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España completa y reordena las frecuencias 5G de alta velocidad

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El próximo 22 de febrero está previsto que se inicie la subasta de los 20 megahercios de la banda media de 3,5 GHz que quedaban por adjudicar y ocupados por Defensa. Después de la licitación, a la que acudirán Telefónica y Orange, se procederá a la reorganización de esta banda media de frecuencias para que todos los operadores dispongan de bloques contiguos y se pueda hacer un despliegue de la red 5G de alta velocidad de forma más eficiente que en la actualidad. A lo largo del próximo mes de marzo se espera que se subasten las frecuencias de 700 MHz, con lo que hacia el verano estará cubierta otra gran parte del territorio nacional con redes 5G a menor velocidad.

 

En la actualidad, Orange dispone de 100 MHz, Telefónica y Vodafone 90 MHz cada uno de ellos y MásMóvil 80 MHz, todos en la banda media de 3,5 GHz (de 3.400 a 3.800 MHz), la considerada en toda Europa y Asia prioritaria para 5G, porque es la que ofrece mejores prestaciones combinadas de velocidad de transmisión y cobertura de la señal. El lunes que viene se procederá a subastar otros 20 MHz, en dos bloques de 10 MHz, con las cláusulas y condiciones de la Orden de 21 de diciembre. 

En la banda 5G de 700 MHz, se exigirá que las poblaciones de más de 50.000 habitantes tengan la mitad cubierta al cabo de un año de tener la licencia y completa en tres años, aunque no se contempla un mínimo de velocidad

A esta subasta de la semana que viene han decidido acudir Telefónica y Orange, con un precio de salida por concesión de 10 MHz de 21 millones de euros, que tendrá vigencia hasta diciembre de 2038. Cuando se complete, se procederá a reorganizar toda esta banda media de frecuencias para que los cuatro operadores tengan bloques contiguos. Hasta ahora, solo Vodafone disponía de bloques contiguos, que es lo que hizo que fuera el primer operador que lanzara los servicios 5G en España, en junio de 2019. El resto de operadores lo hizo el pasado septiembre, aunque forma muy limitada, precisamente porque no contaba con bloques continuos y el espectro radioeléctrico concedido no se podía utilizar así de forma eficiente. 

Subasta de la banda de 700 MHz en marzo

Cuando haya concluido la subasta y reorganizado todo el espectro de la banda media de 3,5 GHz, los cuatro operadores podrán hacer un lanzamiento más efectivo y eficiente de los servicios 5G de alta velocidad. Tras sucesivos retrasos con motivo de la pandemia, Roberto Sánchez, Secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, declaró a la Agencia EFE que se prevé subastar la banda de 700 MHz el próximo mes de marzo, una vez se hayan analizado y resuelto las 19 alegaciones presentadas a las bases de licitación publicadas el pasado diciembre, alegaciones que podían remitirse hasta el pasado 17 de enero.

 

La banda de frecuencias de 694 a 790 MHz, que estaba explotada por los prestadores de servicios de televisión digital terrestre (TDT), debía ser liberada antes del pasado 30 de junio para ser ocupada por los servicios 5G, pero la pandemia retrasó el proceso de liberación hasta el pasado 30 de octubre. Será finalmente el mes que viene, si todo sale como está previsto, cuando saldrá a subasta, en concreto la banda pareada de 703 a 733 MHz y de 758 a 788 MHz, así como la banda de 738 a 753 MHz para enlaces sólo ascendentes. Previsiblemente, podrán iniciarse los servicios 5G en esta banda baja de frecuencias inmediatamente antes o durante el verano, que completarán los servicios 5G en la banda media reorganizada en las próximas semanas.

 

Como indican las bases de la licitación, “se establece como límite en la cantidad de frecuencias a utilizar por un mismo operador o grupo empresarial, en cualquier ámbito territorial, un máximo de 2 x 15 MHz respecto de la banda pareada de 700 MHz y un máximo de 2 x 35 MHz respecto del conjunto de espectro destinado a comunicaciones electrónicas en las seis bandas pareadas de 700 MHz, 800 MHz y 900 MHz de que disponga cada operador o grupo empresarial”

El problema de 5G a la hora de comercializarlo es que no existe una sola red con prestaciones similares, como pasaba con 4G y 3G, sino varias, dependiendo de la frecuencia de transmisión, de la cobertura de la señal y de su penetración

La subasta constará de cinco bloques que suman 30 MHz pareados (bloques A a E, con 60 MHz en total) y tres bloques de 5 MHz sólo en sentido descendente (bloques F, G y H), con una concesión de veinte años sin prórrogas ni renovación automática. El bloque más interesante es el A, con un precio de salida de 340 millones de euros y 2×10 MHz, como indica el gráfico inferior incluido en la licitación, pero también con mayores compromisos de cobertura. Los cuatro bloques de 2×5 MHz tendrán un precio de salida de 200 millones de euros cada uno y los tres bloques de 5 MHz, sólo en sentido descendente, saldrán por 10 millones de euros cada uno.


El precio de salida de los ocho bloques en total es de 1.170 millones de euros, que los operadores consideran elevado y que no se descarta que se pueda cambiar cuando se fijen las bases definitivas de licitación. En las bases publicadas se establece la obligación de ofrecer una cobertura total en las poblaciones de más de 20.000 y 50.000 habitantes en tres años, según el bloque, que los operadores también consideran excesivo y han solicitado en sus alegaciones que se amplíe a cinco años, propuesta que también se está estudiando.

 

Se establecen también plazos de cobertura mínimos a alcanzar. Para todas las poblaciones de más de 50.000 habitantes, se debe cubrir la mitad de estas poblaciones en el primer año de vigencia de la concesión, el 75% en el segundo año y la totalidad en el tercero. Para el bloque A, se debe cubrir al menos una cuarta parte de las poblaciones de más de 20.000 habitantes en el primer año, el 60% en el segundo y la totalidad en el tercero. Aparte, con carácter general, se deberán cubrir todas las capitales de provincia y de comunidades autónomas, aunque no lleguen a los 50.000 habitantes, y todas las autopistas, autovías y carreteras multicarril estatales o autonómicas y estaciones del AVE.

 

La denominada “Estrategia de impulso de la tecnología 5G” es una prioridad de la agenda España Digital 2025, presentada el pasado 23 de julio de 2020, así como del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, cuyas líneas generales se presentaron el 7 de octubre de 2020. El 27 de enero se presentaron tres nuevos planes para el desarrollo de la Agenda Digital España, que se suman a otros tres planes presentados a finales de diciembre.

 

La Estrategia de impulso de la tecnología 5G tiene como objetivo que en el año 2025 el 75% de la población tenga cobertura de 5G mediante las bandas que han sido identificadas como prioritarias: 694-790 MHz, 3.400-3.800 MHz y 24.250-27.500 MHz. El primer eje de la Estrategia es poner a disposición de los operadores estas bandas. La de 3,5 GHz ya está disponible desde hace más de dos años, y ahora reorganizada, y en unas semanas la de 700 MHz. La de 25 GHz se espera licitar en muy pocos años.

 

La Estrategia de Impulso de la Tecnología 5G cuenta con una inversión pública de 300 millones en los Presupuestos Generales del Estado para 2021 y de 2.000 millones de euros hasta 2025 con el fin de desplegar estas redes, “que serán decisivas para impulsar la transformación digital y contribuir a mejorar la conectividad de las zonas rurales”. La Estrategia dispone de un documento específico, de 84 páginas, con distintos ejes de actuación

Complemento de la banda baja 5G con la banda media

La banda media de 3,5 GHz, como se ha considerado desde que se empezó a gestar la generación 5G de servicios móviles, es la prioritaria, porque permite transmitir los datos desde la antena hasta el terminal a gran velocidad y con un grado de cobertura importante, especialmente en las zonas exteriores. Para las zonas con menor densidad de población, la banda ideal es la de 700 MHz que se va a licitar porque, aunque la velocidad de transmisión es mucho menor, similar a la 4G, con pocas antenas se cubre un área mucho mayor y, además, la señal penetra mejor en zonas opacas y a través de las paredes de los edificios.

 

En las grandes ciudades, con una densidad de usuarios móviles muy elevada, será preciso acudir en unos años a la banda de 25 GHz, denominada también milimétrica, conforme esté saturada la banda de 3,5 GHz. La banda de 25 GHz también será interesante para dar cobertura en zonas específicas a muy alta velocidad, como redes privadas en entornos industriales muy localizados o en lugares de gran concentración de usuarios y de máquinas que utilicen servicios de datos inalámbricos.

 

En cualquier caso, en España, como en el resto del continente euroasiático, será la combinación de las bandas en torno de 3,5 GHz y 700 MHz las que ofrecerán servicios de movilidad 5G, con una velocidad y cobertura cada vez mayor, conforme mejoren los equipos de radioenlace y haya mayor profusión de antenas.

 

Uno de los problemas con que se enfrentan los operadores de telecomunicaciones a la hora de comercializar los servicios 5G es que no todos tienen las mismas prestaciones aunque se llamen igual. La banda de frecuencias, de entrada, delimita la velocidad de transmisión y el alcance de la señal, así como su penetración en las zonas opacas. Como más elevada es la banda frecuencias, mayor es la velocidad a que puede transmitirse la señal, pero menor su alcance y penetración.

Difícil comercialización de 5G

Esto hace que un servicio llamado 5G, a secas, signifique poco de entrada, porque depende de la densidad de antenas en un área concreta según la frecuencia de funcionamiento. Y de dónde esté situado el usuario del servicio. Se puede dar la paradoja que un usuario esté justo al lado de una antena pero detrás de un árbol y no tenga cobertura si la señal funciona a frecuencia muy elevada. Y a la inversa, que esté en una zona alejada de cualquier antena, pero despejada y con pocos usuarios, y tenga un buen servicio 5G con frecuencia baja. Esto hace que se hable de 5G a alta velocidad o baja velocidad o 5G verdadera y 5G falsa, y con o sin cobertura, con todos los grados intermedios.

 

El problema es que a diferencia de 3G o 4G, que era un servicio relativamente homogéneo en las zonas con cobertura, existen varias 5G en realidad, primero por la frecuencia de trabajo, que determina la velocidad de transmisión de la señal, pero también su alcance y su grado de penetración. A frecuencias muy elevadas, la pared externa de un edificio hace de barrera en muchos casos insalvable, aunque la antena esté relativamente cerca. En los edificios de oficinas, suele haber una fachada acristalada, con cristales con un recubrimiento, tanto para aislar el sonido, las miradas indiscretas o reducir la transmisión del calor o del frío exterior. Estos recubrimientos de la fachada hacen que desde el interior de los edificios acristalados se tenga poca cobertura, aunque se disponga de luz natural.

 

La comercialización de los servicios 5G está siendo una pesadilla a la hora de promoverlos, porque no se pueden generalizar y venderlos como se hizo como 4G o 3G. Claro está que 5G está empezando y, al igual que pasó con 3G y 4G, el servicio 5G mejorará mucho con los años, sobre todo a partir de mediados de esta década, como pasó a mediados de las décadas pasadas con el 3G y el 4G. El problema, con todo, es que el usuario típico está acostumbrado a tener cobertura 4G en todos los sitios y a muy buena velocidad.

 

Si, encima, hay una guerra de precios entre los distintos operadores, tanto de red propia como virtuales, y se incluyen los servicios 5G dentro del paquete que ya se tiene 4G y con datos ilimitados, será muy difícil que se vaya valorando adecuadamente el progreso de 5G conforme pasen los años. No será hasta que hayan muchos servicios empresariales 5G, tanto destinados a grandes empresas como a pequeñas y medianas industrias, cuando 5G como concepto general será una realidad tangible y valorada, como opinan muchos especialistas en la materia.

 

Otra cuestión, como apuntó ayer Borje Ekholm, presidente y consejero delegado de Ericsson, en unas declaraciones al Financial Times, “es racional que los operadores europeos de telecomunicaciones no inviertan en redes 5G, porque muchos de ellos no han logrado recuperar el capital invertido”. El problema, añade, “es que los chicos que se supone que habían construido la infraestructura no hacen dinero y tiene un coste muy elevado esperar” a que sea rentable.

 

En la sección final del periódico, Lex, el Financial Times comenta que una visión cínica de las opiniones de Ekholm sobre los reducidos retornos de la inversión de 5G es una estocada para los operadores europeos. La descripción del responsable de Ericsson de que el mercado de telecomunicaciones europeo no funciona está ligada a la idea de que las compañías no cubren los costes del capital y, consecuentemente, no invierten en 5G.

 

Para el Financial Times, el despliegue europeo de redes 5G es lento, como dice Ekholm, pero no está paralizado. Y sugiere la consolidación de los operadores, para compartir inversiones y frenar la guerra de precios que asola al sector. La persistente caída del precio de las acciones de los operadores hace, por otro lado, que la compra por parte de grupos privados como MasMóvil sea financieramente atractiva pero perjudicial para el sector en su conjunto. En cambio, la operación en marcha de unir Virgin Media con la filial británica de Telefónica O2, que parece que será aprobada, y otras más da pie al periódico a pensar que la situación de 5G en Europa puede enderezarse, sobre todo con un aumento de las tarifas y el impulso de servicios 5G para empresas.