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La penuria de chips obliga a replantear el sistema manufacturero mundial

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La escasez de semiconductores, desde los chips más avanzados y miniaturizados hasta los más humildes pero igualmente imprescindibles, ha evidenciado la fragilidad de todo el sistema productivo hiperespecializado. En el caso de problemas graves de suministro, como ahora, el mundo carece de alternativas para cubrir rápidamente uno o alguno de los múltiples componentes o materias primas de las cadenas de producción integradas. La consecuencia es que algunos fabricantes no pueden terminar la producción de un smartphone, un automóvil o una vulgar aspiradora porque les falta uno o varios componentes que no necesariamente son de alta tecnología pero igualmente críticos. Si Estados Unidos y China prosiguen con su escalada de tensión, como han escenificado este fin de semana en Alaska, Europa no tendrá más remedio que volver a reflotar su industria auxiliar para recuperar soberanía, aunque inicialmente sus costes sean menos competitivos internacionalmente.

 

El miércoles pasado, en la presentación de resultados, los dos máximos responsables de Samsung Electronics, Kim Ki-nam y Koh Dong-sin, se mostraron el primero optimista y el segundo inquieto por la evolución del mercado mundial de semiconductores. Ambos mandatarios actúan como consejeros delegados de la división de componentes y de móviles, respectivamente, mientras el presidente y heredero del chaebol coreano, Jay Y. Lee, está en prisión.

 

El optimismo de Kim Ki-nam se basa en que la demanda de memorias tipo NAND y DRAM es máxima en la actualidad, debido a que las redes y smartphones 5G, los ordenadores y los servidores, aupados por la inteligencia artificial, así como los dispositivos IoT, consumen todo tipo de chips, y especialmente memorias, de la que Samsung es el principal productor mundial. La compañía prevé ampliar su actividad de componentes a otros sectores, como los fabricantes de automóviles, y ya ha empezado a hacerlo con Audi y Tesla, reveló el directivo.

La penuria de chips, especialmente para el automóvil y los smartphones, se agrava con un incendio que ha paralizado una importante fábrica de Renesas en Japón, que se suma a la de Samsung en Tejas

Koh Dong-sin fue más cauto, porque está inquieto ante el desequilibrio entre la creciente demanda de chips para integrar en los smartphones y la escasa oferta, que no da abasto para entregar los pedidos solicitados en los últimos meses. El temporal que azotó Tejas a mediados de febrero dejó paralizadas dos inmensas plantas de semiconductores que Samsung tiene cerca de Austin, la capital tejana, y no se prevé que empiecen a recuperar su actividad al 90% hasta finales de este mes de marzo.

 

Una de las plantas de Samsung, ahora sin producción desde el 16 de febrero, es altamente estratégica, porque se dedica a fabricar y suministrar el componente integrado (Silicon-on-a-Chip, SoC) que regula la mayor parte de las funciones básicas de un smartphone, como las comunicaciones, las pantallas OLED, las imágenes, el sistema de memoria o la gestión de energía, siendo el complemento fundamental de los procesadores SnapDragon de Qualcomm, que son fabricados en Taiwan por TSMC, los SoC que Qualcomm entrega a Apple o los que utiliza Samsung en sus propios smartphones.

 

La consultora TrendForce calcula que en el mes largo de inactividad de la planta de chips de Samsung se reducirá en un 5% la producción global de smartphones en el segundo trimestre, equivalente a unos 17 millones de unidades, precisamente por la falta de chips. Qualcomm es uno de los grandes suministradores mundiales de componentes integrados para smartphones, junto a MediaTek, y también es el proveedor de los iPhone de Apple. Koh precisó que se está haciendo todo lo posible para reducir el impacto del paro forzoso de la planta de Samsung y añadió que la decisión de no presentar ningún modelo Note este año no tiene ninguna relación con los problemas de la planta, sino que se debe a que Samsung quiere racionalizar su actual gama de smartphones.

 

El pasado 10 de marzo, en la presentación de resultados trimestrales de Qualcomm, su presidente Cristiano Amon aseguró que la demanda de los productos de su compañía es “básicamente mayor que el suministro” y reconoció que había una penuria mundial de semiconductores a nivel mundial. Amon evitó citar el problema de la fábrica parada de Samsung, aunque aseguró que confiaba que el suministro de chips iguale a la demanda “hacia la última parte de 2021” y que esperaba que la demanda de chips continúe siendo muy elevada los próximos meses, debido al impacto de las sanciones de Estados Unidos contra Huawei.

Incendio en una gran planta de chips para coches

Para acabar de complicar la situación, el pasado viernes se incendió una de las grandes fábricas de chips para automóviles que la compañía japonesa Renesas tiene al norte de Tokio. Hidetoshi Shibata, consejero delegado de Renesas, alertó el domingo que el incendio podría interrumpir la producción al menos un mes, según informó ayer el Financial Times, lo que “podría tener un impacto masivo en el suministro de chips”. Renesas es uno de los grandes fabricantes de chips para automóviles y el pasado 11 de marzo ya tuvo que parar unos días la producción debido al terremoto que afectó a la zona cercana a Fukushima, donde tuvo lugar el trágico tsunami y la fusión del reactor nuclear ahora hace justo diez años, aunque el incidente de hace diez días no fue tan grande como el de ahora.

 

El temporal y el inusitado frío de Tejas de febrero, que dejó a la región sin suministro eléctrico, también afectaron la producción de las fábricas de chips para automóviles que Infineon y NXP tienen cerca de las dos de Samsung, agravando la penuria de chips, tanto para automóviles como para el resto de la industria. El incendio de la planta de Renesas, por tanto, puede añadir más cierres forzosos de plantas de automóviles, incapaces de conseguir los necesarios suministros de chips. Hace unos días, Honda y Toyota avisaron que tendrían que cerrar una semana sus fábricas en Estados Unidos, que con las nuevas dificultades de suministro probablemente se alargarán y se añadirán otras. Algunas plantas europeas de automóviles también han tenido que cerrar varias semanas desde febrero y se ignora qué puede pasar ahora. El “impacto masivo” anunciado por el máximo responsable de Renesas no augura nada bueno.

 

La penuria de suministros no se reduce a los chips sino que afecta además a las materias primas y a toda la cadena logística de suministro. El temporal de Tejas obligó a paralizar la producción del inmenso complejo petroquímico que Dow Chemical y otras compañías tienen en el estado americano, que es fundamental para la producción de polipropileno y varios derivados plásticos, como el PVC. Como consecuencia, está sufriendo el suministro de muchas materias primas plásticas, aparte de que su precio está disparado.

 

Con la pandemia, se interrumpió el flujo de contenedores entre Asia y Occidente y varios miles de contenedores quedaron aparcados en los puertos europeos y americanos, sin volver a Asia. Con el regreso de la actividad mercantil, los puertos de Los Angeles y Long Beach, que mueven más de un tercio de todos los contenedores de Estados Unidos, están abarrotados desde finales de año, y más de 40 buques de carga están esperando ahora mar adentro para descargar, con otros 17 grandes buques en camino. Toda la cadena logística de suministro mundial, por una u otra circunstancia, está al borde del colapso.

China y Estados Unidos se enfrentan públicamente en Alaska

Hace una semana, había una tímida esperanza de que Estados Unidos y China pactaran una solución de compromiso para paliar el grave conflicto comercial que enfrenta a ambos países, y que afecta al resto del mundo, en la reunión que mantuvieron destacados representantes de ambos países en Alaska, pero la reunión no ha hecho más que empeorar la situación. Antony Blinken, Secretario de Estado de Estados Unidos, se saltó el protocolario discurso que debía dar ante los representantes chinos y delante de las cámaras y dijo que Estados Unidos estaba “profundamente preocupado con las acciones de China en Hong Kong, Xinjiang, Taiwan, los ciberataques a Estados Unidos y la coerción económica a nuestros aliados”. Y añadió que “cada una de estas acciones amenazan el orden basado en las reglas que mantienen la estabilidad global”.

 

Yang Jiechi, miembro destacado del Politburó del Partido Comunista Chino, soltó un discurso de 16 minutos y 15 segundos al escuchar que Blinken se había apartado totalmente del guión previsto (en el contenido, no en los dos minutos pactados) y acusó a Estados Unidos de tener “una mentalidad de guerra fría”. Yang dejó muy claro que China no tolerará, bajo ninguna circunstancia, que Estados Unidos ni nadie se inmiscuya en lo que considera que son asuntos internos de su país. “Xinjiang, Tibet y Taiwan son parte inalienable del territorio chino. China se opondrá firmemente a la interferencia de Estados Unidos en los asuntos internos de China. Hemos expresado nuestra férrea oposición a una interferencia y responderemos con acciones firmes”, aseguró desafiante. Blinken, en su alocución inicial, había dicho que “no eran meramente asuntos internos” y había sentido “la obligación de citar estos temas”.

 

“Respecto a los derechos humanos, deseamos que Estados Unidos lo haga mejor. China ha hecho progresos en derechos humanos y el hecho es que Estados Unidos tiene muchos problemas en este terreno, admitido por ella misma”, dijo Yang, para añadir que “los retos de Estados Unidos en derechos humanos son profundos y no datan de los últimos cuatro años, como Black Lives Matter”. Yang desea y considera que los dos países deben gestionar bien sus respectivos asuntos y no echar la culpa a otros. Y terminó asegurando que “Estados Unidos no representa la opinión pública internacional ni la occidental” ni pensaba que la gran mayoría de países puedan reconocer los valores universales defendidos por Estados Unidos, que la opinión de Estados Unidos pueda representar la opinión pública internacional o que las reglas hechas por un pequeño número de personas puedan servir de base para un orden internacional.

China está más confiada en que tiene una ventaja estratégica sobre una América en declive y no está dispuesta a que Estados Unidos ni nadie se inmiscuya en sus asuntos internos, como dejó claro en la cumbre de Alaska

Acto seguido, tomó la palabra Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores, como había hecho Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional, tras la alocución de Blinken, y sucintamente añadió que “China no ha aceptado en el pasado ni aceptará en el futuro acusaciones infundadas de Estados Unidos”. En los últimos años, añadió, “legítimos derechos e intereses de China han sido suprimidos, llevando a la relación entre China y Estados Unidos a un periodo de dificultad sin precedentes”. Y urgió a Estados Unidos a abandonar totalmente la práctica hegemónica de interferir en los asuntos internos de China, un tema que considera recurrente y que debe cambiar. En particular, citó Wang, el pueblo de China se siente ofendido por las llamadas sanciones de Estados Unidos sobre China el pasado 17 de marzo, en referencia a Hong Kong, y que del lado chino se oponen firmemente. No citó, pero se sobreentendió, que lo hecho con Huawei con sus suministros de chips es muy grave y tendrá profundas y graves consecuencias, como tener arrestada en su casa de Canadá a la hija del presidente de Huawei y querer deportarla a Estados Unidos.

 

Blinken solicitó después el derecho a réplica, aunque no estaba prevista, como tampoco que se hubieran alargado tanto los discursos de los representantes chinos. Aseguró que “en mi breve periodo como Secretario de Estado, he hablado con cientos de personas y colegas de todo el mundo y lo que he escuchado es muy diferente de los que ustedes han descrito”. Blinken, no obstante, reconoció que “no somos perfectos”, para concluir que “hemos cometido errores y hemos dado pasos atrás” pero “siempre hemos confrontado estos retos de forma abierta, pública y transparente y no intentando ni ignorarlos ni pretender que no existen”.

 

El viernes, concluida la cumbre, representantes de Estados Unidos quisieron transmitir el mensaje a la prensa de que a puerta cerrada se habían hecho progresos en la negociación entre ambos países, pero los reproches públicos de los máximos dirigentes al inicio de la cumbre sugieren que las relaciones se podían haber deteriorado más. Como aseguró ayer The Wall Street Journal en su editorial, “una lectura de Alaska muestra que los adversarios ven a Estados Unidos débil” y que “China está más confiada en que tiene una ventaja estratégica sobre una América en declive”. Y al final del editorial surge de nuevo la gran problemática que plantean los semiconductores y el gran reto que representa Taiwan, como núcleo de la producción mundial de semiconductores.

 

El periódico financiero estadounidense recuerda que “Taiwan es crucial para los intereses económicos de Estados Unidos, como productor global de semiconductores y como aliado democrático”. Pero recalca que el presidente chino Xi Jinping ha dejado muy claro que recuperar Taiwan es una prioridad para China y forma parte de su integridad territorial y la fuerza militar china es capaz de invadirla. Xi Jinping, asegura el editorial, está dispuesto a hacer promesas sobre el cambio climático si hay una aquiescencia de Estados Unidos sobre Taiwan y es un momento de peligrosa confrontación entre ambos poderes y una prueba de fuego para la Administración de Biden. Y concluye que lo dicho en Alaska hay que tomarlo seriamente.

Europa sobre aviso

Europa también debería sacar sus propias conclusiones de las afirmaciones expresadas por China en Alaska. Ayer mismo, la Unión Europea sancionó a cuatro altos funcionarios chinos por la represión de que es víctima la minoría musulmana uigur en Xinjiang, amparándose en una ley aprobada en 2020 para condenar las violaciones de los derechos de las personas en el mundo y utilizada recientemente para sancionar a los funcionarios rusos implicados en la detención del opositor Alexei Navalny.

 

A juicio de algunos analistas, un enfriamiento de las relaciones entre China y la Unión Europea podría hacer peligrar el débil acuerdo comercial firmado el pasado 31 de diciembre, a falta de la ratificación del Parlamento europeo y de la publicación de un anexo por ahora secreto. La transferencia de tecnología entre China y la Unión Europea, los mayores acuerdos comerciales y el espinoso tema de las exportaciones de redes 5G de Huawei a Europa son temas altamente delicados y del que depende parte del futuro tecnológico y la soberanía europea, pese al firme rechazo del acuerdo por parte de Estados Unidos.

 

La intensa presión de Estados Unidos a China y a Europa con Huawei iniciada con Trump, agravada por la pandemia, ha acabado por repercutir a todo el sistema logístico y manufacturero mundial. Se esperaba que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fuera menos agresivo que Trump, y que Blinken arreglara algunos de los considerados despropósitos de su antecesor, Mike Pompeo. Lo sucedido en Alaska sugiere que Blinken no adoptará un tono más conciliador y que Biden seguirá, en el tema de China, los pasos de Trump.

 

De momento, China ya ha prohibido que los militares y los altos funcionarios chinos compren o utilicen un Tesla, por temor a que los movimientos de los vehículos puedan ser rastreados. Elon Musk, propietario de Tesla, se ha apresurado a declarar que nunca compartirá los datos, pero no puede negar que los movimientos de los vehículos son siempre registrados, por seguridad y facilidad de manejo. Y Huawei parece dispuesta a sacar mayor rentabilidad a su inmensa cartera de patentes sobre 5G mientras despliega en su país de origen una amplia gama de aplicaciones industriales de las redes 5G y una serie de dispositivos específicos, más allá de los smartphones. Tiempos muy convulsos mientras la pandemia no da tregua, al menos en Europa, y los chips y ahora las vacunas como telón de fondo.