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Francia desplegará la red 5G sin prisas, con la subasta fijada para final de septiembre

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La concesión de las licencias de utilización de un total de 310 MHz de espectro en las bandas de frecuencia comprendidas entre los 3,4 y 3,8 GHz, consideradas como las más óptimas para 5G en Europa, se iniciará entre el 20 y 30 de septiembre . Cuatro operadores (Orange, SFR, Free Mobile y Bouygues Telecom) han recibido ya la aprobación para obtener cada uno de ellos un tramo de 50 MHz de espectro, a un precio fijo de 350 millones de euros. Once bloques adicionales de 10 MHz se podrán a subasta al mejor postor, sin que ningún operador pueda tener más de 100 MHz en conjunto. El Estado francés espera ingresar al menos 2.170 millones de euros en total con estas licencias para servicios 5G, cuya concesión tiene una duración de quince años.

 

La subasta estaba previsto que se realizara a mediados del pasado abril, pero fue pospuesta a causa del coronavirus, como también sucedió en España para la banda de 700 MHz, y en otros países europeos. El 2 de abril de este año, Arcep anunció que Bouyghes Telecom, Free Mobile, Orange y SFR habían recibido autorización para participar en la solicitud de las licencias 5G. Los planes industriales remitidos por Orange y Free Mobile se habían aprobado mientras que los planes enviados por Bouyghes Telecom y Free Mobile, los dos operadores que incluían la instalación de equipos de Huawei, habían recibido aclaraciones por parte de Arcep.

 

El órgano regulador tenía dos meses para aprobar la propuesta de los operadores y, en caso de no recibirla, se consideraba denegada, pero la solicitud de mayor información por parte de Arcep paralizó el plazo para responder, sin fijarse nueva fecha. Esto significa que Orange y Free Mobile han podido preparar desde abril el plan para acudir a la subasta, cuando se fuera a celebrar, porque lo tenían totalmente aprobado, mientras que los dos otros operadores aún no saben si podrán llevar a cabo su plan de instalar una parte de los equipos con Huawei. Free Mobile y especialmente Bouyghes Telecom consideran que no podrán acudir en igualdad de condiciones a la subasta, porque su propuesta no ha sido ni aprobada ni denegada. Podría ocurrir que, al final, no les dejaran poner equipos de Huawei, sin suficiente tiempo para elaborar otro plan y sus costes asociados.

El regulador francés acepta que el despliegue comercial de la red 5G en Francia se realice “de manera gradual durante los próximos años” y se lleve a cabo “a iniciativa de los operadores”, a cambio de mayor cobertura 4G+

Martin Bouyghes, principal propietario de la operadora que lleva su nombre, ya intentó retrasar la subasta con un artículo publicado en Le Figaro a finales de mayo  y el pasado de 10 junio aprovechó una intervención que se había previsto con anterioridad ante el Congreso y el Senado para reconocer que el Gobierno tenía derecho a no hacerle caso y no retrasar la adjudicación de las frecuencias 5G hasta principios del año que viene, como había pedido. Pero, dijo ante los parlamentarios, el Gobierno “debía asumir las consecuencias de su decisión” y no le podía prohibir que su compañía siguiera instalando equipos de Huawei como ha hecho hasta ahora. En cualquier caso, Arcep fijó el 11 de junio la fecha de la subasta.

 

“El nuevo calendario dará tiempo a Arcep y a los cuatro candidatos para hacer las preparaciones físicas de la subasta”, asegura el regulador en un comunicado. La subasta principal será seguida por una subasta de posicionamiento en octubre para determinar las bandas concretas de los candidatos ganadores. Después se concederán las licencias con las bandas respectivas, que se espera que se pueda hacer en octubre o en noviembre. Ya no hay obligación de poner en marcha una red comercial 5G en al menos dos ciudades francesas antes de fin de año, como se decía en el concurso inicial.

 

Todo indica que al final se ha optado por una solución salomónica y se han flexibilizado los plazos de introducción de las redes comerciales 5G en Francia. Al mismo tiempo, como con la pandemia se ha visto la necesidad urgente de ampliar la cobertura de las redes 4G y 4G mejorada (4G+) en múltiples partes del territorio francés que ahora están a oscuras y también la conveniencia de tender más fibra óptica en las zonas esencialmente rurales, parece que se privilegiará 4G en detrimento de 5G en los próximos años, con permiso tácito del Estado.

 

El plan de lanzamiento de 5G en Francia, según las condiciones de la subasta establecidas por Arcep, asegura que “el despliegue comercial de la red 5G se realizará de manera gradual durante los próximos años” y se llevará a cabo “a iniciativa de los operadores”. Habrá dos controles exhaustivos, en 2023 y 2028, para asegurarse que se han cumplido las obligaciones de la concesión de las licencias, especialmente en cuanto a la cobertura y la calidad del servicio.

 

Stéphane Richard, consejero delegado de Orange, asegura en una entrevista publicada ayer en Les Echos que “desplegaremos la red 5G a buen ritmo, pero sin precipitarnos; será preciso hacer bien las cuentas”. Lo que es seguro, añade, “es que seremos de los primeros en tener 5G porque, contrariamente a otros, creemos en ella”. Y precisa que, “en Orange, 5G es 5G y no una 4G mejorada”. Recuerda a propósito de ello que “en Estados Unidos, se ha lanzado 5G pero en algunos casos se trata de 4G+”.

 

Orange, asegura Richard, estará muy atento a que algunos operadores no se les conceda ventaja sobre otros, como pasó, recuerda, con Bouyghes Telecom, cuando la Arcep le autorizó a reutilizar frecuencias 3G para 4G. O, hace poco, cuando se ha visto que SFR decía que tenía fibra cuando en realidad era cable, añade. El despliegue real de 5G en Francia también deberá ser compatible con el interés de la Arcep en que haya un mayor despliegue de 4G en las áreas rurales poco pobladas y una disponibilidad garantizada de 4G+ (que aumenta la capacidad hasta los 240 megabit por segundo, cuatro veces la obligación actual) en cada región francesa.

Desplegaremos la red 5G a buen ritmo en Francia, pero sin precipitarnos; será preciso hacer bien las cuentas”, asegura Stéphane Richard, consejero delegado de Orange, en una entrevista a Les Echos

En concreto, según la iniciativa New Deal for Mobile, que Martin Bouyghes quería renegociar a cambio de retrasar 5G, los operadores deberán tener un mínimo del 75% de sus estaciones de radio con 4G+ a finales de 2022. Arcep ha pedido a los operadores que hagan mayores esfuerzos para aumentar la cobertura 4G+ en Francia, “especialmente ahora que la hoja de ruta de las inversiones 5G ha sido retrasada”. Al respecto, Richard está de acuerdo en poner unas antenas suplementarias, pero “encuentra discutible cambiar las reglas de juego a media partida”. Y aboga por discutir el calendario con la Arcep.

 

Respecto al importe de las licencias 5G, el consejero delegado de Orange reconoce en la entrevista “que habrían preferido que fuera menos elevado”, aunque apunta que pedir una baja del precio cuando las telecomunicaciones han sido poco tocadas durante la crisis actual respecto a otros sectores no es de recibo. Añade sin embargo que, “si hay que tocar alguna cosa, sería preciso aligerar el ritmo del despliegue de 5G”. Al final, parece que todos dan una parte de la razón al planteamiento de Martin Bouyghes, al menos en que 5G no es un tema muy urgente y que hay otros igualmente importantes en el sector de las telecomunicaciones móviles.

 

Orange, de todos modos, es el operador con una posición financiera más sólida y bien posicionado para quedarse con las mejores bandas de frecuencia 5G. En el periódico Le Monde del pasado sábado, la viñeta que acompañaba la información de la subasta anunciada por Arcep se veía al representante de Orange cómodamente sentado con una maleta llena de dinero y preguntando al regulador cuándo empezaría la subasta mientras Free estaba esperando detrás de pie con un maletín más pequeño. Y, al pie de la montaña, Bouyghes y SFR sufrían para subirla, porque llevaban una inmensa bola de Huawei sujeta a sus pies.

 

Respecto a dejar que Huawei instale sus equipos en Francia, Stéphane Richard reconoce que su compañía no se ve afectada, porque en enero se firmó el contrato de suministro de los equipos de red con Ericsson y Nokia, por lo que los precios no se verán alterados pase lo que pase. “Pero Huawei es un actor esencial para toda la industria y nosotros recurrimos a ella para instalar sus equipos en otros países”, remacha.

 

Orange, por otro lado, se encuentra en una situación complicada en el mercado español, por la intensa competencia y la constante caída de las tarifas y de rentabilidad por parte de todos los operadores, agravada por su mayor orientación hacia clientes de menor poder adquisitivo. España es, para Orange, el segundo mercado móvil, tras Francia, y seguido por Polonia. Tanto en España como en Polonia se piensa que Orange instalará equipos 5G de Huawei, como pasa con 4G.

 

El pasado jueves se anunció, precisamente, que Jean-François Fallacher, actual máximo responsable de Orange en Polonia, pasará a serlo de España el próximo 1 de septiembre, al irse el actual, Laurent Pallaissot, de Orange. El anuncio coincide con el anuncio de una importante remodelación de los cargos ejecutivos en la compañía francesa, la antigua France Télécom, y una previsible reorientación de su plan estratégico, Engage 2025. El aumento de los costes y la merma de la facturación, unido al Covid-19, hacen que todos los operadores del sector de las telecomunicaciones estén sumamente inquietos.