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Open RAN se politiza mientras Ericsson alerta de su potencial inseguridad

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El foro virtual sobre Open RAN, organizado por la FCC la semana pasada, apenas sirvió para delimitar el tema, pese a que duró seis horas y participaron destacados representantes de la industria, operadores, políticos, académicos y los cinco comisionados de la FCC, el órgano regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, al completo. Un problema conceptual es que no había ningún participante europeo ni asiático, a excepción de Rakuten y de Marcus Weldon, responsable de tecnología de Nokia, cuando las redes de enlace 5G (5G RAN) son un tema tecnológico y estratégico global. Un día antes del debate, la sueca Ericsson, que no asistía al debate, publicó un informe técnico, en el que alertaba de la potencial inseguridad de Open RAN y recordaba que su código no es abierto, sino sujeto a las mismas normas internacionales que las 5G del 3GPP y que participan en su desarrollo, entre otros, los tres grandes operadores estatales chinos.

El foro se había planteado como una oportunidad para promocionar la tecnología Open RAN y encontrar la forma de que las compañías estadounidenses tengan un cierto liderazgo en el mercado de telefonía móvil y puedan intentar influir en su desarrollo. En la apertura del foro, Ajit Pai, presidente de la FCC, ya marcó el tono del debate al recalcar que el compromiso del organismo “es asegurarse de que (las redes) sean seguras”, aparte de estimular el despliegue de unas redes robustas a base de liberar espectro comercial, promocionar una infraestructura móvil y animar el tendido de fibra.

Después de reconocer que el principal suministrador mundial de redes es Huawei, seguido por Ericsson, Nokia y Samsung, Pai cargó contra la compañía china al asegurar que la ley nacional china de inteligencia “requiere que compañías como Huawei cooperen y mantengan en secreto el trabajo de inteligencia del Estado” y crea oportunidades a las agencias de inteligencia para acceder, entre otros, a los equipos de telecomunicaciones. Para Pai, la innovación tecnológica abre una nueva vía para resolver estos problemas: “Open RAN pueden transformar la arquitectura, costes y seguridad de las redes 5G”, aseguró.

Los promotores de Open RAN querrían subvenciones públicas para amortizar la inversión inicial mientras que los representantes de la Administración consideran que deben ser neutrales, sin intervención estatal

Esta toma de posición esencialmente política del presidente de la FCC fue endurecida por el posterior mensaje grabado en vídeo ofrecido por Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos. Pompeo recalcó, una vez más, la necesidad de que haya redes de telecomunicaciones “limpias” y se complació al ver que “una creciente lista de países y compañías han vetado a Huawei”.

Uno de los temas abordados durante el debate fue la necesidad de que Estados Unidos vuelva a tener una posición de liderazgo en la industria de telecomunicaciones. Robert Clair, director de política y planificación estratégica del Departamento de Comercio, expresó su nostalgia y pesar por la caída en desgracia de antaño líderes estadounidenses en telecomunicaciones, como Lucent (inicialmente ITT, absorbida primero por la francesa Alcatel y después totalmente por Nokia) y Motorola, ahora en la órbita de la china Lenovo.

A la congresista Jane Harman, que ahora es responsable del respetado grupo de opinión no partidista Woodrow Wilson Center, no le extraña lo sucedido porque las compañías estadounidenses han desertado de participar en los organismos internacionales, donde se toman las decisiones clave sobre los futuros estándares y normativas globales, como el 3GPP en las redes 5G. Si no se participa intensamente en los debates de normalización internacional, vino a decir, es imposible influir en la dirección tecnológica, que después hay que desarrollarla con patentes y productos propios.

El tema central que planeó sobre el debate es que Open RAN puede ser una oportunidad para que Estados Unidos recobre el terreno perdido en el desarrollo tecnológico propio de las redes de telecomunicaciones. El argumento a su favor que se citó es que la desagregación de la red de telecomunicaciones podría hacer bajar los precios y las barreras de entrada, a base adoptar nuevos estándares e interfaces que permitan instalar componentes que sean comunes y estandarizados en la cadena de suministro de los equipos de telecomunicaciones de los distintos fabricantes. Brandan Carr, uno de los comisionados de la FCC, se mostró partidario de promover la segregación de las redes, lo mismo que John Dell, de Dell, que lamentó que el sector de las telecomunicaciones sea uno de los últimos en intentar hacerlo.

Peter Gammel, uno de los vicepresidentes de GlobalFoundries, calcula que sólo el 10% de las redes móviles estarán utilizando equipos sujetos a las especificaciones Open RAN en 2025, lo que complicaría un adecuado retorno de la inversión a las empresas que desarrollaran equipos Open RAN si se cumpliera esta estimación. El representante de la operadora ATT expresó su duda sobre los futuros equipos Open RAN, que podrían ofrecer un grado de satisfacción similar o mejor que los equipos actuales, una cautela que también expresó Marcus Weldon, de Nokia. Para el director de tecnología de Nokia, la trayectoria de redes abiertas de su compañía es incuestionable y, en su opinión, no se debería ser tan maniqueo cuando alguien dice que las start-up son buenas y los fabricantes tradicionales malos; sería preferible adoptar un enfoque híbrido.

Open RAN es un término genérico, que designa cualquier red de enlace con interfaces abiertos e interoperables, pero sometida a los estándares del 3GPP, como todas; la más conocida es O-RAN, desarrollada por O-RAN Alliance

A la hora de opinar sobre quién debería hacerse cargo de las cuantiosas inversiones necesarias en investigación y desarrollo, los promotores de Open RAN, en general, consideraron que una parte muy importante debe ser pública. Morgan Kurk, director de tecnología de CommScope, aseguró que, si se quiere que los productos Open RAN tengan éxito, deberían contar con subvenciones públicas porque es una inversión arriesgada porque su mercado será relativamente reducido durante años. Soma Velayutham, de NVidia, opinó que la FCC y el Gobierno deberían tener una postura muy activa en su desarrollo; por ejemplo, cediendo espectro a cambio de instalar redes Open RAN. Se trata, añadió, de una industria estratégica, como las redes eléctricas. También Cristiano Amon, presidente de Qualcomm, opinó que los Gobiernos deberían jugar un papel importante para asegurar que el sistema Open RAN es consistente. Sugirió que el Gobierno estadounidense debería aliarse con otros y compartir visión y estrategia en el tema.

Michael O’Rielly, de la FCC, considera que es al revés, que Open RAN sólo puede tener éxito si el Gobierno no interviene. En su opinión, ningún Gobierno puede escoger la tecnología futura sino que debe permanecer neutral y que el proceso tecnológico siga su curso sin intervención estatal. Y añadió que la FCC debe mantener la neutralidad y no seleccionar o favorecer a un conjunto de compañías respecto a otras, opinión compartida también por Charles Mathias, del Wireless Telecomunications Bureau. Para O’Rielly, que justo dos días después el presidente Trump decidió no renovar en su puesto, al parecer por su opinión sobre las redes sociales, no se deben escoger los vencedores y los perdedores, especialmente si se quiere avanzar en ideas e innovación.

Respecto a otro tema polémico, si Open RAN promueve mayor seguridad de las redes de enlace, el presidente de la FCC ya había sugerido en su intervención inicial que la facilitaba, pero Tareq Amin, director de tecnología de Rakuten Mobile y uno de los principales promotores mundiales de esta tecnología, matizó que “Open RAN puede reducir las amenazas a la seguridad global de las redes, si se hace adecuadamente y se da a los usuarios la necesaria confianza para transmitir en cualquier momento incluso los datos más sensibles”.

Justamente, Ericsson publicó el día anterior de la celebración del foro un documento de quince páginas en el que argumentaba que las redes serían menos seguras con Open RAN y Jason S. Boswell, responsable de seguridad y soluciones de red en Ericsson, alertó en su blog que Open RAN es un nuevo enfoque de la arquitectura de las redes de enlace “que puede proporcionar futuros beneficios como un coste de despliegue más bajo (a través de componentes estándar) y aumentar la diversidad de la cadena de suministro (mayor oferta) aunque pueden aumentar los costes de integración y la complejidad de la red”. Para Boswell, es necesario continuar el estudio y hacer más esfuerzos para “asegurar que la seguridad, integridad y resiliencia de las arquitecturas Open RAN se preserven en los futuros despliegues”.

En el debate auspiciado por la FCC se mezclaron, probablemente de manera interesada, distintos conceptos bajo el común denominador de Open RAN, u Open Radio Access Networks, como rezaba el título del foro. Open RAN puede ser un término confuso, porque parece indicar que se trata de construir redes de enlace “abiertas”, en el sentido de que cualquiera las puede utilizar sin problemas de forma libre y totalmente compatibles, cuando en realidad se trata de un término genérico que utiliza la industria de telecomunicaciones para designar una arquitectura de redes de enlace abiertas, sin mayores precisiones.

Open RAN sólo indica que es una red de enlace con interfaces abiertos e interoperables, el más conocido de los cuales es O-RAN, una red de enlace “abierta” y estandarizada por la O-RAN Alliance, en el que participan la mayoría de operadores móviles (los tres estatales chinos y los grandes europeos y estadounidenses, por ejemplo) y de los fabricantes de equipos (con la notable excepción de Huawei). Con O-RAN, los operadores pueden desplegar unidades de radio y distribuidas en la antena de distintos fabricantes, pero trabajan con un interfaz y protocolo de comunicaciones común, el eCPRI, como los equipos de Huawei, Ericsson, Nokia y el resto.

Todos los equipos que cumplen con la normativa O-RAN de la Alianza están sujetos y son totalmente compatibles con la normativa 5G de 3GPP, como también las RAN de todos los fabricantes. La diferencia principal es que cualquier red de enlace O-RAN puede conectarse, en teoría, con las redes en transporte de los operadores, independiente de los componentes que lleve dentro y del fabricante del conjunto. En cambio, las RAN de los fabricantes como Huawei, Ericsson o el resto sólo se conectan de redes de los mismos fabricantes y la actualización de 4G a 5G debe hacerse con software del mismo fabricante.

Sin embargo, esta compatibilidad completa de las O-RAN no está suficientemente comprobada, entre otras cosas porque aún no hay muchas antenas O-RAN de distintos fabricantes que funcionen con distintas redes y el paso a 5G puede hacer aún más complicado la interoperabilidad con redes antiguas. Tampoco se asegura que sirva cualquier componente de cualquier fabricante; antes deberá haber un estricto proceso de homologación que llevará tiempo.

Mientras, los fabricantes establecidos seguirán vendiendo millones de redes de enlace cada vez más optimizadas, con lo que sus costes de producción bajarán y las prestaciones aumentarán, con lo que a los equipos O-RAN les costará mucho ser competitivos en precio y calendario, a no ser que tengan suficientes subvenciones, públicas o de los operadores interesados. Este apoyo público a los fabricantes O-RAN podría constituir una competencia desleal con los fabricantes tradicionales. Para complicar aún más la situación, los grandes operadores de la India ya han manifestado su intención de crear su propia Open RAN.