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23/05/2019

La fusión de T-Mobile y Sprint evidencia la complejidad de regular 5G

Las vicisitudes de la propuesta de T-Mobile de absorber Sprint y crear el tercer gigante de servicios de telecomunicaciones móviles en Estados Unidos muestran las dificultades existentes para aprobar un marco regulatorio que facilite la rápida implantación de servicios 5G en todo el territorio nacional, estimule la libre competencia con tarifas asequibles y permita un uso eficiente del espectro, compartiendo redes y recursos entre operadores si es necesario.


El pasado lunes, Ajit Pai, presidente de la FCC, el órgano regulatorio de las telecomunicaciones en Estados Unidos, se mostró partidario de dar luz verde a la operación de fusión de T Mobile y Sprint, una vez evaluado el conjunto de concesiones realizadas por los solicitantes. Pai, republicano, controla al menos tres de los cinco votos del organismo, por lo que no debería haber problemas por parte de la FCC. Sin embargo, Makan Delrahim, responsable de Justicia y de las operaciones antitrust, no considera suficientes las contrapartidas y puede abortar el intento de fusión.

Según Pai, el combinado de T Mobile y Sprint “se ha comprometido a desplegar una red 5G que cubriría el 97% de la población (de Estados Unidos) dentro de los tres años siguientes al cierre de la fusión y el 99% de los americanos en seis años”. El alcance sería muy amplio, ya que abarcaría el 85% del territorio rural y el 90% en seis años. Sprint también ha acordado vender su servicio Boost Mobile de prepago. En el caso de no cumplir estos compromisos, la compañía resultante debería hacer frente a cuantiosas multas, sin contar con que ya tiene el incentivo de construir rápidamente la red 5G para no verse superado por la fuerte competencia de Verizon y ATT (los dos competidores a nivel nacional de redes móviles) y las compañías de cable y operadores locales.



El presidente de FCC está interesado en aprobar la operación porque Sprint ya dispone de licencias en la banda media y T-Mobile en la baja, que son las más adecuadas para cubrir un amplio territorio con menos estaciones 5G, aunque con menos capacidad y velocidad que las que se conseguirían con las frecuencias de microondas que ya han sido subastadas y concedidas, en parte, a Verizon y ATT. El despliegue de 5G podría extenderse a amplias zonas de Estados Unidos en breve plazo y, a su vez, estimularía a los otros dos operadores nacionales a acelerar sus planes de expansión.



El presidente de la FCC se encuentra presionado para poner rápidamente en marcha el plan 5G FAST 



Ajit Pai se encuentra presionado para poner rápidamente en marcha el plan 5G FAST (de Facilitate America’s Superiority in 5G Technology), pero dispone de pocas bandas libres en las frecuencias medias y bajas y aún tiene que subastar varias bandas de frecuencias elevadas, las llamadas microondas. La FCC, además, debe poner en marcha una política que facilite la mejora de la infraestructura de telecomunicaciones y haga posible un despliegue rápido de redes 5G de operadores privados. A finales de abril, el presidente Trump afirmó que la estrategia estadounidense en 5G debería ser “liderada y dirigida por el sector privado”.

Interés público frente a libre competencia

El mandato de la FCC, según la ley federal, es velar por el interés público y tener en cuenta una serie de factores, como el acceso de telecomunicaciones de calidad en las zonas rurales y que no hayan discriminaciones de precio o territorio. En cambio, el Ministerio de Justicia (DoJ) tiene que asegurarse que la fusión propuesta no perjudique a la competencia, como establece la ley antitrust. Para Justicia, es importante que el acuerdo no suponga un aumento de los precios, un servicio reducido o menos innovación. Por eso, T-Mobile y Sprint se han comprometido a no incrementar los precios en los siguientes tres años después de la puesta en marcha del servicio.

En el pasado, Justicia y FCC se han puesto de acuerdo. Pero algunos analistas consideran a Makan Delrahim imprevisible y recuerdan que en 2011 su ministerio se opuso al plan de ATT de comprar T-Mobile porque consideraba que “disminuía significativamente la competencia”. Aparte, fiscales generales de algunos estados son reticentes al acuerdo, porque consideran que es contrario a sus propias leyes antitrust y pueden bloquearlo aunque Justicia dé el visto bueno. La operación de fusión también encuentra oposición en algunos gobiernos locales.

Con todo, el interés de Estados Unidos por tener una red 5G de calidad y en el máximo de territorio lo antes posible puede hacer que se superen las objeciones. Un editorial del pasado martes de The Wall Street Journal se mostraba proclive a que haya un acuerdo, lo que significaría que se pasara de los cuatro operadores de telefonía móviles actuales a tres, gracias a la fusión de dos de ellos. La operación de fusión de Sprint y T-Mobile se oficializó en abril del año pasado, después de dos intentos fracasados. Un retraso de muchos meses más o un bloqueo podría ralentizar en exceso la rápida expansión de 5G en Estados Unidos.





Una frecuencia para cada necesidad

Por el momento, los esfuerzos en introducir 5G en Estados Unidos se han basado en las frecuencias elevadas tanto por parte de Verizon como ATT, debido a que eran las que estaban disponibles. Las frecuencias altas son interesantes para dar servicio en zonas de alta densidad de población, donde se necesita alta capacidad y velocidad de transmisión de la señal. El problema es que con altas frecuencias el alcance es muy limitado y además las ondas penetran muy poco en los edificios, o incluso se requiere línea de visión. Esto hace que deban instalarse muchas estaciones de radio y muy cercanas.



Con las frecuencias bajas, en torno de 700 MHz, la zona de cobertura de una estación es muy elevada, así como la penetración en edificios, lo que es ideal para zonas rurales, montañosas o de baja población; el inconveniente es que la velocidad de transmisión es más baja, así como la capacidad de transmitir múltiples señales. Un punto intermedio son las frecuencias medias, en torno a 3,5 GHz, donde aúnan cobertura, penetración, capacidad y velocidad de transmisión, sin que ninguno de estos parámetros sea extraordinario. Por eso lo ideal es contar con una mezcla de frecuencias, a poder ser compartidas en algunos casos conflictivos o de suma escasez de espectro y posibilidad de subastarlo.

Las redes 5G tienen la particularidad de que abren muchas perspectivas pero también que cuentan con muchos condicionantes técnicos y económicos, sobre todo si se enfoca desde una perspectiva del interés general. Y sin contar con que aún deben aprobarse las especificaciones definitivas a principios del año que viene. En el caso de T-Mobile y Sprint, es evidente que tanto la FCC como la oficina antitrust deben ponderar multitud de aspectos y consensuar la opción más beneficiosa para el conjunto de Estados Unidos. Con el riesgo de ser considerados partidistas.


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