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La digitalización y la conectividad, claves para descarbonizar las industrias

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La digitalización y la conectividad pueden ayudar a reducir en hasta un 40% la huella de carbono en los cuatro principales sectores industriales, que suponen casi el 80% del total de emisiones globales de CO2 anuales, según un informe presentado por la GSMA con motivo del COP26. La asociación de operadores móviles considera que las tecnologías inteligentes y la conectividad ofrecen en estos momentos las capacidades clave para lograr una emisión neta de carbono nula en 2050, como plantea la ONU. “Podría pensarse que dependemos de tecnologías futuras para conseguirlo, pero consideramos que ya existen muchas de las herramientas y tecnologías inteligentes necesarias para reducir las emisiones de carbono, especialmente en el sector energético”, aseguró el director general de la GSMA al presentar el informe.

 

La cumbre climática de Glasgow (COP26), que terminó el pasado sábado por la noche tras un día completo de prórroga, ha sido un fracaso porque no resuelve en ningún modo la crisis climática que asola el planeta. Pero, por lo menos, se reconoce en el texto que los países están fallando estrepitosamente y que deberán adoptar medidas mucho más drásticas en los próximos años para conseguir una emisión global de carbono nula (Global Net Zero) en 2050, como quiere la ONU.

 

El cambio en el último momento de “eliminar” los subsidios ineficientes de los combustibles fósiles por “reducir” estos subsidios, a instancias sobre todo de la India, es lo que permitió desbloquear las negociaciones y que los delegados de los casi 200 convocados firmaran el Pacto para el clima de Glasgow. Un Pacto que incluye el otro aspecto esencial e igualmente insatisfactorio de dar soporte financiero a los países más pobres y vulnerables para que la transición energética global sea lo más justa posible, sin compromisos concretos.

La digitalización y el uso inteligente de la tecnología pueden contribuir a mantener la salud del planeta y las industrias de producción de energía y de acero y cemento deben liderar el proceso

El texto firmado no convence a nadie, pero al menos se reconoce la necesidad de reducir las emisiones contaminantes si se quiere preservar mínimamente el planeta en el futuro. En realidad, argumentan varios expertos, los últimos cambios semánticos introducidos no tienen excesiva importancia. Lo fundamental, aseguran, es que en los próximos años, y a la mayor brevedad, se hagan cambios decisivos para corregir el rumbo. El uso combinado de tecnologías inteligentes y el cambio de mentalidad de las grandes industrias contaminantes y del conjunto de la sociedad son los que pueden ser parte importante de la solución y salvar el planeta del desastre.

 

Todo el mundo está de acuerdo en que la reducción de las emisiones de carbono para asegurar la sostenibilidad del planeta, de la sociedad y de las industrias es un reto mayúsculo en el momento actual. Las industrias tienen ahora a su disposición múltiples actuaciones para reducir su huella de carbono, según la empresa o el país. En algunos casos será necesario utilizar la tecnología, hacer cambios en el comportamiento de las industrias y los consumidores, centrarse en la reglamentación, o una combinación de todas ellas.

Senda industrial hacia el Net Zero

La utilización de la tecnología digital y la tecnología móvil es un componente clave para conseguir la transición hacia la descarbonización, sostiene el informe “Industry pathways to net zero”, elaborado por la GSMA y patrocinado por Nokia, con la colaboración de Carbon Trust. Se trata, en definitiva, de actuar de forma muy rápida y decidida, porque no se puede perder otra década ni tan siquiera un lustro discutiendo qué hacer.

Los operadores de telecomunicaciones, los fabricantes de equipos y software y los socios que soportan todo el ecosistema de telecomunicaciones están decididas a jugar un papel fundamental en la orientación de las industrias hacia la digitalización y los sistemas de producción con bajo uso de carbono. Especialmente, se insiste en la introducción del informe, en las industrias que utilizan intensivamente la energía y las materias primas y que deben reducir drásticamente sus niveles de emisiones contaminantes a la atmósfera.

 

Cuatro industrias clave (manufactura, energía, transporte y construcción) suponen casi el 80% del total de emisiones globales de emisiones de CO2 anuales, equivalentes a 40.000 millones de toneladas anuales (40 gigatoneladas o 40 GT). El 20% restante proceden de la agricultura, la producción de alimentos y varias fuentes naturales de emisiones contaminantes. La actuación de estas cuatro industrias es fundamental para reducir a la mitad las emisiones de CO2 durante los próximos diez años.

Cuatro industrias (manufactura, energía, transporte y construcción) suponen casi el 80% de las emisiones globales de emisiones de CO2 anuales, mientras que la agricultura y alimentación es menos del 20% restante, según un informe de la GSMA

La puesta en marcha de tecnologías específicamente digitales y de conectividad en estas cuatro industrias reduciría, de forma muy significativa, los niveles de dióxido de carbono. El ahorro con estas tecnologías podría ser del 40%, equivalente a unos 11.000 millones de toneladas anuales (11 GT/año), de las emisiones de carbono que estas industrias deben conseguir durante la próxima década y conseguir el objetivo final de la completa descarbonización (Net Zero, en la jerga utilizada) en 2050.

 

La conectividad móvil y la tecnología inteligente están ahora aquejadas de una “significativa infrautilización” en las industrias que consumen mucha energía, considera la GSMA. Las tecnologías inteligentes podrían reducir las emisiones de dióxido de carbono de dichas instalaciones en 4.000 millones de toneladas (4 GT) en el horizonte de 2030 y más durante las próximas décadas si se logra el objetivo de reducir las emisiones a la mitad cada década.

 

La GSMA advierte, no obstante, que si no se produce una reducción muy significativa de los gases contaminantes a la atmósfera, las emisiones de las grandes industrias no sólo no se reducirán, sino que aumentarán en un 25%, en una gigatonelada. Es lo que ocurre ahora, que hace treinta años que la ONU viene hablando de la crisis climática y las emisiones siguen aumentando año tras año.

No se puede ser verde sin la digitalización”

El presidente y consejero delegado de Nokia, Pekka Lundmark, que estuvo presente en Glasgow para presentar el informe que patrocinaba su empresa, aseguró que Europa “está bastante avanzada en el tema de frenar el cambio climático, pero muy detrás en cuanto a la digitalización”. Para Lundmark, ambas iniciativas deben ir de la mano, “porque no se puede ser verde sin la digitalización”. En la actualidad, únicamente el 30% del mundo está digitalizado. “Necesitamos digitalizar el resto si queremos descarbonizarnos”, aseguró en Glasgow el máximo responsable de Nokia.

La digitalización y la descarbonización se ven favorecidas por los productos de conectividad móvil y los servicios de red, que funcionan en sintonía con las herramientas de inteligencia artificial y algoritmos de aprendizaje de los servidores en la nube para mejorar la productividad. Los sensores IoT y las redes públicas y privadas 4G y 5G que se están desplegando en la industria permiten múltiples soluciones.

 

En el sector manufacturero, pone de ejemplo el informe, las fábricas inteligentes consumen menos energía y consiguen mayor productividad si se comparan con otras menos automatizadas y con menor uso de la tecnología digital. En la construcción, el diseño arquitectónico inteligente permite el ahorro de materiales y de combustibles fósiles en los edificios. Y en el transporte, los sistemas de navegación por satélite optimizan los tiempos de carga y descarga y de entregas, además de consumir menos combustible. Para conseguir el mayor beneficio medioambiental, sin embargo, es necesario tener un enfoque logístico y a largo plazo.

 

La descarbonización de la industria, aparte de ayudar a mitigar los riesgos del calentamiento global, consigue otros importantes beneficios socioeconómicos. Como, apunta el informe, menor concentración de gases contaminantes en la atmósfera, que redunda en una mayor salud general de la población. La economía más diversificada puede crear más empleo y un mayor acceso a los servicios públicos. La digitalización, al final, mejora la productividad y permite que se creen nuevos modelos de negocio en múltiples sectores de actividad.

 

Lundmark aprovechó el acto para recordar que su compañía ya hace esfuerzos para que sus equipos de radioenlace sean mucho más eficientes energéticamente , como también es el caso de Ericsson, que ha reducido el peso de sus equipos y así se ahorra consumo de electricidad y facilidad de instalación. Aparte de que, con ello, tanto la compañía finlandesa como la sueca pueden ser más competitivos frente a los suministradores chinos (Huawei y ZTE, principalmente), la coreana Samsung y las japonesas NTT DoCoMo y Fujitsu. Estas últimas se esfuerzan por penetrar en el mercado europeo de telecomunicaciones, ahora que la política ha arrinconado a Huawei (y a ellos en el mercado chino, por lo que parece).

Cuatro industrias contaminan el 80% de total

Los cuatro grandes sectores industriales producen el 80% del total de emisiones de CO2 a la atmósfera, unos 40.000 millones de toneladas de CO2 anuales. La manufactura contribuye con el 30%, la construcción con el 19%, el transporte con el 16% y la generación y transporte de energía otro 12%, mientras que todo el resto aporta el restante 23%, como se ve en el gráfico inferior, extraido del informe. Es fundamental, por tanto, concentrar los esfuerzos de descarbonización en estos cuatros grades sectores de actividad.

La industria manufacturera lanza ahora a la atmósfera unos 16.000 millones de toneladas de CO2 anuales. Si en 2030, al final de esta década, se hubieran reducido las emisiones de CO2 a la mitad como plantea la ONU, se habría ahorrado la emisión de 8.600 millones de toneladas de CO2. Si continuara la reducción a la mitad en las otras dos décadas hasta 2050, las emisiones habrían pasado de 16.000 a unos 2.500 millones de toneladas. La utilización de factorías inteligentes, con la digitalización y el uso de la tecnología móvil, permitiría un ahorro energético y una mejora de la productividad del 10 al 20% en el sector manufacturero, estima el informe de la GSMA.

 

El sector energético proporciona energía al resto de sectores industriales, productivos y clientes residenciales, emitiendo en conjunto unas 18.000 millones de toneladas de CO2 anuales, el 35% del total (el 12% antes mencionado se refiere sólo a su actividad de generación y transporte de energía, no de consumo energético final). Con el 50% de reducción hasta 2030, se ahorrarían unas 9.100 millones de toneladas en el año 2030. El sector de transporte emite ahora unos 8.500 millones de toneladas de CO2 y con el 50% de reducción se ahorrarían unas 4.400 millones de toneladas. En el caso del sector de la construcción de los 10.000 millones de toneladas se pasarían en 2030 a 5.200 millones de toneladas menos, como se ve en el gráfico siguiente.

Un esfuerzo global necesario

Para que esta importante reducción de gases contaminantes a la atmósfera tenga lugar, y se consiga así limitar a 1,5 grados el calentamiento global y mantener mínimamente la salud del planeta, hace falta que el esfuerzo sea global y muy decidido desde ahora. Si se esperan unos pocos años, la catástrofe puede ser irreversible para la humanidad.

 

Como dice el informe publicado por la GSMA, la digitalización y el uso inteligente de la tecnología pueden contribuir de forma importante el mantenimiento de la salud del planeta y todos, y muy especialmente las industrias y el sector energético, deben liderar el proceso. Cualquier industria, así como los consumidores particulares, pueden ayudar con unas prácticas de consumo energético y de materias primas más responsables, con las “tres erres” de preservación del medio ambiente: reducción, reutilización y reciclaje.

 

Lo fundamental, en cualquier caso, es actuar de forma decidida en las actividades más contaminantes, porque serán las que producirán mayores ahorros, simplemente porque son las que más contribuyen al calentamiento global. Dentro de las industrias manufactureras, las actividades que más contaminan son la metalurgia, la química o la fabricación de minerales no metálicos, como el cemento, la cal o el vidrio. Estos tres subsectores representaban en 2018 el 75% de las emisiones de la industria manufacturera y de la construcción en Francia y del 70% a escala europea, como recalca un documento sobre las cifras del clima en Francia y Europa presentado recientemente por el Ministerio de la Transición Ecológica francés.

 

En Francia, destaca el documento, entre las 30 fábricas más contaminantes se encuentran dos fábricas de producción de acero (en primer y segundo lugar), cuatro refinerías de petróleo, trece plantas químicas (cinco de petroquímica), siete cementeras y cuatro de fabricación de pasta de papel. Estas treinta fábricas producen el 55% de las emisiones de gases contaminantes de todas Francia, cerca de 43 millones de toneladas de CO2, sobre el total de 78 millones de toneladas emitidas, pone hoy de relieve una información publicada en el periódico Le Figaro.

 

Solamente los sitios industriales de ArcelorMittal en Dunqueque y Fos-sur-Mer, en el norte y sudeste de Francia, contaminan mucho más que el resto, con 8.000 y 7.500 toneladas anuales, frente a los centenares o mil y pocas toneladas del resto de fábricas en Francia. La producción de acero, que lleva a cabo ArcelorMittal, es la actividad más contaminante. Por eso es fundamental que estas actividades tan contaminantes reduzcan sus emisiones. El gigante mundial del acero se ha comprometido a reducir el 25% de sus emisiones en 2030 y a ser neutro de carbono en 2050. También Repsol va en la misma línea en sus plantas de Tarragona.

 

El Gobierno francés acaba de lanzar un plan precisamente para descarbonizar estos treinta sitios industriales más contaminantes, con un presupuesto de 5.000 millones de euros. Un esfuerzo loable, pero debe ser a escala global, porque de poco sirve que lo haga un país. O, peor, que se exporte la producción de los productos más contaminantes a otros países. Estados Unidos, por ejemplo, contamina ahora menos que hace unos años, pero también produce mucho menos acero y cemento que antes, porque lo importa de otros países especialmente de China, como materia prima o producto terminado.

 

Europa y Estados Unidos podrían ser mucho menos contaminantes si cerraran sus plantas industriales y se dedicaran a importar las materias primas y los productos terminados de China y la India, como en gran parte ya vienen haciendo. Pero el problema seguiría siendo el mismo: se dejaría de contaminar a uno y otro lado del Atlántico y mucho más en otras zonas del globo, especialmente en Asia. De poco sirve, por tanto, acusar a China y la India de los males del planeta, aparte de que concentran casi la mitad de la población mundial. Lo cual no quiere decir que no se destinen los mayores esfuerzos a reducir el uso del carbón para generar energía y se facilite, en la medida de lo posible, el uso de energías renovables, como también de tecnologías digitales.