cuando tienes necesidad de utilizarlo”, dice Ricard Faura.

Cristina Aranda también ve aspectos positivos en lo sucedido. “Las empresas se han dado cuenta de que se puede trabajar en remoto sin demasiados problemas y que la gente es mucho más responsable de lo que parecía”. Ahora, precisa, se trata de que los departamentos de recursos humanos encuentren la forma de que beneficie el trabajo en remoto tanto a los empleados como a las empresas y de propiciarlo.

Las redes inteligentes, en particular 5G y las tecnologías asociadas (inteligencia artificial, IoT y blockchain) hará que el trabajo en remoto y la utilización de estas nuevas tecnologías resulten más provechosas. Montse Guardia reconoce que todo habría resultado mejor si hubiera estado planificado y no de forma imprevista e improvisada como ha sucedido.

Eduard Martín precisa que cualquier avance tecnológico, como puede ser 5G, tiene ventajas e inconvenientes, con sus partidarios y sus detractores. De lo que no hay duda, añade, es que detrás de las redes 5G existen unas herramientas de redes inteligentes con métodos mucho más avanzados y que facilitarán su utilización y el aprovechamiento por parte de los usuarios.

Las redes de última generación tendrán detrás mucha más inteligencia y métodos mucho más sofisticados de control. La seguridad de la información es un reto importante, como también la privacidad y la intimidad pero, a la vez, habrán mayores y mejores mecanismos de control. Lo que es deseable es que los futuros despliegues se puedan hacer de forma organizada, dijo Martín.

Otro problema que se abordó en el debate fue la brecha social existente en lo que a la disponibilidad y uso de las tecnologías de información se refiere. Se constató que “nos encontramos con que hay mucha gente que no dispone de Internet en su casa ni de ordenador”.

El choque ha sido brutal y la necesidad de una cooperación a nivel internacional es evidente. Como reducir el nivel de testosterona que muestran algunos líderes de forma alarmante

Para Ricard Faura, la situación es consecuencia de una serie de deberes sociales que no se han hecho. En primer lugar, está el problema de la conectividad, de que se disponga de una conexión a Internet, que de hecho es el aspecto más sencillo de subsanar. En segundo lugar, está el tema económico: hay una clara correlación entre las dificultades económicas y el menor acceso a Internet y a las nuevas tecnologías. Y en tercer lugar, está el tema de la capacitación tecnológica, de saber utilizar correctamente las nuevas tecnologías y con aprovechamiento.

Son barreras al uso de las tecnologías de la información que se van sumando. Pero también aquí hay margen para la esperanza. Se apuntó del problema que representa no tener un portátil o un ordenador de sobremesa en condiciones, aunque se relativizó al señalar que el smartphone puede ser una herramienta muy valiosa, con la que se pueden hacer muchas cosas.

En este sentido, Eduard Martín destacó que se está trabajando para que el despliegue de las nuevas redes se haga de una forma más inteligente y que permita mayor colaboración ciudadana. “Estamos trabajando para que 5G esté más orientada al usuario final y haremos lo posible para que preste un mayor y mejor servicio a los ciudadanos”. La conectividad ubicua debería permitir, por ejemplo, que los vídeos formativos sean mucho más provechosos, se comentó en el debate.

En cualquier caso, señaló Montse Guardia, el problema no es sólo tecnológico sino que va de pensamiento sistémico. “Necesitamos muchos perfiles que trabajen colaborativamente y con fines sociales”. Hay que pensar holísticamente, con una visión de verticalidad de los negocios y repensar y adecuar los marcos legales y económicos que beneficie a la sociedad en su conjunto.

El choque cultural y brecha social con que nos enfrentamos, y que se agrava con esta pandemia, es tremendo, reconoció Cristina Aranda. “Vamos a ver vencedores y vencidos cuando termine esta situación”. Quien no sepa adaptarse a la nueva realidad y a la nueva forma de trabajar lo pasará muy mal, se alertó.

El papel que juegue el Estado cuando termine la pandemia será crucial. También hay que estar atentos a lo que está haciendo Asia. Tanto en China como en Corea del Sur o Japón se quiere impulsar el despliegue de 5G para salir de la crisis actual. Las nuevas redes inteligentes, se apuntó en el debate, pueden contribuir a la mejora del funcionamiento de la sociedad en su conjunto y a reducir la brecha social.

Para futuras ediciones de Mobile Talks from Home, que se hacen de momento los jueves en directo en streaming de siete a ocho de la tarde, se puede acceder a través de mobileworldcapital.com/es/mobiletalks. El registro es totalmente gratuito.