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La desaceleración económica y el coronavirus amenazan el ecosistema 5G

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La desaceleración económica que sufren varios países desde el pasado trimestre, como Japón, unida a la incertidumbre global causada por el coronavirus, que nadie se atreve a pronosticar cuándo remitirá, está afectando toda la cadena productiva mundial y numerosos despliegues tecnológicos que debían ver la luz este año, bajo el paraguas 5G. El conflicto entre Huawei y la Administración estadounidense, con Europa en el centro, también está repercutiendo de manera grave el despegue de 5G e incluso el mercado mundial de semiconductores. Para rematar la faena, algunos cantones y municipios de Suiza han decidido suspender el despliegue de 5G en sus territorios por falta de datos suficientes del impacto que causan las señales radioeléctricas 5G sobre la salud de los ciudadanos y muchas ciudades de Estados Unidos ponen pegas a una ubicua instalación de antenas, necesaria para las redes de microondas.

Si el año pasado por estas fechas se aceleró la implantación de las redes 5G, en parte como consecuencia del despliegue comercial habido en el MWC, el sector de telefonía móvil empezó a perder inercia hacia finales de año. Debido, en parte, a que el desarrollo tecnológico de las redes 5G fue más lento de lo previsto y agravado también por el acoso continuado de la Administración estadounidense a Huawei.

La gran esperanza para el despegue de 5G en 2020 era el mercado chino, que empezó su despliegue comercial de redes 5G muy a finales de octubre y debía provocar la venta de más de 100 millones de smartphones 5G en el gigante asiático este año, muchas más unidades que en todo el resto del mundo. Es notorio que el coronavirus ha echado por tierra todas estas perspectivas, sin ninguna previsión de cuándo puede remitir el virus, una incertidumbre más grave si cabe.

La cancelación del MWC de 2020, la feria que debía servir de brújula y de estímulo potente para el desarrollo del 5G y de todo el ecosistema móvil, ha ahondado al final más la crisis del sector que venía larvándose desde hace algunos meses a causa del coronavirus. Las previsiones más recientes de las consultoras apuntan a que las ventas mundiales de smartphones, el indicador más claro de la industria, volverán a caer este año, y suponiendo el mejor escenario, que el coronavirus remita claramente en marzo y sea muy residual las semanas siguientes.

Se prevé una reducción de las ventas de smartphones en China de hasta el 30% y del 20% en el resto del mundo, dependiendo de la evolución del coronavirus

La consultora Gartner estima que la inversión en infraestructura 5G realizada el año pasado fue de 2.000 millones de dólares, el triple del año precedente. Para este año, la consultora prevé, a primeros de febrero, que se invertirán unos 4.000 millones de dólares. Es decir, que hay una desaceleración de las inversiones: de triplicarlas se ha pasado a duplicarlas en los inicios, cuando los crecimientos suelen ser muy elevados.

Las causas esgrimidas para esta desaceleración, al margen en lo posible del coronavirus, son los retrasos en el desarrollo de la tecnología 5G que se han visto en Asia y en Estados Unidos. Ericsson destacó recientemente que los costes de desarrollo de los equipos de red 5G son más elevados de lo que se pensaba, así como el ritmo de innovación en general. También ha influido, considera Ericsson, la desaceleración de las ventas que se ha producido en Estados Unidos. La lentitud con que se ha producido la proyectada fusión de Sprint y T-Mobile US es una de las causas, como el relativo fiasco de las ondas milimétricas.

El indicador más claro de la evolución del ecosistema 5G se tiene en las ventas de smartphones 5G. En estos momentos, tanto Mediatek, uno de los grandes fabricantes de chipsets para smartphones, como Digitimes, una consultora también taiwanesa, calculaban a finales de la semana pasada que se venderán entre 170 y 200 millones de smartphones 5G en todo el mundo en 2020, de los cuales entre 100 y 120 millones en China. Las consultoras occidentales se mueven entre los 150 y 200 millones de unidades.

A finales de 2019, Digitimes preveía unas entregas de smartphones 5G a nivel global para este año de 248,6 millones de unidades, frente a los 21,5 millones que se evalúa que se despacharon en 2019. La reducción del mercado de smartphones 5G se estima, pues, que sea en 2020 del 25% al 40% inferior al previsto hace solo dos meses. Estas proyecciones actuales se basan en el supuesto de que el coronavirus estará controlado a finales del primer trimestre y la producción totalmente normalizada a finales del segundo trimestre. La horquilla de las previsiones tan abultada ya indica que se trabaja con tantas incertidumbres que es imposible precisar.

En cuanto al mercado mundial de smartphones de este año, Digitimes ve una drástica caída aún en el supuesto de que la situación se normalice completamente en China a finales del segundo trimestre, tanto en ventas como en producción. La consultora prevé que las entregas de smartphones en China se reducirán el 30% este año, alcanzando los 280 millones de unidades frente a los 400 millones calculados a finales de 2019. China, según Digitimes, suministrará a todo el mundo 800 millones de smartphones, el 20% menos de los 1.000 millones proyectados.

La grave situación en unas pocas zonas de China evidencia la tremenda fragilidad e interdependencia de toda la cadena de producción y suministro de productos a nivel mundial

En conjunto, pues, el mercado mundial de smartphones será este año, según Digitimes, de 1.080 millones de unidades, nada menos que una contracción del 22,9% respecto a su previsión de 1.400 millones de unidades de finales de año para 2020, un dato en línea con otras consultoras. Desde luego, falta por ver la evolución de las entregas y de las ventas en los próximos meses, y especialmente en la segunda mitad del año, y también el precio medio de los smartphones y cuál será el porcentaje de los smartphones 5G dentro del total. Tampoco hay indicaciones de la facturación, aunque se da por supuesto que bajará, porque precisamente se contaba con mantener el precio medio de los smartphones con la venta de smartphones 5G, que serán proporcionalmente los que más caerán.

Y es que todo el desarrollo del ecosistema 5G estaba centrado en China, tanto de instalación de equipos de red y venta de smartphones como de fabricación y suministro de todo tipo de componentes y ensamblado de los más variados productos, desde la gran mayoría de smartphones hasta ordenadores, televisores y electrodomésticos. Samsung, aunque es uno de los grandes fabricantes de smartphones menos afectado por el coronavirus, porque sus fábricas principales de ensamblaje están en Vietnam y la India, también puede tener problemas de suministro de unos pocos componentes que le obliguen a paralizar la producción en algunos modelos, como ya le está pasando a algunos fabricantes de automóviles.

Los inversores vieron la cruda realidad de lo que está sucediendo cuando Apple alertó el lunes de que no podría cumplir con las previsiones de venta y beneficios estimadas en enero para el primer trimestre. La mayoría de tiendas que tiene en China están cerradas y en las pocas que están abiertas no entra prácticamente nadie. Apple asegura que las compañías basadas en China que le fabrican sus productos, principalmente Foxconn para los iPhone, están reanudando la producción, pero “más lentamente de lo previsto”. A finales de enero, Tim Cook, CEO de Apple, intentó calmar los ánimos al asegurar que intentaría transferir parte de la producción que hacía en Wuhan a otras partes de China o a Vietnam, pero dos semanas después se ha rendido a la evidencia.

La situación puede tener múltiples efectos colaterales. Por ejemplo, ahora se prevé que las especificaciones finales del Release 16, que tenían que ver la luz como máximo en mayo, se pueden retrasar, porque el numeroso grupo de especialistas que las deben aprobar en el seno del 3GPP tienen prohibido desde hace semanas mantener cualquier reunión cara a cara, por temor al contagio o por problemas de desplazamiento.

De todas formas, no todo es catastrófico. El impulso del 5G se hizo el año pasado de modo un poco apresurado, sin tener el modelo de negocio ni el desarrollo tecnológico totalmente a punto, como se empezó a ver el pasado otoño. El freno impuesto por el coronavirus permitirá que el ecosistema 5G se reanude sobre bases económicas y realidades de mercado más sólidas, porque el desarrollo tecnológico de los equipos no se ha visto muy afectado y ha seguido su curso natural.

No es un consuelo, si se puede llamar así, que sirva de mucho, pero es lo que hay. Y también pone de manifiesto la fragilidad con que se asienta un mercado tan clave como el de las telecomunicaciones a nivel global. Y del que depende, como se ha visto, toda la cadena de producción y suministro de productos mundial, que 5G amplifica de forma extraordinaria sus efectos, tanto positivos como, en este caso, negativos.