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Huawei se muestra firme frente al embargo continuado de EE UU

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Huawei da por hecho que la Administración estadounidense continuará vetando sus productos durante 2020 y reconoce que “será un año difícil” para la compañía. Eric Xu, su presidente rotatorio, aseguró en su mensaje de fin de año que “la supervivencia será la primera prioridad” de Huawei, aunque muestra su convencimiento de que la compañía resultará fortalecida, después de haber crecido la facturación el 18% en 2019 y de tener “una posición sólida, a pesar de la adversidad”. Mientras tanto, los principales países europeos deberán tomar pronto una postura clara respecto a las presiones de Estados Unidos para que también veten a Huawei, con claros riesgos hagan lo que hagan. Este año que ahora ha empezado no sólo será clave para el despegue de 5G sino para definir cuántos tipos de 5G habrá en los próximos años y del papel que jugará Europa en tecnologías de la información y telecomunicaciones.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó a finales de año que firmará el 15 de enero la primera fase del acuerdo comercial con China, que supondría un aumento de las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de China a cambio de aranceles más bajos para algunos productos chinos importados por Estados Unidos. Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, aseguró que no tenía nueva información sobre el acuerdo ni comentó la supuesta firma del mismo.

En cualquier caso, queda claro que la preocupación principal de la Administración Trump, el acelerado progreso de China en materia de 5G e inteligencia artificial, no solo no está en vías en vías de resolverse sino que ha incentivado a China a ser más autosuficiente en el diseño y fabricación de semiconductores, el pilar más débil de su ambicioso plan China 2025. Lo mismo ha ocurrido con el veto a Huawei por la supuesta posibilidad de que espíe con sus redes 5G. En vez de acordarse un pacto tecnológico razonable entre China y Estados Unidos, Huawei se ha vuelto más fuerte, con claras posibilidades de monopolizar el mercado de equipos y comunicaciones 5G en toda Asia durante el resto de década, asistida por otros gigantes chinos y con el soporte de su Gobierno.

Europa en su conjunto, y especialmente los principales países y operadores, deberá adoptar una postura clara en pocos meses (y mejor en pocas semanas) sobre su estrategia en redes y servicios 5G y, de modo particular, sobre si sigue confiando en los equipos de Huawei o se pliega a los deseos de Estados Unidos de que se vete la instalación de equipos 5G chinos en el Viejo Continente.

Si Europa se resiste a Huawei será a costa de retrasarse dos años en 5G y de cerrar las puertas de Asia a las europeas Ericsson y Nokia

Si Europa prescinde de Huawei, el desarrollo de sus redes 5G pueden verse retrasadas entre uno y dos años, según coinciden los principales expertos, para quedar, a fin de cuentas, principalmente en manos de Ericsson y Nokia; estas compañías suecas y finlandesas, a su vez, verían cerradas todas las puertas de Asia, donde concentran numerosos activos fabriles y de desarrollo de productos y, aproximadamente, el 15% de sus ventas. Los operadores europeos tendrían, además, que recurrir al suministro de equipos más caros, mucho peor financiados, con plazos de entrega superiores por la demanda sobrevenida y, como máximo, igual de tecnológicamente competitivos que los de Huawei.

Hacer caso omiso de las presiones de Estados Unidos para que Europa se olvide de Huawei, recrudecidas el pasado diciembre, también comportaría un riesgo considerable en forma de represalias estadounidenses, como se está viendo con los intentos de la Unión Europea de aplicar un sistema impositivo más justo a las ventas en Europa de las grandes tecnológicas americanas, lo que se conoce informalmente como “tasa Google”.

Francia, la más avanzada en este aspecto, ya ha recibido la amenaza de que muchos de sus productos exportados a Estados Unidos, como el champagne, el vino y los quesos, serán fuertemente gravados si sigue adelante. Los vinos italianos o el aceite y el jamón español, por poner unos pocos ejemplos, pueden correr la misma suerte, porque afectaría a toda la Unión Europea.

La situación es tan grave que el pasado 3 de enero el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, envió una carta al representante del Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en la que le advertía que “si Estados Unidos decide imponer sanciones comerciales contra la UE sobre el impuesto de servicios digitales en Francia, tendría un efecto profundo y duradero en las relaciones transatlánticas”, como publicó el día de Reyes el Financial Times. Francia y el resto de países europeos quieren lograr una “compensación justa” por los negocios que realizan en Europa compañías como Google, Amazon o Facebook. Incluso Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, está de acuerdo.

La tecnología, y en particular 5G, está afectando de manera creciente todas las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Europa y China, sin que otros países y especialmente las grandes empresas puedan quedar al margen. El tema, reconocen los principales expertos, es endiabladamente complicado, y no se vislumbra a corto plazo una solución mínimamente aceptable por todos.

Europa asiste impotente al avance de China en tecnología, no sólo de 5G; EEUU lo hace con pavor

El Pentágono aboga por crear una industria totalmente estadounidense en materia de 5G, pero es más fácil decirlo que hacerlo, porque se han tardado décadas en construir la actual cadena logística internacional de productos tecnológicos y las inversiones se realizan a diez años vista. Cualquier cambio tendría los principales efectos a partir de 2030 y no necesariamente beneficiosos.

Una alternativa sería priorizar el desarrollo de estándares abiertos y la utilización de componentes estandarizados en los equipos de red 5G, en línea con lo que Telefónica, Vodafone y otros operadores promueven con la utilización de equipos de acceso basados en Open RAN y fabricados por varias compañías, principalmente estadounidenses.

En todo caso, los especialistas en el tema son escépticos en que su desarrollo pueda ser inminente; más bien sería un tema para la segunda mitad de esta década, junto a la virtualización de las redes de telecomunicaciones, otro tema continuamente debatido. Quedaría, no obstante, por resolver el asunto más espinoso, que es el del despegue de las redes 5G en los próximos cinco años en Europa y el desarrollo de las aplicaciones, fundamentalmente empresariales.

Mientras, la tecnología china, y no exclusivamente 5G, avanza con paso firme y decidido, con Europa que lo mira de forma impotente y Estados Unidos con pavor. La aprobación por parte de Alemania de redes privadas 5G y el soporte a potentes grupos industriales alemanes para que desarrollen aplicaciones competitivas orillan la cuestión fundamental: qué hacer con Huawei. La posición favorable de su canciller, Angela Merkel, a la utilización de equipos 5G de Huawei se basa principalmente en el temor a recibir represalias chinas, con importantes voces en contra dentro de su propio país.

Cuando la última semana de febrero tenga lugar en Barcelona el MWC, se hablará fundamentalmente de tecnología 5G y de su futuro desarrollo con las próximas Releases 16 y 17. Pero será a puerta cerrada y en los foros políticos donde se deberán abordar las cuestiones más trascendentales para el desarrollo de esta tecnología a lo largo de la segunda década de este siglo. Según la decisión política que se tome, no se podrá hablar de una sola 5G, sino de dos o incluso tres redes 5G, cada una con su esfera continental de influencia y, obviamente, intercomunicadas pero separadas.

Desde mediados de 2019 se ha visto el lanzamiento comercial de numerosas redes 5G, todas ellas limitadas porque eran NSA, no unidas a la red troncal. En la segunda mitad de este año 2020 deberían introducirse las primeras redes 5G SA, unidas a la red troncal. Para entonces, la hoja de ruta política de 5G debería haberse aclarado a nivel internacional, o por lo menos a nivel europeo, si se quiere que el despegue de las redes 5G sea realmente acelerado.