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Huawei fabricará 600.000 estaciones base 5G este año y 1,5 millones en 2020

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Huawei tiene previsto fabricar 600.000 estaciones base 5G este año y al menos 1,5 millones de unidades el año que viene, según declaró la semana pasada. Huawei, además, ha empezado a producir estaciones base 5G sin utilizar componentes estadounidenses, inicialmente al ritmo de 5.000 unidades mensuales, como precisó el pasado jueves el fundador de la compañía, Ren Zhengfei, ante numerosos periodistas.

 

Huawei calcula ahora que su facturación se reducirá en unos 10.000 millones de dólares este año frente a los 30.000 millones inicialmente previstos como consecuencia del veto impuesto a sus productos por la Administración estadounidense. Esto supone algo menos del 10% de su facturación en 2018 y sugiere que es una reducción que puede gestionar sin excesivos contratiempos.

 

Ren Zhengfei se mostró la semana pasada ante la opinión pública desafiante y conciliador al mismo tiempo. Desafiante, porque dio a entender que no le preocupa demasiado el veto que su compañía está sufriendo por parte de la Administración Trump por el temor de que espíe en el futuro a través de sus equipos 5G, extremo que la compañía niega tajantemente. Y conciliador, porque renovó su oferta de conceder una licencia de por vida a toda su tecnología 5G, incluyendo la posibilidad de modificar los códigos fuente, a la compañía americana o consorcio que lo solicite a cambio del pago de una única cantidad sin especificar. Esta oferta ya la había anunciado hace tres semanas en sendas entrevistas publicadas en The New York Times y The Economist.

 

En las últimas semanas, las negociaciones entre China y Estados Unidos para desescalar la guerra comercial desatada no sólo no han amainado sino que se han recrudecido. Una prueba de fuego se producirá el próximo 15 de octubre, si la Administración Trump aprueba subir nuevamente los aranceles a los productos chinos que entren a Estados Unidos hasta el 30% en algunos casos. La medida debía ser efectiva hoy, pero Trump la retrasó 15 días para no coincidir con los festejos del 70 aniversario del inicio del régimen de la República Popular y dar más tiempo a la búsqueda de un acuerdo entre ambos países.

Huawei puede asumir sin gran problema los efectos del veto de EEUU sobre su facturación

La prohibición de la Administración estadounidense a que las compañías de su país vendan a Huawei sin su expresa autorización se mantiene sin fisuras, porque más de 130 compañías americanas han pedido permiso para vender, entre ellas grandes tecnológicas como Intel, Qualcomm o Micron, y aún no se lo han concedido. En una reciente conferencia con inversores, el CEO de Qualcomm, Steve Mollenkopf, espera que se desaten “fuertes vientos en contra” en los próximos trimestres debido a la prohibición de exportar a China y al interés de Huawei por centrarse más en el desarrollo tecnológico de su mercado doméstico.

 

La inmensa mayoría de semiconductores se fabrican en China y las tecnológicas estadounidenses venden gran parte de sus chips producidos en China a empresas chinas, que los ensamblan en productos que después se envían a todo el mundo. Una alteración o mayor control de la cadena logística mundial de productos de alta tecnología tendría consecuencias imprevisibles, como la imposición de mayores aranceles a productos chinos por parte de Estados Unidos ya está impactando a los consumidores estadounidenses, que tienen que comprar los productos más caros.

 

Huawei hace meses que está acaparando componentes y buscando suministradores alternativos a las compañías americanas en vista de un recrudecimiento del embargo comercial. Will Zhang, presidente de estrategia corporativa de Huawei, señaló hace unos días a la agencia Reuters que las prestaciones de sus estaciones base 5G fabricadas sin componentes estadounidenses “no era peor” y que la compañía había tenido “sorpresas positivas”. De todas formas, en su charla ante los periodistas la semana pasada, Ren Zhengfei aseguró que su compañía seguiría comprando componentes estadounidenses debido a los “lazos emocionales” que mantiene con suministradores de Estados Unidos desde hace muchos años.

 

Huawei aseguró en un comunicado de principios de septiembre que había vendido más de 200.000 estaciones base 5G a nivel mundial y que a finales de julio ya había suministrado 150.000 estaciones base, pese a las sanciones estadounidenses. Su previsión entonces era vender medio millón de estaciones base 5G a finales de año, que ahora ha revisado al alza y espera producir hasta 600.000 unidades. Huawei asegura que ya tiene confirmados cerca de 50 contratos de suministro de redes 5G a nivel mundial. El importe de estos contratos se desconoce aunque es seguro que es muy variado, porque no es lo mismo el contrato que tiene con las tres grandes operadoras chinas como, por ejemplo, con las operadores europeas donde también está instalando sus productos. El valor de cada estación base es, a su vez, muy distinto, porque depende de su capacidad.

Asia-Pacífico tendrá en 2024 el doble de abonados a 5G que la suma de Europa y Norteamérica

Huawei tiene la gran ventaja de que el mercado 5G de China y países limítrofes de Asia Pacífico será inmenso en los próximos años, su territorio comercial natural. Un informe de ayer de la empresa de análisis Global Data asegura que la región de Asia-Pacífico será la que tendrá más suscripciones 5G en 2024, 954 millones, seguida de Norteamérica con 254 millones y Europa con 242 millones. La región de Asia-Pacífico tendría así el doble de suscripciones 5G que la suma de Europa y Norteamérica en 2024. A nadie se le escapa que la cercanía al inmenso mercado de que gozará Huawei, como también ZTE o Samsung, favorece la consecución de contratos, sin contar con los intereses nacionales legítimos o que sus productos son mucho más económicos y, al menos, de similar calidad que los de Ericsson o Nokia, los dos grandes rivales de Huawei, según reconocen todo tipo de consultoras.

 

La economía de escala de que goza Huawei con su mayor capacidad de producción también le permite ser más competitiva frente a sus adversarios, siempre que pueda seguir aprovisionándose de los necesarios componentes. Huawei hace tiempo que ha potenciado el desarrollo y fabricación de chips propios a través de su filial Hi-Silicon, que controla totalmente. La compañía puede tener problemas con el suministro de componentes clave en la fabricación de sus smartphones, como ha pasado con el acceso a aplicaciones de Google en los nuevos productos como el Mate 30, pero es más difícil que los tenga con las estaciones base y otros equipos de telecomunicaciones, con componentes propios y diseños protegidos por patentes. Precisamente, Huawei es reacio a formar parte de la Open Software Foundation, que promueve comunicaciones interoperables, para no abrir sus productos a la competencia y darles ventajas innecesarias.

 

Tampoco está claro que Ericsson y Nokia sean unos grandes beneficiados si el conflicto comercial entre Estados Unidos y China se recrudece y se prohíbe totalmente a las empresas estadounidenses vender productos a Huawei. Tanto Ericsson como Nokia disponen de importantes centros de investigación y desarrollo y de fábricas de productos 5G en China, con talento local. Ambas compañías facturan entre el 10 y 20% del total de su cifra de negocios a China, según el trimestre, y un cierre de importantes mercados 5G a Huawei podría perjudicar sus aspiraciones en el mercado chino, que en los próximos años será el más importante. En el peor escenario, podría fragmentar las especificaciones 5G por regiones, con consecuencias imprevisibles para el desarrollo futuro del conjunto de estándares 5G.

 

Huawei también goza de la ventaja de no cotizar en bolsa y que la mayoría de las acciones está en poder de los empleados, con el plus de motivación que ello supone, además de contar con abundantes recursos financieros y el respaldo, se supone, del Gobierno chino pese a no ser una compañía estatal. Pero tiene una ventaja añadida que no siempre se cita: desde hace años, Huawei está construyendo una sólida y completa red de centros de datos y servidores que le permitirá manejar desde la nube múltiples redes de telecomunicaciones, 4G y 5G, y encaminar distintos recursos de red de un sitio para otro según las necesidades. Al tiempo, podrá ofrecer a las operadoras unas redes más virtualizadas y totalmente flexibles, amortizables aparte a más largo plazo.