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09/06/2020

Europa crea una infraestructura digital soberana con Gaia-X

Alemania y Francia dieron la semana pasada un paso firme, aunque tímido, para tener una infraestructura digital soberana, con la puesta en marcha de un catálogo de ofertas de almacenamiento y tratamiento de datos exclusivamente europeo. El proyecto, denominado Gaia-X, se está desarrollando desde hace varios meses, incluso durante la pandemia, y se prevé que esté totalmente en marcha a principios de 2021. El plan no es excluir a las compañías estadounidenses de plataformas de servicios en la nube sino asegurar que los datos de las empresas europeas permanezcan y sean tratados en Europa y no puedan salir de sus fronteras ni ser inspeccionados por ningún grupo ni Gobierno externo. Pero, para que sea utilizada, Gaia-X deberá ser competitiva frente a los servicios en la nube proporcionados por empresas como AWS, Microsot Azure, Alibaba y similares.


Las potencias europeas están muy preocupadas por el auge que están teniendo en los últimos años las plataformas de almacenamiento y tratamiento de información, virtualmente monopolizadas por compañías estadounidenses. Estas compañías, además, pueden verse obligadas a revelar todos los datos que almacenan a las autoridades de Estados Unidos, incluso si están alojados en terceros países, según establece la Cloud Act aprobada hace un par de años, e incluida subrepticiamente en la votación de los presupuestos generales presentados por Donald Trump. Con Gaia-X se quiere tener una plataforma plenamente competitiva para uso de las compañías europeas y que ofrezca plenas garantías de que su información alojada será totalmente confidencial.

Aunque la ley estadounidense lleve el nombre de Cloud, no se refiere a la infraestructura en la nube sino que es el acrónimo de Clarifying Lawful Overseas Use of Data (Ley Aclaratoria del Uso Legal de Datos en el Extranjero) y trata del uso legal de los datos de los proveedores estadounidenses de servicios. La Cloud Act obliga a estos proveedores a revelar todos los datos que estén en su posesión, custodia o control, si son solicitados por las autoridades, estén alojados dentro de Estados Unidos o en terceros países. Esto significa que el Gobierno estadounidense puede espiar legalmente a cualquier compañía que tenga información almacenada en bases de datos de compañías estadounidenses y contraviene el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) vigente en toda la Unión Europea.



El pasado jueves, el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, y su hómologo alemán, Peter Altmaier, oficializaron la puesta en marcha de Gaia-X en una presentación realizada on line, cada uno en su despacho. La plataforma se había anunciado hace casi un año y ambos países ya llevan trabajando en la misma desde hace varios meses, como líderes del proyecto. Ambos países se han puesto de acuerdo para respaldar un catálogo de servicios digitales desarrollados por distintos servicios de almacenamiento de datos y editores de software. El sistema garantizará seguridad e integridad de los datos, contratos transparentes y tecnologías interoperables, de tal manera que un usuario pueda cambiar de prestatario del servicio si no está satisfecho.

Las empresas que almacenen los datos deberán indicar claramente si se someten o no a los reglamentos de protección de datos de fuera de Europa. Tanto Alemania como Francia quieren favorecer que distintas filiales y sucursales de empresas europeas puedan compartir información pero a la vez proteger la información sensible y los secretos industriales de leyes extraterritoriales y demandas de información de potencias extranjeras, sean de Estados Unidos, de China o de otros países de fuera de la Unión Europea, en clara referencia a la Cloud Act o ley similar. Se calcula que una cuarta parte de los datos alojados en la nube son información sensible.



Gaia-X es una plataforma europea de servicios en la nube que se compromete a los principios de apertura, interoperabilidad, transparencia y confianza de los datos de sus usuarios



Gaia-X no es más que el punto de partida”, señaló Peter Altmaier en la presentación del nuevo servicio, porque el objetivo es federar a todos los servicios de tecnologías de la información europeos y que sean tan competitivos y completos como los que ahora ofrecen las compañías estadounidenses y chinas de este mercado. Para ello, se quiere abarcar el máximo del mercado doméstico europeo y conseguir una facturación del orden de 1.500 a 2.000 millones de euros anuales. La plataforma global tendrá un comparador de los distintos servicios y empresas prestatarias de los mismos para que cada empresa usuaria escoja el que más le pueda interesar.

Esta iniciativa, provisionalmente conocida como Fundación Gaia-X, debería estar totalmente disponible “a principios de 2021” y tendrá su sede en Bélgica, como organización sin ánimo de lucro. De entrada, cuenta con 22 miembros, entre las cuales figuran grandes compañías alemanas y francesas, tanto prestatarias de soluciones como depositarias de servicios de información. Entre ellas se encuentran las operadoras DT y Orange, las industriales alemanas Bosch y Siemens, la automovilística BMW, las especialistas en servicios cloud OVHCloud y Scaleway, y la alemana SAP y la francesa Atos, cuyo director general había sido Thierry Breton, ahora comisario del Mercado Interior y encargado de las telecomunicaciones europeas.

En principio, se quiere favorecer a las compañías europeas, pero también podrán formar parte empresas no europeas que se comprometan a respetar los principios de apertura, interoperabilidad, transparencia y confianza que promulga Gaia-X. Empresas como Microsoft han confirmado que están en negociaciones para formar parte de la misma, pero también Amazon y Google han mostrado interés en participar.



Gaia-X quiere ser un antídoto de la Cloud Act, que obliga a los proveedores estadounidenses de servicios cloud a revelar todos los datos que poseen si son solicitados por las autoridades



En realidad, parece que el debate sobre la estricta soberanía europea de una nube de información no está cerrado ni se cuenta con un mecanismo de protección extrema de los datos. Justo unos pocos días antes de la videoconferencia franco-alemana sobre Gaia-X, se supo que el Gobierno francés se había decantado por los centros de datos de Microsoft para albergar las informaciones de salud de millones de franceses en la plataforma Health Data Hub, destinada a la investigación.

La compañía francesa OVHcloud, que aspiraba a obtener el contrato, ha puesto el grito en el cielo y se ha evidenciado que el proyecto Gaia-X no es muy sólido, al menos por ahora. El Secretario de Estado de economía digital, Crédic O, justificó en el Senado francés la decisión en base a los “retrasos europeos en el cloud” y que la elección de una compañía europea no hubiera permitido extraer todos los análisis científicos necesarios, sobre todo en el marco de la lucha contra el Covid-19.



Lo que está claro es que el dominio estadounidense en las plataformas de servicios basadas en la nube es absoluto. Entre Amazon AWS, Microsoft Azure y Google Cloud, todas estadounidenses, acaparan el 65% del mercado. La consultora Gartner estima que en 2018 el mercado de infraestructura cloud ascendió a 32.500 millones de dólares, de los cuales Amazon facturó casi la mitad del total, 15.500 millones, seguida de Microsoft con 5.049 millones, la china Alibaba con 2.500 millones, Google con 1.310 millones e IBM con 580 millones (que ahora ha aumentado con la compra de Red Hat). El resto de compañías deben repartirse 7.500 millones, calcula Gartner.

Esta supremacía de las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) inquieta terriblemente a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, que quiere reforzar el arsenal legislativo que posee contra los oligopolios digitales y dotarse de una nueva herramienta contra la libre competencia, porque ve que las anteriormente aprobadas durante su anterior mandato como comisaria del tema no son muy eficaces. Incluso hoy mismo está prevista una reunión sobre el tema para disponer de un instrumento más útil a fin de año.

En paralelo con la supremacía del mercado de las plataformas estadounidenses, se quiere poner coto a la pérdida de recaudación que supone para Europa el comercio en línea dentro de sus fronteras y la existencia de distintos sistemas impositivos en la UE y paraísos fiscales. Mientras, Donald Trump, muy molesto porque Twitter se ha atrevido a poner una señal de alerta a dos mensajes suyos, quiere modificar el estatuto jurídico de las redes sociales, en concreto el artículo 230 de la Communication Decency Act de 1996, y piedra angular de las web estadounidenses. La situación con la que se quiere enfrentar Gaia-X es así inmensa, con obstáculos por todas partes, aunque desde un punto de vista europeo es más que justificado.


Análisis

EE UU insiste en demonizar a Huawei mientras la UE quiere contemporizar con China

Michael Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos, emitió el miércoles de la semana pasada un breve pero duro comunicado sobre el peligro que supone para los operadores la dependencia de Huawei y la necesidad de que se mantengan “limpios”, en clara referencia al fabricante chino de equipos de telecomunicaciones. Justo anteayer, el Primer Ministro británico, Boris Johnson, dudó en atacar directamente a Huawei, pero al final aseguró que las infraestructuras nacionales críticas deben protegerse adecuadamente de los “vendedores estatales hostiles”, un calificativo para Huawei aún más fuerte que el anterior de “alto riesgo”. Mientras, la Unión Europea y sus principales países se mantienen cautos y evitan pronunciarse contra China y específicamente sobre los equipos 5G de Huawei, hasta encontrar una vía intermedia que sirva para contemporizar tanto con China como con Estados Unidos y, a ser posible, sacar el máximo beneficio. Lo que Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, ha definido como “a mi manera”, en alusión a la canción popularizada por Frank Sinatra hace medio siglo.

Análisis

Las operadoras reclaman un plan digital para acelerar la recuperación económica de España

Los máximos responsables de Telefónica y Vodafone España, entre otros, han reclamado la aprobación de un ambicioso plan digital que contribuya a acelerar la recuperación económica de España. “La digitalización aparece, junto a la sostenibilidad, como el gran motor de la reactivación económica, ya que tiene la capacidad de impulsar nuevos modelos de negocio que optimicen los costes y abran nuevas fuentes de ingresos”, aseguró José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, en su reciente junta anual de accionistas. Por su parte, António Coimbra, consejero delegado de Vodafone España, urgió la adopción de un plan integral para actualizar y extender las redes de muy alta capacidad fijas y móviles en la cumbre de la CEOE de hace una semana. El presidente de Telefónica está convencido, además, de que soplan nuevos aires en Europa que permitirán una mayor consolidación del sector de telecomunicaciones y aflorar el valor oculto que tienen muchas operadoras europeas, lo que a su vez aseguraría su rentabilidad y el mantenimiento de sus inversiones.

Análisis

Nokia promueve una RAN con mayor número de elementos, más integrados y relativamente abiertos

Nokia está promoviendo el desarrollo de redes de acceso radio (RAN) más flexibles y ajustadas a las necesidades cambiantes de los operadores. La idea es tener entre la antena receptora y la red de transporte un mayor número de sistemas y elementos, que podrían conectarse entre sí de distintas formas porque estarían construidos con componentes más integrados y, a la vez, relativamente estándar y abiertos. De esta forma, los operadores tendrían mayor libertad para configurar las redes RAN de acuerdo a sus necesidades y utilizar, en determinados casos, elementos estándar de otros fabricantes, según la visión recientemente expuesta por Marcus Welcom, director de tecnología de Nokia. Sería un camino intermedio, entre las RAN propietarias que rigen hoy en día y las RAN abiertas que algunos fabricantes alternativos proponen, pero que no se prevé que estén disponibles en un futuro cercano.

Análisis

Ericsson casi duplica su previsión de suscripciones 5G para 2020, gracias a China

A finales de este año habrá un total de 190 millones de suscripciones a redes 5G, sostiene Ericsson en su último informe de movilidad, de los cuales unos 150 millones estarán en China, 20 millones en Corea del Sur y otros 20 millones en el resto del mundo, aproximadamente. Estas cifras casi duplican los 100 millones de suscripciones 5G previstas por Ericsson en su informe de noviembre pasado, debido al brutal crecimiento de China, muy superior al previsto, y al “ligero descenso” en Europa y Estados Unidos respecto a lo calculado por la compañía sueca. Para finales de 2025, la previsión es que hayan 2.800 millones de suscripciones 5G en todo el mundo, más en línea con los 2.600 millones pronosticados por Ericsson el pasado noviembre, porque la hipótesis razonable es que Estados Unidos, Europa y Japón acelerarán los despliegues de las redes 5G y la venta de terminales a partir a 2023.

Análisis

Francia desplegará la red 5G sin prisas, con la subasta fijada para final de septiembre

Arcep, el regulador de las telecomunicaciones en Francia, ha fijado para finales de septiembre la subasta para adjudicar once tramos de 10 MHz en la banda de 3,4 GHz a los operadores interesados, además de la concesión de un bloque de 50 MHz de espectro a cada uno de los cuatro operadores a los que se ha aprobado su solicitud, previo pago de 350 millones de euros por bloque. Al final, la autoridad reguladora ha flexibilizado las condiciones de despliegue de la red comercial 5G en Francia y alargado el calendario. La prioridad ahora es tener el máximo de cobertura 4G y 4G+ en todo el país, mientras los operadores no ven ninguna prisa en desplegar amplios servicios 5G en Francia. De momento, Arcep guarda silencio en el espinoso asunto de la instalación de equipos de Huawei en la red 5G de los operadores que lo han solicitado y probablemente habrá de mayor concreción antes del inicio de la subasta.

Análisis

El despliegue y uso de 5G será muy distinto al previsto hace un año

La pandemia y el endurecimiento del veto de Estados Unidos a Huawei han hecho saltar por los aires todos los planes previstos en 2019 para el despliegue y utilización posterior de las redes 5G a lo largo de la presente década. Un año después de que se pusieran en marcha las primeras redes comerciales 5G con infraestructura 4G, la Unión Europea no sabe qué hacer con Huawei y Estados Unidos ha caído en la cuenta de que no dispone de tecnología propia ni suficiente espectro utilizable para telefonía móvil. El Reino Unido se ha metido en un embrollo con el veto a Huawei mientras China avanza de forma imparable en materia de 5G y el desarrollo y fabricación de semiconductores con tecnología propia. Por su parte, Japón y Corea del Sur, con NEC y Samsung a la cabeza, se postulan como alternativas al oligopolio formado por Huawei, Ericsson y Nokia en redes móviles. Y, quizás, intentar rebajar la tensión entre Estados Unidos y China, al menos en lo concerniente a 5G, y de paso dejar respirar a Taiwan y a su fabricante líder, TSMC.