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La UE debería fomentar la inversión en 5G para reactivar la economía, opina Ericsson

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Los Gobiernos de la Unión Europea deberían fomentar el despliegue y la inversión en tecnología 5G como un medio para reactivar sus economías, según manifestó Borje Ekholm, consejero delejado de Ericsson, durante la presentación de resultados del primer trimestre de la compañía. Ekholm considera que el conjunto de la industria de telefonía móvil ha demostrado su fortaleza ante el Covid-19 pero teme que las inversiones en 5G se retrasen y que Europa se quede atrás en la puesta en marcha de una infraestructura clave para su futuro. “Aunque hemos mejorado nuestra posición en Europa en 5G y no sacrificaremos la inversión en I+D, nos preocupa que en Europa se produzca un retraso de las inversiones en la nueva tecnología móvil”, apuntó. En los meses previos a la pandemia, se había hecho un esfuerzo en muchos países europeos por ampliar los servicios de banda ancha y telefonía móvil en las zonas rurales, que pese a sus carencias se ha demostrado que son vitales. Ahora se teme que privilegien las redes 4G en detrimento de la 5G, lo que podría hipotecar el futuro tecnológico de Europa.

Durante este segundo trimestre, se debían celebrar las subastas de las licencias 5G en muchos países europeos que aún no la habían hecho y la pandemia ha provocado que se cancelaran sin que se hayan fijado nuevas fechas. Especialmente significativa es el caso de Francia, que el pasado martes 21 de abril debía subastar las subastas de banda media a los cuatro operadores interesados y que se pospuso sine die, lo cual hace temer que no hayan servicios comerciales 5G este año en Francia o muy a finales de año, cuando debían empezar a finales de esta primavera.

El caso de Francia también es muy relevante porque con esta subasta 5G debía aclararse la posición del Gobierno francés respecto a que se puedan instalar equipos de Huawei en las redes 5G, tanto de acceso como troncales, que continúa siendo muy ambigua, aunque se ha aceptado que la compañía china cree un gran centro de desarrollo de equipos 5G en suelo francés.

Tampoco está claro el calendario de las subastas en Holanda, Polonia, Eslovaquia y República Checa, previstas inicialmente para el próximo junio, ni tampoco las de Austria o Finlandia fijadas para esta primavera. España, al igual que Portugal, debía subastar en abril las licencias para la banda de 700 MHz, pero han sido aplazadas también sin fecha.

Únicamente Suecia ha confirmado que subastará las licencias con las bandas de 2,3 y 3,5 GHz a partir del próximo 10 de noviembre y que los interesados tienen de plazo hasta el 30 de junio. También Finlandia está preparando la licitación de tres licencias de la banda de 26 GHz, con acceso a un bloque de 800 MHz, que empezará el 8 de junio. Finlandia ya había subastado las licencias de 700 MHz y 3,5 GHz.

En las últimas semanas, los entes reguladores de Alemania y Francia se han mostrado preocupados por el ritmo más lento de instalación en los últimos meses de las redes de fibra óptica y 4G y temen que no se cumplan los plazos de cobertura comprometidos. Ayer mismo, en una intervención ante el Senado, Sébastien Soriano, presidente de la Arcep, el regulador francés de las telecomunicaciones, aseguró que era consciente de las dificultades actuales de los operadores y de los problemas en conseguir algunas licencias de obra, pero también que “el mundo no ha empezado en marzo” y que no estaba dispuesto a dar un cheque en blanco de dos o tres meses de retraso. Reconoció que era un regulador “business-friendly” pero no ingenuo.

Con el Covid-19 ha quedado clara la importancia de la banda ancha fija y móvil y de la necesidad de ampliar la cobertura, especialmente en las zonas rurales

El pasado 10 de abril, Soriano aceptó congelar el periodo de confinamiento y retrasar todos los plazos aprobados, pero las incertidumbres en cuanto a la reactivación de la economía le han hecho endurecer el tono, precisaba el periódico Les Echos. Según la federación de instaladores InfraNum, la actividad en la instalación de cables de fibra óptica ha caído un 40% en las pequeñas y medianas empresas, lo que dificulta el despliegue. Y los nuevos planes de instalar antenas móviles en las zonas rurales también están retrasados. Se debían instalar 5.000 nuevas antenas, de las cuales 500 antes de final de junio, y por ahora solo hay 93 instaladas.

En Alemania, el regulador Bundesnetzagentur amenazó la semana pasada con imponer severas multas si los operadores no cumplían los nuevos objetivos de cobertura de telefonía móvil en las zonas rurales, después de que no se lograran los plazos de la subasta de junio de 2015. El regulador aseguró que DT, Vodafone y sobre todo Telefónica Alemania no habían cumplido la obligación de suministrar al 98% de los hogares de toda Alemania un mínimo de 50 Mbit/s el 1 de enero. Ha alargado el plazo hasta el 31 de diciembre, pero no aceptará nuevos aplazamientos.

Quizás debido a ello, DT comunicó ayer mismo que se había fijado el objetivo de cubrir más de la mitad de la población de Alemania con la nueva tecnología de red a finales de este mismo año y la consideraba “la iniciativa 5G más importante de Alemania”. DT asegura que las ciudades dispondrán de servicios móviles de muy alta velocidad y se dará acceso a las áreas rurales con una amplia variedad de frecuencias y tecnologías, incluyendo el espectro dinámico compartido (DSS).

Por su parte, Vodafone Alemania comunicó también ayer que se había convertido en el primer operador en empezar a comercializar y utilizar DSS en la banda de 700 MHz y ofrecer servicios 4G y 5G. El objetivo es abarcar a un total de 10 millones de personas. El pasado marzo, Telefónica dijo que había ampliado la red móvil 5G en cinco grandes ciudades de Alemania y a finales de 2022 espera cubrir 30 grandes aglomeraciones urbanas, aparte de varias iniciativas rurales. El cuarto operador 5G alemán con licencia, 1&1 Drillish, dijo el mes pasado que la construcción de su red 5G se había retrasado debido al Covid-19, aunque había llegado a un acuerdo con Telefónica para la utilización de su infraestructura.

Si una cosa ha quedado clara con el Covid-19 es la importancia de la banda ancha y de la telefonía móvil y de la necesidad de ampliar la cobertura, especialmente en las zonas rurales. Especialmente en Alemania, pero también en Francia, ha habido severas críticas por los pobres servicios de banda ancha y telefonía móvil 4G que prestan los operadores en las zonas rurales, donde se tiene que desplegar mucha fibra óptica y antenas y la rentabilidad es más baja que en las grandes ciudades. Muchas pequeñas y medianas empresas, pero también particulares, se sienten abandonados y este periodo de confinamiento ha puesto de relieve la importancia estratégica de la banda ancha y de la telefonía móvil.

La pandemia puede hacer replantear el futuro desarrollo de la infraestructura europea de banda ancha y situar a 5G como el núcleo central de esta estrategia

Meses antes de que llegara la pandemia, se habían aprobado múltiples planes en Europa para ampliar la llegada de la banda ancha y la red móvil 4G en las zonas rurales, que se ha demostrado que son vitales. El temor actual es que, una vez se haya controlado totalmente el Covid-19, el desarrollo de 5G en Europa quede relegado en beneficio del también necesario mayor despliegue de la banda ancha y de la telefonía móvil 4G. De ahí la señal de alerta puesta de manifiesto por Borje Ekholm, consejero delejado de Ericsson, en la presentación sus resultados del primer trimestre.

“Aunque hemos mejorado con éxito nuestra posición en Europa, nos preocupa que las inversiones 5G en Europa se retrasen”, dijo Ekholm, “porque significa que Europa pueda quedarse atrás en una infraestructura crítica para el futuro”. Y añadió que “el aspecto crítico de la infraestructura digital se ha puesto nuevamente de evidencia durante la pandemia y creemos que los gobiernos deberían promover las inversiones 5G como medio para relanzar las economías”.

China ha decidido apostar masivamente por la creación de una gran infraestructura 5G durante los próximos meses como medio para relanzar su economía y el desarrollo industrial de sus compañías, ahora que cree haber superado la peor fase del Covid-19. Cuando esto ocurra en Europa, también deberá plantearse el futuro de su infraestructura 5G y decidir, entre otras cuestiones, si apuesta preferentemente por suministradores europeos, es decir Ericsson y Nokia, o si cede una parte de su construcción a fabricantes asiáticos, primordialmente Huawei, u opta por una vía intermedia a medio plazo, con redes de enlace abiertas y redes de transporte y troncales virtualizadas.

Alemania, con matices, no está dispuesta a cerrar el paso a Huawei, mientras mantiene muy abiertas las otras dos grandes alternativas. El compás de espera que, por desgracia, ha supuesto el coronavirus también puede hacer que la estrategia 5G europea sea distinta a la que había, por ejemplo, el pasado otoño, donde el centro de la atención estaba puesto en el 5G dirigido a los consumidores con las redes NSA como estadio intermedio. Ahora que habrán pasado cuatro o más meses en blanco y está a punto de aprobarse la Release 16, puede ser la ocasión para replantearse toda la estrategia de despliegue 5G.