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El futuro de Open RAN debería aclararse a lo largo de este 2022

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El futuro de las redes de enlace abiertas (Open RAN) debería estar más claro cuando acabe este año que ahora empieza y se compruebe su potencial, al haberse instalado múltiples redes en situaciones reales, más allá de la fase de especificaciones provisionales y puramente de prueba en que se encuentran ahora. No hay unanimidad: algunos operadores insisten en su necesidad, al tiempo que piden ayudas públicas, mientras diversos organismos recelan de su seguridad. Incluso Estados Unidos, que pensaba que con Open RAN podría reducir la influencia de China en 5G, ve que no será posible.

 

El desarrollo de las redes de enlace abiertas, desagregadas e interoperables (llamadas genéricamente Open RAN) ha sido uno de los temas que ha captado más la atención en 2021. Inicialmente, estas redes se promovieron para que los operadores tuvieran una alternativa más funcional y económica al virtual monopolio que ejercen los principales fabricantes de equipos de redes de telecomunicaciones, en especial Huawei, Ericsson y Nokia y, en mucha menor medida, ZTE, Samsung y NTT DoCoMo. En las últimas semanas de 2021, se ha polarizado la situación: han surgido diversas voces críticas a su desarrollo, mientras sus principales impulsores europeos han insistido en su necesidad y han requerido apoyos públicos para acelerar su implantación.

 

Facebook puso en marcha en 2016 el proyecto de una red de enlace abierta, a través del Telecom Infra Project (TIP). En febrero de 2018, se creó la O-RAN Alliance, una sociedad con sede en Alemania, que contó con cinco miembros fundadores (AT&T, China Mobile, Deutsche Telekom, NTT DoCoMo y Orange) que avalaron y ampliaron el proyecto de TIP y lo impulsaron decididamente el tercer trimestre de 2018, coincidiendo con el MWC de Shanghai. Un proyecto totalmente internacional en sus inicios.

A Open RAN le llega este 2022 la hora de la verdad para demostrar sus cualidades y ser una alternativa real y unificada a las redes RAN propietarias a mediados de esta década

La misión declarada de O-RAN Alliance es “reorientar la industria RAN hacia unas redes móviles más inteligentes, abiertas, virtualizadas y totalmente interoperables”. Los nuevos estándares O-RAN, como se puede leer en su web, “permitirían un ecosistema de suministradores más vibrante y competitivo, con una innovación más rápida que mejoraría la experiencia del usuario”. Al mismo tiempo, “las redes móviles basadas en O-RAN aumentarían la eficiencia de los despliegues de las redes de enlace (RAN) y las operaciones de los operadores móviles”.

 

En estos últimos tres años, ha continuado la actividad del proyecto de crear unas redes Open RAN con la incorporación de múltiples socios y alianzas, realización de pruebas y definición de la arquitectura, como recientemente destacaba Enrique Blanco, director de tecnología del grupo Telefónica, en una conferencia virtual sobre la situación del proyecto. Como se puede ver en el gráfico inferior, hubo un fuerte impulso en el WMC de Barcelona en 2019, justo antes de que empezaran los despliegues comerciales de 5G, con la presentación de un documento sobre arquitecturas de acceso abierto y varias demostraciones.


Telefónica, aunque no fue miembro fundador, se incorporó poco después de forma muy activa al proyecto Open RAN y el 18 de enero, hace ahora un año, firmó, junto con las grandes operadoras europeas Deutsche Telekom, Orange y Vodafone, un memorando para promover el rápido desarrollo de redes globales y no fragmentadas, con el compromiso de desplegarlas en sus redes nacionales tan pronto como estuvieran disponibles.

 

A mediados del pasado noviembre, quizás porque consideraron que su memorando no había tenido mucho eco en Bruselas, las mismas operadoras europeas, más la italiana TIM, publicaron un comunicado conjunto para urgir a la Unión Europea a contribuir a la construcción del ecosistema Open RAN. Anteriormente, las operadoras habían reclamado con insistencia a Bruselas una regulación de las redes de telecomunicaciones más flexible y más acorde con el mercado tan competitivo que existe en Europa, donde existen más de cien operadores, sin contar los virtuales, que libran una encarnizada batalla tarifaria para captar o retener clientes de banda ancha y telefonía móvil.

Entra en juego la geopolítica

Mientras se desarrollaba el proyecto de O-RAN Alliance, en Estados Unidos la Administración de Donald Trump imponía un draconiano veto a Huawei, entonces y ahora el principal fabricante mundial de redes de enlace y de equipos y redes de transporte y troncales de telecomunicaciones. Se puso en marcha a las máximas instancias de toda la diplomacia estadounidense para que los reguladores europeos y mundiales también prohibieran la instalación de equipos de Huawei en sus redes y que el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, ha mantenido.

 

También se prohibió que Huawei pudiera comprar semiconductores fabricados o patentados por empresas estadounidenses, lo que ha supuesto que en 2021 la facturación de Huawei haya caído por primera vez, nada menos que un 28,8%, según acaba de comunicar la compañía china, y se haya quedado en 634.000 millones de yuanes (100.000 millones de dólares). En 2020, pese a las sanciones, la facturación de Huawei logró crecer el 3,8%. Según el presidente rotatorio de Huawei, Guo Ping, el negocio de equipos de telecomunicaciones es estable y las redes empresariales gozan de un sólido crecimiento, pero no esconde que el futuro presenta muchos retos. El desplome de la facturación ha sido debido, básicamente, a su división de terminales, que se ha reducido al mínimo al no poner comprar componentes y la cesión de los smartphones Honor.

 

En realidad, el proyecto inicial de O-RAN Alliance no iba necesariamente en contra de Huawei sino que afectaba a todos los fabricantes de RAN, sin distinción de nacionalidades, para crear un ecosistema más abierto y no depender de un virtual monopolio, como se dice en los objetivos de la alianza antes expresados. Pero Estados Unidos vio en el proyecto Open RAN una oportunidad de oro para no solamente atacar a Huawei, y de paso a toda la industria china de telecomunicaciones y de tecnología, sino también intentar crear una industria de equipos telecomunicaciones genuinamente estadounidense o, por lo menos, no tan dependiente de empresas de Europa y Asia. Porque habían caído en la cuenta, con la introducción de 5G, que su posición en este estratégico mercado era muy débil (no en terminales y en la nube, pero sí en la fabricación de equipos y en sus patentes).

La situación competitiva de las redes de enlace abiertas, como pasa con otros aspectos de las redes de telecomunicaciones, se está polarizando, con grandes defensores y detractores

De esta forma, Open RAN pasaba de ser un proyecto esencialmente tecnológico y de apertura de mercado a tomar una dimensión claramente geopolítica, con la intención de Estados Unidos de influir más en el desarrollo no sólo de las redes de enlace sino también en las redes 5G y en las futuras 6G. Se fundó la Open RAN Policy Coalition, con sede en Estados Unidos, para este propósito más político que tecnológico y con la firme voluntad de que las redes de telecomunicaciones fueran totalmente seguras y que China, a través de sus empresas que dominaban gran parte del mercado 4G y 5G y el desarrollo de sus estándares, no tuviera tanto peso en el futuro.

La llave, en manos de fabricantes europeos y asiáticos

Con el paso de los meses, el Gobierno de Estados Unidos ha visto que sus deseos de ser alguien más en 5G, y con la vista puesta en el 6G, eran más difíciles de cumplir de lo que parecía en un principio, una constante que Joe Biden también ha experimentado en su primer año de mandato en otros terrenos. De entrada, alrededor del 30% de los miembros de la O-RAN Alliance son de China, y con mayor peso del que ostentan los miembros estadounidenses en la alianza internacional, aunque estos últimos son más en número de empresas. Y la cartera de patentes esenciales de las empresas europeas y asiáticas en 5G es abrumadora, así como en su órgano de decisión clave, el 3GPP.

 

China Mobile, por ejemplo, el mayor operador de telefonía móvil del mundo, es miembro fundador de la O-RAN Alliance y tiene derecho a veto en muchas de sus decisiones, como ocurre con los otros cuatro miembros fundadores en su Consejo de dirección (AT&T, Deutsche Telekom, NTT DoCoMo y Orange). Existen otros diez miembros en el Consejo, que no son permanentes sino elegidos cada dos años y que, por estatutos, deben ser operadores (ahora lo son Telefónica, TIM y Vodafone de Europa y Verizon y Dish de Estados Unidos; el resto asiáticos).

 

De O-RAN Alliance forman parte los principales fabricantes de equipos como colaboradores en la creación de especificaciones, como Nokia y Ericsson, pero no Huawei, que se ha negado tajantemente a participar. Hace unos pocos meses, Nokia y Ericsson abandonaron la alianza, por temor a disputas legales de Estados Unidos por colaborar con miembros chinos. Al final, se arreglaron los estatutos y Nokia ha vuelto a la alianza, pero la constante intromisión de Estados Unidos es un problema, como que gran parte de las patentes esenciales de los estándares 5G del 3GPP (que no son simples especificaciones como las de O-RAN Alliance) son de empresas chinas, en especial de Huawei, o de Nokia y Ericsson.

 

La senadora demócrata por Virginia, Abigail Spanberger, que en 2006 se unió a la CIA en tareas de contraterrorismo, está muy preocupada por la implicación de China en Open RAN y planteó el pasado abril, en una enmienda gubernamental  al informe oficial sobre la tecnología RAN abierta, la necesidad de que Estados Unidos lidere los organismos que fijan esta tecnología, así como los problemas que plantea que haya muchos miembros chinos en la O-RAN Alliance y que algunos estén en la Entity List, la “lista negra” de su Gobierno. Recomienda la senadora en la enmienda que la Secretaria de Estado de Estados Unidos informe periódicamente de las implicaciones de seguridad que plantea el uso de esta tecnología, entre otras cuestiones.

La seguridad de Open RAN, piedra de toque

El MWC de 2019, que sirvió para anunciar a bombo y patillo las bondades de la inminente 5G, un aspecto en el que más se incidió fue la seguridad intrínseca que proporcionaba esta tecnología de telecomunicaciones. La seguridad, privacidad e integridad de las comunicaciones 5G fue una cuestión, se aseguró, que se planteó como crucial desde los primeros desarrollos de 5G para lograr su éxito posterior. No se regatearon esfuerzos para conseguirlo, como ya habían hecho hincapié en anteriores ocasiones sus promotores, pero se quiso dar mucha relevancia en el MWC de 2019.

 

En realidad, cuando Estados Unidos insiste en la falta de seguridad de los equipos 5G de Huawei, y que la compañía china siempre ha negado categóricamente, nunca aporta ninguna prueba que respalde esta opinión. Se limita a decir que la compañía está a las órdenes del Gobierno chino y que es susceptible de espiar a otros países con su tecnología, si no es que ya lo ha hecho.

 

A finales de noviembre, la BSI (siglas en alemán de la Oficina federal para la seguridad de la información) publicó un análisis de 86 páginas sobre los riesgos de Open-RAN El informe está de momento sólo en alemán pero el organismo prevé publicarlo en inglés este mes de enero.

 

El informe de BSI ha sido encargado y elaborado por Secunet, una respetada agencia privada de seguridad, y se asegura que no se ha influido en sus resultados, sino que ha obrado de forma totalmente independiente. Se analizan cuatro aspectos básicos: confidencialidad, integridad, trazabilidad, disponibilidad y privacidad de los datos. Y desde tres ángulos distintos: del usuario de la red, del operador y del Estado, como garante del interés común.

 

Secunet se cubre las espaldas, al afirmar que es muy difícil hacer un análisis exhaustivo de los riesgos de seguridad que presenta la tecnología O-RAN porque aún está en una fase muy incipiente de elaboración, pero ya ha encontrado “riesgos de seguridad medios y elevados que emanan de la multiplicidad de interfaces y componentes especificados por O-RAN Alliance”. Secunet alerta que el proceso de desarrollo actual de las especificaciones O-RAN no están guiadas por el paradigma de seguridad y privacidad, a nivel de diseño y por defecto, que sí existe en los estándares internacionales 5G aprobados por el 3GPP. Recomienda Secunet, ya en el comunicado de prensa del informe, que se incluyan mejoras en la seguridad de la normativa que hace O-RAN Alliance (que no puede crear especificaciones internacionales como el 3GPP).

Open RAN, menos segura y más cara

Florian Müller, uno de los principales expertos en patentes de tecnología y que escribe el blog fosspatents, considera el análisis de riesgos de Securnet fiable y que acierta cuando pone de relieve la falta de seguridad de las normas de la O-RAN Alliance. Müller, sin embargo, ya arremetió contra ellas el pasado 17 de septiembre cuando escribió en su blog que los costes de las licencias serán mayores con Open RAN. Los argumentos que utiliza Müller para decir que las redes Open RAN serán más caras que las tradicionales son bastante sencillos y convincentes. Parte del hecho de que las especificaciones Open-RAN se basan y se añaden a los estándares del 3GPP, cuyas licencias se pagan. Por tanto, no se ahorrará ni un céntimo en patentes y, además, los fabricantes de equipos Open RAN deberán pagar las patentes adicionales que genere la Open-RAN Alliance, que se supone que no las cederán gratis.

 

Los promotores de las Open RAN argumentan que se ahorrarán costes con la utilización de componentes abiertos y economías de escala. Sin embargo, los estudios de mercado más optimistas aseguran que la cuota de mercado mundial de los equipos Open RAN será del 10% en 2025, una cifra muy baja que le extraña a Müller si realmente Open RAN es tan prometedor. El mercado global RAN rozará este año los 100.000 millones de dólares y no crecerá mucho más en los próximos, con lo que sus fabricantes habrán de repartirse unos 10.000 millones de dólares y es previsible que los ahora más establecidos, como Nokia y Ericsson pero también Samsung y NTT DoCoMo e incluso puede que los chinos, se queden con la mayor parte de este mercado de redes “abiertas”. Los nuevos suministradores, como Altiostar (propiedad de la japonesa Rakuten), Mavenir y Parallel Wireless, deberán ajustar mucho sus costes para competir con los grandes fabricantes, que sí tienen economías de escala y mayor experiencia en tratar con los operadores de todo el mundo, algunos desde hace más de un siglo.


En otro artículo del 11 de noviembre pasado, Müller se hace eco de un artículo de opinión publicado por Torsten Gerpott, profesor universitario de gestión estratégica de telecomunicaciones en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que considera que Open RAN es más un juego geopolítico que un concepto tecnológico sólido. Para Gerpott, es evidente que un conjunto de interfaces abiertos no hace que una infraestructura completa de red sea abierta: si se conectan múltiples cajas negras en una red de sistemas abiertos, se depende a final de quien ha hecho las cajas negras y del integrador del sistema, una dependencia similar a la que tienen ahora los operadores con las RAN propietarias. Para los operadores, gestionar esta mayor variedad de redes de enlace, sean más abiertas o cerradas, será mucho más complejo y, además, tendrán que tratar con más fabricantes, sin que ninguno de ellos pueda hacerse responsable del funcionamiento global de las redes, porque cubrirán una parte, al contrario del que pasa ahora con los sistemas propietarios.

 

Otro aspecto que se pasa por alto es el consumo de energía: Ericsson y Nokia, por ejemplo, están invirtiendo mucho en conseguir que sus equipos sean más ligeros y consuman menos energía . Por lo que se sabe, los sistemas O-RAN están basados en gran parte en componentes diseñados y fabricados por Intel, basados en la arquitectura x86. Esta arquitectura de procesadores ha demostrado en sus 50 años de existencia que es muy flexible, pero a costa de consumir mucha más energía que, por ejemplo, los sistemas basados en ARM, que están en su desarrollo inicial en equipos de telecomunicaciones. Todos los smartphones funcionan con procesadores ARM, pero el mercado de terminales es completamente distinto del de redes.

Europa perdería influencia con Open RAN

Otro aspecto que ha llamado la atención a los expertos es el gran interés de los operadores europeos por los sistemas Open RAN y su solicitud de que la Unión Europea les ayude a construir el ecosistema abierto. El mercado de equipos telecomunicaciones es de los escasos en que fabricantes europeos son líderes mundiales, principalmente Ericsson y Nokia pero también otros más pequeños. Además, los operadores europeos siempre han mantenido lazos privilegiados con estos fabricantes y colaborar a impulsar otro competidor no haría más que complicar las cosas. Mucho más si la Unión Europea aporta fondos para laminar la competitividad de fabricantes europeos.

 

Se espera con interés el informe de la Unión Europea de análisis de riesgos de los sistemas Open RAN y, en general, de la vulnerabilidad que puedan tener las actuales redes con los sistemas propietarios, en especial con los de Huawei. Si al final se considera que los sistemas propietarios actuales no son suficientemente robustos y seguros, sean de Huawei, de ZTE o de cualquier otro suministrador, la lógica impone que los sistemas desagregados lo serán menos, porque habrán más vías de entrada a software malicioso.

 

Y para los operadores se presume que es más sencillo gestionar las redes con dos o tres suministradores integrados, como pasa ahora, que con un ecosistema más amplio y con redes necesariamente más complejas. Queda, además, el espinoso tema de decidir cuál es el grado de seguridad de las redes 5G de Huawei (o de ZTE) y, en el caso que no lo sea mucho, demostrar que las de otros fabricantes de equipos sí lo son o, por lo menos, que son más seguras que las chinas.

 

Los operadores europeos, sobre todo Vodafone y Telefónica, prevén instalar redes Open RAN a lo largo de este año en entornos reales, fuera de sus laboratorios recién estrenados, para después ampliarlas en 2013 y años sucesivos. Enrique Blanco, de Telefónica, ha dicho en varias ocasiones que entre 2022 y 2025 la mitad de los nuevos suministros de redes de Telefónica podrían ser Open RAN y que en 2022 empezarán las pruebas piloto y despliegues comerciales en el Reino Unido, Alemania y España con equipos de Altiostar. Vodafone y Orange también han depositado grandes esperanzas en Open RAN, aunque menos Deutsche Telekom (quizás porque sus redes 5G dependen en gran parte de equipos de Huawei, al estar muy compartidas con las 4G) y mucho menos BT, el más escéptico de los grandes operadores europeos.

 

Otro problema cuando se habla de Open RAN es que es un término muy impreciso. Muchos fabricantes, en especial Samsung y NTT DoComo, ya hace meses que ofertan sistemas “abiertos”, algunos virtuales y otros basados en la nube, como también ocurre con la japonesa Rakuten, que ha pasado a controlar totalmente la compañía más activa en Open RAN, Altiostar. Muchos expertos temen que al final proliferen tanto los sistemas abiertos que en la práctica sean más cerrados que los actuales basados genuinamente en los estándares 5G del 3GPP (aunque hayan aspectos sin especificar que es lo que provoca que cada fabricante adopte su solución y pasen a ser RAN “propietarias”.

 

Las grandes consultores, mientras tanto, no se mojan en cuanto al futuro que le depara a Open RAN. En un reciente informe llevado a cabo por CCS Insight , patrocinado por Interdigital, destaca el gran interés que Open RAN ha suscitado en el último año y medio en la industria de telefonía móvil pero que aún le queda un largo camino por delante para lograr tener un papel de liderazgo, como resalta en el propio título del informe. También la consultora ABI Research  ha escrito un informe, pagado en este caso por TIP, sobre la producción de Open RAN

 

Desde luego, se trata de una iniciativa interesante que, probablemente, los operadores que la promovieron hace más de tres años pensaron que no tardaría tanto en estar a punto técnicamente ni que se politizara tanto. En cualquier caso, en este año 2022 le llega la hora de la verdad para demostrar sus cualidades y que pueda ser una plena realidad a mediados de esta década. O antes si es posible, porque el 5G Advanced está a la vuelta de la esquina y ya se habla mucho de 6G. Japón y Corea del Sur han anunciado que quieren lanzar servicios comerciales 6G entre 2028 y 2030 y Japón quiere tener lista una red piloto 6G para la exposición internacional de Osaka de 2025.