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Las operadoras europeas reclaman una regulación más flexible para afrontar el reto del 5G

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Las operadoras de telecomunicaciones europeas han solicitado una profunda revisión de las normas que regulan el sector de telecomunicaciones en la Unión Europea para que se puedan realizar con éxito las necesarias inversiones en las redes digitales europeas, incluida 5G, y afianzar la necesaria competitividad europea en el entorno internacional, como se desglosa en dos amplios informes que acaban de publicar a través de sus asociaciones ETNO y GSMA. El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, también reclamó “avanzar en la desregulación del sector de las telecomunicaciones y establecer nuevas normas para el mundo digital”, durante su intervención en Bruselas el pasado lunes en un debate organizado por el Centro de Regulación en Europa (CERRE).

En el documento titulado Sovereignty, Resilience and Trust, la GSMA, la asociación que reúne a la mayoría de operadoras de telecomunicaciones, destaca que Europa se está quedando atrás en el desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones y que parte del problema “es la profunda intervención regulatoria que se centra de manera única en el sector de telecomunicaciones”.

La capacidad de inversión del sector se ve constreñida “por la persistente microgestión y reglamentación basada en la política y no en la economía”. En otros sectores de la economía europea, los Gobiernos fijan unas condiciones amplias para el desarrollo del mercado y son conscientes de que no lo pueden coartar. En cambio, en el sector de telecomunicaciones “los Gobiernos intervienen en el mercado y crean de manera artificial nuevos jugadores de tamaño reducido y previenen que se salga”, como se puede leer al principio del capítulo dedicado a la infraestructura de telecomunicaciones del informe de la GSMA, presentado el 1 de febrero.

Si la regulación sigue presionando sobre los precios, el sector no podrá abordar las inversiones para despliegues de fibra y 5G o nuevos servicios de datos, aseguró el presidente de Telefónica, y los ciudadanos europeos se quedarán atrás en la transición digital

En el informe se elogia la estrategia digital que está llevando a cabo la Comisión Europea, porque identifica acertadamente las medidas necesarias para fortalecer la economía digital en Europa, crear valor siguiendo los valores europeos y establecer una mayor soberanía digital en el continente. Pero para tener soberanía digital, recuerda, “Europa debe asegurarse que cuenta con una infraestructura y servicios digitales que no sean definidos exclusivamente por compañías de fuera, con intereses que son los nuestros y en los que tenemos una autoridad limitada”.

La industria de telefonía móvil europea considera en el informe que “Europa puede emerger de la crisis del Covid-19 reforzada y que la conectividad jugará un papel esencial”. A corto plazo, apunta, las soluciones digitales permitirán que la gente vuelva al trabajo más rápidamente y facilitar la distancia social. A largo plazo, sin embargo, “necesitaremos considerar donde priorizamos las inversiones y reconocer que la actividad económica puede no volver a los niveles anteriores a la crisis de la pandemia en muchos años”.

Prepararse para después de la pandemia

Algunas cadenas de suministro globales nunca se recuperarán totalmente y esto introducirá ineficiencias en el sistema, añade. Pero estas disrupciones en la cadena de suministro pueden presentar una oportunidad para que Europa recupere su soberanía en algunas áreas de importancia estratégica. Por otro lado, se destaca, un sector de telecomunicaciones europeo debilitado por la sobrerregulación crónica podría exponerlo a un mayor control extranjero. Un sector de telecomunicaciones robusto y resiliente, en cambio, también permitirá, entre otras cuestiones, que Europa cumpla sus compromisos medioambientales.

“El futuro nos obligará a ser más resilientes y digitales y esto exige una acción rápida y comprometida. Con un aumento del ritmo de digitalización, Europa puede lograr nuevas eficiencias ligadas a las nuevas actitudes y comportamientos que estamos viendo en la sociedad”. El documento de la GSMA desglosa las tres áreas (infraestructura de telecomunicaciones, economía digital y un nuevo contrato social) donde considera que se tienen que realizar políticas decisivas para impulsar a Europa hacia una mayor autodeterminación digital y liderazgo tecnológico para beneficio de todos, como resume el gráfico siguiente.


Debido a los menores ingresos de los operadores europeos, su rentabilidad sobre el capital invertido (ROC) pasó de una media del 10% en 2010 al 5% en 2018, lo que hace que Europa tenga un mercado de telecomunicaciones cada vez menos atractivo para invertir. Como consecuencia, en la pasada década, Europa ha invertido el 40% menos per capita en sus redes de telecomunicaciones que Estados Unidos. Y la pandemia ha agravado la situación, al aumentar los costes y los requerimientos de inversión para los operadores para dar mayor servicio, al mismo tiempo que caían los ingresos de los clientes empresariales.

Europa se enfrenta a reglas de juego desequilibradas y a políticas anticuadas en telecomunicaciones. Es necesario avanzar en la desregulación del sector y establecer nuevas normas para el mundo digital, remarcó José María Álvarez-Pallete

El coste del despliegue de 5G será mucho más elevado que las anteriores generaciones, al requerir mayor densidad de cobertura y mayor complejidad. La Comisión Europea ha estimado que costará medio billón de euros lograr los objetivos de conectividad en 2025, incluyendo la cobertura 5G en todas las áreas urbanas. Como comparación, en los últimos cinco años la inversión total de los operadores europeos fue del orden de 127.000 millones de euros.

Europa necesita un entorno de mercado que incentive la inversión en infraestructuras críticas, incluso mucho más después de la pandemia. “Debido a que el entorno regulatorio ha demostrado que es un impedimento para la inversión de capital [en telecomunicaciones] los reguladores necesitan impulsar medidas que fomenten la sostenibilidad financiera del sector, al tiempo que aseguren que la industria móvil europea sea globalmente competitiva”, reclama el documento de la GSMA.


El pasado viernes, la ETNO, la Asociación europea de operadoras de redes de telecomunicación, publicó su informe anual sobre The State of Digital Communications, coincidente con las demandas del informe de la GSMA. Para ETNO, un grave problema del sector europeo de telecomunicaciones es la continua fragmentación del mercado y los elevados niveles de regulación, que han contribuido a lo largo de los años a debilitarlo.

Todas las operadoras europeas han perdido posiciones en la lista de las 15 principales operadoras en los dos últimos años. En 2020 sólo quedaban cuatro operadoras en esta lista de las quince principales, frente a seis en 2010. Europa, dice el informe, cuenta con 39 operadoras de telefonía móvil, que también tienen bajos niveles de digitalización y demanda. El uso medio de datos per capita en Europa es de 6,08 GB, frente a los 11,05 GB de Estados Unidos o 8,54 GB en Corea del Sur.

Tensión en la capacidad de inversión

La inversión total en telecomunicaciones en Europa creció en 2019, hasta 51.700 millones de euros frente a los 48.600 millones en 2018. El valor añadido aportado por el sector de telecomunicaciones en relación al PIB también aumentó, de 136.900 millones en 2018 a 141.500 millones en 2019, según los cálculos realizados por la consultora Analysis Mason por encargo de ETNO.

Sin embargo, añade el informe, hay signos que la capacidad de inversión del sector está muy tensionada. La intensidad del capital de las operadoras asociadas a ETNO es del 18,7% frente a menos del 16% en las de Estados Unidos, Japón o Corea del Sur. Esto significa que las operadoras europeas invierten más que las otras en relación a sus ingresos. A pesar de eso, la inversión per capita en Europa fue en 2019 de 94,8 euros, frente a los 229,8 euros en Japón y 214 euros en Estados Unidos.

Las operadoras europeas continúan expandiendo su negocio hacia áreas que van más allá de la conectividad básica, incluyendo los modelos de negocios basados en los datos la nube y la seguridad. La facturación de las operadoras procedentes de los servicios digitales, como soluciones empresariales, seguridad o gestión remota de ordenadores se espera que aumenten de 65.000 millones en 2017 a 100.400 millones en 2021. También se espera crecer en IoT y crecer hasta los 838 millones de conexiones activas en 2027.

Al mismo tiempo, asegura el informe de ETNO realizado por Analysis Mason, la presión competitiva de las operadoras por las grandes tecnológicas es muy elevada. Los usuarios de telefonía de voz por Internet se espera que aumente del 40% de los que tenían una conexión móvil en 2017 a cerca del 60% en 2024 y la mensajería por Internet se espera que pase del 70% en 2017 al 90% en 2024. Esto hará que aumente la penetración de las grandes compañías de telecomunicaciones en Europa, en un periodo en que la Unión Europea está mirando de regular los servicios digitales que prestan las grandes plataformas, sostiene el informe.

Lise Fuhr, directora general de ETNO, asegura que su Asociación soporta a la Comisión Europea en su esfuerzo por lograr un liderazgo digital global en la Unión Europea. Pero añade que “esto requiere un enfoque renovado en la inversión de 5G, fibra e innovación digital”. Para Fuhr, “las redes digitales y los servicios son el fundamento de la competitividad global europea y de la recuperación en medio ambiente que, a la postre, redundará en beneficio de los ciudadanos europeos”.

Revisar la regulación tradicional en Europa

“Europa tiene que revisar su regulación tradicional para afrontar la revolución que supone el 5G”, aseguró el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, durante su participación en un debate organizado el pasado lunes en Bruselas por el Centro de Regulación en Europa (CERRE), al tiempo que reclamó “avanzar en la desregulación del sector de las telecomunicaciones y establecer nuevas normas para el mundo digital”, como precisa la compañía en un comunicado.

“Debemos tener una mentalidad abierta como operadores; todo lo que pueda ser compartido y que no sea diferencial para los clientes debería serlo, y necesitamos el respaldo de los reguladores”, defendió, “porque el 5G no es una evolución, sino una revolución”. Álvarez-Pallete destacó que “digitalización significa crecimiento, empleo de calidad, sostenibilidad e inclusión”. Para el presidente de Telefónica, la digitalización podría aportar hasta 3,2 puntos porcentuales de crecimiento anual al PIB europeo hasta 2025.

El sector de las telecomunicaciones ha sido parte de la solución durante la pandemia, afirmó. “Todos queremos y necesitamos la digitalización”, recordó, pero para lograrlo no bastará con el concurso de la tecnología y la conectividad sino que será preciso “digitalizar completamente los procesos internos, una profunda transformación cultural y que los ciudadanos y clientes estén equipados con los dispositivos y habilidades digitales necesarias”.

El único sector deflacionario

En este sentido, insistió en la necesidad de aplicar un nuevo modelo regulatorio e industrial. “Si la regulación sigue centrándose en la presión sobre los precios, el sector no podrá abordar las inversiones para los despliegues de fibra y 5G o los nuevos servicios de datos, y los ciudadanos europeos se quedarán atrás en la transición digital”.

“Somos el único sector que en los últimos años ha sido siempre deflacionario”, aseguró el presidente de Telefónica. “Ofrecemos más calidad y más servicios, pero los precios han seguido cayendo por la competencia artificial introducida en el sector de las telecomunicaciones. Supone un error estructural ante el que se necesita un nuevo enfoque industrial”, demandó.

Por este motivo, considera que “la UE debe alinear mejor la política de competencia y la política industrial para que la estrategia industrial de la UE tenga éxito”, porque de lo contrario al sector le resultará cada vez más difícil acometer las inversiones precisas y encontrar el retorno adecuado para llevarlas a cabo. “Europa puede contar con las operadoras de telecomunicaciones para acelerar la recuperación e incrementar su competitividad a escala global. Somos los únicos que podemos invertir y crear un entorno de innovación para que Europa preserve su soberanía digital. Pero Europa debe permitir que el sector se fortalezca para que pueda competir”, aseguró Álvarez-Pallete.

También reivindicó en el debate de Bruselas igualdad de condiciones entre todos los agentes en el mercado y unas nuevas reglas para el mundo digital. “Europa se enfrenta a reglas de juego desequilibradas y a políticas anticuadas en el sector de las telecomunicaciones”. Para fomentar una soberanía competitiva, resistente, inclusiva y digital, Europa necesita una regulación adecuada a la era digital que ofrezca igualdad de condiciones. “Es necesario avanzar en la desregulación del sector de las telecomunicaciones y establecer nuevas normas para el mundo digital”, remarcó.

En esta línea, realizó varias propuestas de actuación con las que se podría ayudar ya a las compañías de telecomunicaciones: desterrar el afán de recaudar dinero del sector en operaciones como las subastas de espectro o de 5G, renovar las políticas de competencia para permitir la consolidación en el mercado y dejar de obstaculizar la innovación europea en materia de servicios digitales. “El sector de las telecomunicaciones es esencial y el tiempo de actuar es ahora”. Y concluyó animando a los reguladores a que “sean valientes y audaces, para que olviden la regulación tradicional y adopten otra adaptada al mundo digital”.