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El auge de 5G dependerá de su uso en las empresas, no de los consumidores

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5G será la primera generación de telefonía móvil que tendrá mayor impacto en las empresas que en los consumidores, según constata un informe de GSMA Intelligence sobre la evolución de 5G en los próximos diez años. Uno de los problemas para el despegue de las redes y dispositivos 5G es que la facturación total de la telefonía móvil tendrá un crecimiento reducido en los próximos cinco años, en torno al 1% en términos reales. Será después de 2025 cuando aumentará a mayor ritmo, gracias al uso intensivo de 5G por parte de las empresas, que se convertirán en la locomotora y la aplicación clave de la nueva generación de telefonía móvil.

El principal competidor de las redes 5G serán las actuales redes 4G, no las conexiones de banda ancha fijas. En el último lustro, las redes 4G han tenido un crecimiento espectacular, gracias entre otros factores al éxito de los smartphones y el uso de Internet y del vídeo en los mismos, pasando del 15% de las conexiones totales en 2015 al 55% en 2019. En los próximos dos años, 4G seguirá creciendo hasta el 60% y se mantendrá en este porcentaje hasta mediados de la década que viene, cuando empezará a bajar ligeramente.

El aumento de 4G se ha correspondido con la bajada en paralelo de 2G, que ha pasado de superar el 50% de las conexiones móviles en 2015 al 20% en 2019 y será casi testimonial en 2025. Las conexiones 3G también han caído en los últimos cinco años, pero mucho menos: del 33% al 27% aproximadamente. Seguirán bajando gradualmente en el próximo lustro, hasta quedar en el 18% en 2025, la misma cuota que tendrá por entonces 5G, según las previsiones de GSMA Intelligence.

4G será la tecnología dominante durante el próximo lustro, con una penetración prácticamente estable del 60% mientras que 5G irá creciendo hasta situarse en el 18%, a expensas de 2G

El ascenso de 5G será, por tanto, muy elevado en los próximos cinco años, con su inicio el pasado abril y que empezará a ser apreciable a partir de 2023, cuando supere el 10% de todas las conexiones móviles. El auge de 5G no dependerá, por tanto, de la bondad de esta tecnología y de los progresos que tengan lugar en los próximos años en cuanto a mayor velocidad o disponibilidad de la nueva tecnología móvil sino que se topará con la permanencia de 4G.

Durante la próxima década, 4G será el amo y señor de la tecnología móvil, básicamente porque la mayoría de los consumidores, que es hacia donde se quiere enfocar 5G en el próximo lustro, consideran que 4G ya cubre muy bien sus expectativas en cuanto a velocidad de transmisión, y sobre todo, de cobertura y precio de los smartphones 4G.

5G cubrirá las necesidades de los consumidores con mayor poder adquisitivo y que quieran estar a la última, pero la mayoría de mortales tendrá suficiente con 4G. Para crecer con decisión, 5G deberá enfocarse hacia las empresas y crear aplicaciones verticales que les permitan ser más competitivas, lo que ocurrirá como pronto a partir de 2023 y de forma ya más decidida después de 2025. En el gráfico siguiente del informe de GSMA Intelligence Global Mobile Trends 2020 se aprecia claramente la evolución.

La propia GSMA Intelligence, una asociación que reúne a la gran mayoría de operadores de todo el mundo, considera que cinco economías mundiales supondrán más del 70% de todas las conexiones mundiales 5G en 2025. Estas cinco economías son Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, China y Europa, y su aportación a 5G será muy desigual, como lo es el tamaño de sus poblaciones y de sus economías respectivas.

China será el principal mercado 5G en 2025, con unos 600.000 usuarios previstos, mientras que Corea del Sur, Japón y Estados Unidos serán los países que crezcan más deprisa en usuarios 5G. Europa en su conjunto estará por detrás de los cuatro países mencionados, con una cuota algo inferior. Los otros países de Asia Pacífico, Oriente Medio, Rusia y Latinoamérica estarán bastante por debajo de Europa, con una cuota media de usuarios en torno al 10%.

En total, GSMA Intelligence calcula que en 2025 habrá 1.570 millones de conexiones móviles. La penetración será muy elevada en Corea del Sur, Estados Unidos y Japón, del 66%, 50% y 49% respectivamente, como indica el gráfico inferior, pero con un número de conexiones muy dispar, al ser muy distinta su población. En Estados Unidos habrá 188 millones de usuarios 5G, seguido de Japón con 98 millones y Corea del Sur con 41 millones.

Europa superará a Estados Unidos en número de conexiones, con 209 millones, y China, con sus 600 millones de conexiones móviles 5G, tendrá más en 2025 que la suma de Estados Unidos, Europa, Japón y Corea del Sur. La cuota de China, no obstante, será más reducida que la de Estados Unidos y Japón, ambas del 36%, y la de Europa aún más baja, el 30%. Evidentemente, si se considerara Europa Occidental en vez de toda Europa la cuota sería muy superior, pero pasaría lo mismo si se contara la franja marítima de China o las costas este y oeste de Estados Unidos. El gráfico anterior y el siguiente, ambos del mismo informe, lo ilustran de distinta manera.

Europa contará con 209 millones de suscripciones 5G en 2025, con una penetración del 30%, mientras que China tendrá 600 millones de suscripciones 5G, el triple que en Europa o Estados Unidos, y su penetración será del 36%

Un problema con el que se enfrenta la industria de telecomunicaciones móviles es que el crecimiento de la facturación será reducido. En 2016, la facturación de la industria móvil fue de 1,008 billones de dólares, para pasar en 2019 a los 1,062 billones y en 2025 1,152 billones, lo que supone un crecimiento medio anual del 1,43% en diez años y cercano al 1% en términos reales. La situación es especialmente preocupante en Europa, porque del 2013 a 2019 ha habido una caída anual del 2,8% de la facturación móvil y para los próximos cinco años se espera que sea ligeramente positivo, del 0,3% anual. En Estados Unidos, en cambio, el crecimiento ha sido mayor y más estable: del 2,3% anual entre 2013 y 2019 y del 2% previsto entre 2019 y 2025. En China ha sido casi plano: del 0,8% anual entre 2013 y 2019 y del 1% hasta 2025.

Los operadores tienen previsto hacer una inversión anual en infraestructura móvil (capex) del 18% respecto a la facturación (sin contar los costes de las licencias). Como la facturación no aumentará mucho, las inversiones en 4G y 5G tampoco crecerán; cada vez se invertirá más en 5G y menos en 5G. En el periodo entre 2018 y 2012 se prevé invertir en 5G un total de 300.000 millones de dólares y 700.000 millones entre 2022 y 2025. En total, un billón de dólares en 5G y medio billón en 4G entre 2018 y 2025.

El aumento de las suscripciones 5G en los próximos cinco años se ve complicado, porque no serán nuevas suscripciones móviles sino consumidores que pasarán de 4G a 5G. En 2019 se han alcanzado los 5.000 millones de usuarios con una cuenta móvil activa, alrededor de dos tercios de la población mundial. Entre 2020 y 2025 se prevé un crecimiento de las cuentas móviles activas de 220 millones, el 70% de la población mundial para entonces, cuando entre 2010 y 2015 crecieron en 850 millones y entre 2015 y 2020 unos 420 millones. Todos los mercados están saturados, incluso las ciudades africanas.

La solución pasa por encontrar nuevas aplicaciones móviles que sean capaces de generar más facturación por unos servicios con mayor valor añadido, mayor transmisión de datos y menor coste por transmisión, que permitan a su vez mayores inversiones y que la rueda siga girando. Como se ve difícil conseguir aplicaciones 5G que convenzan a gran número de consumidores, el foco deberán ser las aplicaciones empresariales, especialmente industriales y comunicaciones entre máquinas y sensores IoT.