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07/01/2020

Huawei se muestra firme frente al embargo continuado de EE UU

Huawei da por hecho que la Administración estadounidense continuará vetando sus productos durante 2020 y reconoce que “será un año difícil” para la compañía. Eric Xu, su presidente rotatorio, aseguró en su mensaje de fin de año que “la supervivencia será la primera prioridad” de Huawei, aunque muestra su convencimiento de que la compañía resultará fortalecida, después de haber crecido la facturación el 18% en 2019 y de tener “una posición sólida, a pesar de la adversidad”. Mientras tanto, los principales países europeos deberán tomar pronto una postura clara respecto a las presiones de Estados Unidos para que también veten a Huawei, con claros riesgos hagan lo que hagan. Este año que ahora ha empezado no sólo será clave para el despegue de 5G sino para definir cuántos tipos de 5G habrá en los próximos años y del papel que jugará Europa en tecnologías de la información y telecomunicaciones.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó a finales de año que firmará el 15 de enero la primera fase del acuerdo comercial con China, que supondría un aumento de las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de China a cambio de aranceles más bajos para algunos productos chinos importados por Estados Unidos. Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, aseguró que no tenía nueva información sobre el acuerdo ni comentó la supuesta firma del mismo.

En cualquier caso, queda claro que la preocupación principal de la Administración Trump, el acelerado progreso de China en materia de 5G e inteligencia artificial, no solo no está en vías en vías de resolverse sino que ha incentivado a China a ser más autosuficiente en el diseño y fabricación de semiconductores, el pilar más débil de su ambicioso plan China 2025. Lo mismo ha ocurrido con el veto a Huawei por la supuesta posibilidad de que espíe con sus redes 5G. En vez de acordarse un pacto tecnológico razonable entre China y Estados Unidos, Huawei se ha vuelto más fuerte, con claras posibilidades de monopolizar el mercado de equipos y comunicaciones 5G en toda Asia durante el resto de década, asistida por otros gigantes chinos y con el soporte de su Gobierno.

Europa en su conjunto, y especialmente los principales países y operadores, deberá adoptar una postura clara en pocos meses (y mejor en pocas semanas) sobre su estrategia en redes y servicios 5G y, de modo particular, sobre si sigue confiando en los equipos de Huawei o se pliega a los deseos de Estados Unidos de que se vete la instalación de equipos 5G chinos en el Viejo Continente.



Si Europa prescinde de Huawei, el desarrollo de sus redes 5G pueden verse retrasadas entre uno y dos años, según coinciden los principales expertos, para quedar, a fin de cuentas, principalmente en manos de Ericsson y Nokia; estas compañías suecas y finlandesas, a su vez, verían cerradas todas las puertas de Asia, donde concentran numerosos activos fabriles y de desarrollo de productos y, aproximadamente, el 15% de sus ventas. Los operadores europeos tendrían, además, que recurrir al suministro de equipos más caros, mucho peor financiados, con plazos de entrega superiores por la demanda sobrevenida y, como máximo, igual de tecnológicamente competitivos que los de Huawei.

Hacer caso omiso de las presiones de Estados Unidos para que Europa se olvide de Huawei, recrudecidas el pasado diciembre, también comportaría un riesgo considerable en forma de represalias estadounidenses, como se está viendo con los intentos de la Unión Europea de aplicar un sistema impositivo más justo a las ventas en Europa de las grandes tecnológicas americanas, lo que se conoce informalmente como “tasa Google”.



Si Europa se resiste a Huawei será a costa de retrasarse dos años en 5G y de cerrar las puertas de Asia a las europeas Ericsson y Nokia



Francia, la más avanzada en este aspecto, ya ha recibido la amenaza de que muchos de sus productos exportados a Estados Unidos, como el champagne, el vino y los quesos, serán fuertemente gravados si sigue adelante. Los vinos italianos o el aceite y el jamón español, por poner unos pocos ejemplos, pueden correr la misma suerte, porque afectaría a toda la Unión Europea.

La situación es tan grave que el pasado 3 de enero el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, envió una carta al representante del Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en la que le advertía que “si Estados Unidos decide imponer sanciones comerciales contra la UE sobre el impuesto de servicios digitales en Francia, tendría un efecto profundo y duradero en las relaciones transatlánticas”, como publicó el día de Reyes el Financial Times. Francia y el resto de países europeos quieren lograr una “compensación justa” por los negocios que realizan en Europa compañías como Google, Amazon o Facebook. Incluso Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, está de acuerdo.

La tecnología, y en particular 5G, está afectando de manera creciente todas las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Europa y China, sin que otros países y especialmente las grandes empresas puedan quedar al margen. El tema, reconocen los principales expertos, es endiabladamente complicado, y no se vislumbra a corto plazo una solución mínimamente aceptable por todos.



Europa asiste impotente al avance de China en tecnología, no sólo de 5G; EEUU lo hace con pavor



El Pentágono aboga por crear una industria totalmente estadounidense en materia de 5G, pero es más fácil decirlo que hacerlo, porque se han tardado décadas en construir la actual cadena logística internacional de productos tecnológicos y las inversiones se realizan a diez años vista. Cualquier cambio tendría los principales efectos a partir de 2030 y no necesariamente beneficiosos.

Una alternativa sería priorizar el desarrollo de estándares abiertos y la utilización de componentes estandarizados en los equipos de red 5G, en línea con lo que Telefónica, Vodafone y otros operadores promueven con la utilización de equipos de acceso basados en Open RAN y fabricados por varias compañías, principalmente estadounidenses.



En todo caso, los especialistas en el tema son escépticos en que su desarrollo pueda ser inminente; más bien sería un tema para la segunda mitad de esta década, junto a la virtualización de las redes de telecomunicaciones, otro tema continuamente debatido. Quedaría, no obstante, por resolver el asunto más espinoso, que es el del despegue de las redes 5G en los próximos cinco años en Europa y el desarrollo de las aplicaciones, fundamentalmente empresariales.

Mientras, la tecnología china, y no exclusivamente 5G, avanza con paso firme y decidido, con Europa que lo mira de forma impotente y Estados Unidos con pavor. La aprobación por parte de Alemania de redes privadas 5G y el soporte a potentes grupos industriales alemanes para que desarrollen aplicaciones competitivas orillan la cuestión fundamental: qué hacer con Huawei. La posición favorable de su canciller, Angela Merkel, a la utilización de equipos 5G de Huawei se basa principalmente en el temor a recibir represalias chinas, con importantes voces en contra dentro de su propio país.

Cuando la última semana de febrero tenga lugar en Barcelona el MWC, se hablará fundamentalmente de tecnología 5G y de su futuro desarrollo con las próximas Releases 16 y 17. Pero será a puerta cerrada y en los foros políticos donde se deberán abordar las cuestiones más trascendentales para el desarrollo de esta tecnología a lo largo de la segunda década de este siglo. Según la decisión política que se tome, no se podrá hablar de una sola 5G, sino de dos o incluso tres redes 5G, cada una con su esfera continental de influencia y, obviamente, intercomunicadas pero separadas.

Desde mediados de 2019 se ha visto el lanzamiento comercial de numerosas redes 5G, todas ellas limitadas porque eran NSA, no unidas a la red troncal. En la segunda mitad de este año 2020 deberían introducirse las primeras redes 5G SA, unidas a la red troncal. Para entonces, la hoja de ruta política de 5G debería haberse aclarado a nivel internacional, o por lo menos a nivel europeo, si se quiere que el despegue de las redes 5G sea realmente acelerado.


Análisis

Las redes responden favorablemente al crecimiento del tráfico debido al Covid-19

Las redes de telecomunicaciones de todo el mundo están respondiendo de modo favorable al crecimiento inusitado del tráfico de Internet y de redes fijas y móviles que está habiendo debido al confinamiento de la población con motivo del Covid-19. El incremento del tráfico de las redes supera el 50% al de días normales en la mayoría de países y muy especialmente en España, de forma además sostenida, y no puntual como en otras ocasiones (como el 31 de diciembre). Una medida efectiva para no colapsar las redes ha sido la disposición de Netflix a reducir la calidad de los vídeos que emite en streaming, de HD a resolución estándar SD, como también han hecho Google y Facebook. Sólo con ello, la demanda de estos servicios se ha reducido el 30% y se han podido atender sin mayores problemas otras necesidades.

Análisis

5G supondrá el 78% de la inversión hasta 2025, aunque la mayoría de conexiones será 4G

Los operadores móviles prevén invertir en infraestructura de sus redes un total de 1,1 billones de dólares durante el periodo 2020-2025 y el 78% de esta inversión se destinará a redes 5G, aunque en 2025 solo representarán el 20% del total de conexiones. La tecnología dominante hasta 2025 será 4G, con una cuota prácticamente estable del 56% del total de conexiones en el próximo quinquenio, según el cálculo realizado por GSMA en su informe Mobile Economy 2020. Los operadores deberán enfrentarse a un periodo de muy débil crecimiento, porque la facturación global prevista pasará de 1,03 billones en 2019 a 1,14 billones de dólares en 2025. Queda atrás la gloriosa década pasada, con el explosivo crecimiento del uso de los smartphones y del despliegue y uso de las redes 4G. Es de prever, no obstante, que la segunda mitad de esta década sea más provechosa para consumidores, empresas y operadores, cuando fructifiquen las inversiones y aplicaciones realizadas en 5G en esta primera mitad de la década.

Análisis

Se puede y debe frenar el consumo de energía de 5G, dice Ericsson

El gasto energético para hacer funcionar las redes móviles a nivel mundial es de unos 25.000 millones de dólares anuales, calcula Ericsson. Se trata de una cifra que, desde el punto de vista financiero y medioambiental, “es uno de los principales retos que afronta la industria de telefonía móvil”, debido al incremento del tráfico previsto para los próximos años y del consiguiente aumento del consumo de energía que habrá si se despliega 5G como hasta ahora se ha hecho con 2G, 3G y 4G. Para Erik Ekudden, responsable de tecnología de Ericsson, es posible multiplicar por cuatro el tráfico de datos sin aumentar el consumo de energía, pero la industria debe realizar un enfoque holístico global y construir la red 5G con gran precisión. La reducción del consumo energético “no sólo es una posibilidad, añade Ekudden, sino que es nuestra responsabilidad”.

Análisis

SoftBank inicia los servicios 5G en zonas de Japón

La compañía japonesa SoftBank ha dado a conocer sus planes para introducir servicios comerciales 5G a partir del próximo 27 de abril en algunas ciudades de Japón. Sus principales rivales en los servicios de telefonía móvil del país, NTT DoCoMo y KDDI, no prevén hacerlo hasta esta primavera y con fecha aún por fijar. Rakuten Mobile, que anunció para el 8 de abril sus primeros servicios 4G en Japón, comunicó que prevé lanzar 5G en junio en algunas partes de su país. Mientras, los tres grandes operadores móviles coreanos han decidido invertir 4 billones de won (3.000 millones de euros) en la primera mitad de este año, el 50% más de lo previsto inicialmente, para expandir la cobertura de los servicios 5G en Corea del Sur. En China, la principal operadora, China Mobile, ha iniciado la segunda fase de la expansión de los servicios 5G con la prevista compra de 232.000 estaciones 5G, a expensas de la evolución del coronavirus.

Análisis

Las operadoras quieren crear una plataforma común, con Edge Computing interoperable y multiacceso

Nueve de las principales operadoras de telecomunicaciones de Europa y la región de Asia-Pacífico han acordado colaborar en el desarrollo de una plataforma de referencia y un marco global común que permita un Edge Computing interoperable y multiacceso. El objetivo de la iniciativa, encuadrada en un grupo de trabajo de la asociación de operadoras GSMA, es que las posibilidades que ofrece Edge Computing estén disponibles de forma amplia y sencilla, así como que “federe a múltiples operadores” de todo el mundo y que soporte las necesidades en las empresas y los desarrolladores de aplicaciones. En paralelo, Telefónica ha alcanzado un acuerdo con KT, China Unicom y Telstra para desarrollar esta Edge Computing interoperable y multiacceso, iniciativa enmarcada también en el proyecto de Plataforma de Operador liderada por la GSMA.

Análisis

Rakuten Mobile inicia en Japón un servicio global con plataforma virtual y abierta

Rakuten Mobile se convertirá el próximo 8 de abril en el primer operador que ofrecerá en Japón servicios globales de telefonía móvil con una infraestructura de estaciones base totalmente virtualizada, abierta y manejable desde la nube. La compañía asegura que el funcionamiento de esta infraestructura de telecomunicaciones es hasta el 40% más económica que una red tradicional y el precio del servicio, con datos ilimitados en las ciudades de Tokio, Osaka y Nagoya, será de 25 euros mensuales, la mitad aproximadamente que sus competidores. Además, los tres primeros millones de usuarios en darse de alta tendrán el servicio gratuito durante el primer año.