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18/02/2020

La desaceleración económica y el coronavirus amenazan el ecosistema 5G

La desaceleración económica que sufren varios países desde el pasado trimestre, como Japón, unida a la incertidumbre global causada por el coronavirus, que nadie se atreve a pronosticar cuándo remitirá, está afectando toda la cadena productiva mundial y numerosos despliegues tecnológicos que debían ver la luz este año, bajo el paraguas 5G. El conflicto entre Huawei y la Administración estadounidense, con Europa en el centro, también está repercutiendo de manera grave el despegue de 5G e incluso el mercado mundial de semiconductores. Para rematar la faena, algunos cantones y municipios de Suiza han decidido suspender el despliegue de 5G en sus territorios por falta de datos suficientes del impacto que causan las señales radioeléctricas 5G sobre la salud de los ciudadanos y muchas ciudades de Estados Unidos ponen pegas a una ubicua instalación de antenas, necesaria para las redes de microondas.


Si el año pasado por estas fechas se aceleró la implantación de las redes 5G, en parte como consecuencia del despliegue comercial habido en el MWC, el sector de telefonía móvil empezó a perder inercia hacia finales de año. Debido, en parte, a que el desarrollo tecnológico de las redes 5G fue más lento de lo previsto y agravado también por el acoso continuado de la Administración estadounidense a Huawei.

La gran esperanza para el despegue de 5G en 2020 era el mercado chino, que empezó su despliegue comercial de redes 5G muy a finales de octubre y debía provocar la venta de más de 100 millones de smartphones 5G en el gigante asiático este año, muchas más unidades que en todo el resto del mundo. Es notorio que el coronavirus ha echado por tierra todas estas perspectivas, sin ninguna previsión de cuándo puede remitir el virus, una incertidumbre más grave si cabe.

La cancelación del MWC de 2020, la feria que debía servir de brújula y de estímulo potente para el desarrollo del 5G y de todo el ecosistema móvil, ha ahondado al final más la crisis del sector que venía larvándose desde hace algunos meses a causa del coronavirus. Las previsiones más recientes de las consultoras apuntan a que las ventas mundiales de smartphones, el indicador más claro de la industria, volverán a caer este año, y suponiendo el mejor escenario, que el coronavirus remita claramente en marzo y sea muy residual las semanas siguientes.



La consultora Gartner estima que la inversión en infraestructura 5G realizada el año pasado fue de 2.000 millones de dólares, el triple del año precedente. Para este año, la consultora prevé, a primeros de febrero, que se invertirán unos 4.000 millones de dólares. Es decir, que hay una desaceleración de las inversiones: de triplicarlas se ha pasado a duplicarlas en los inicios, cuando los crecimientos suelen ser muy elevados.

Las causas esgrimidas para esta desaceleración, al margen en lo posible del coronavirus, son los retrasos en el desarrollo de la tecnología 5G que se han visto en Asia y en Estados Unidos. Ericsson destacó recientemente que los costes de desarrollo de los equipos de red 5G son más elevados de lo que se pensaba, así como el ritmo de innovación en general. También ha influido, considera Ericsson, la desaceleración de las ventas que se ha producido en Estados Unidos. La lentitud con que se ha producido la proyectada fusión de Sprint y T-Mobile US es una de las causas, como el relativo fiasco de las ondas milimétricas.



Se prevé una reducción de las ventas de smartphones en China de hasta el 30% y del 20% en el resto del mundo, dependiendo de la evolución del coronavirus



El indicador más claro de la evolución del ecosistema 5G se tiene en las ventas de smartphones 5G. En estos momentos, tanto Mediatek, uno de los grandes fabricantes de chipsets para smartphones, como Digitimes, una consultora también taiwanesa, calculaban a finales de la semana pasada que se venderán entre 170 y 200 millones de smartphones 5G en todo el mundo en 2020, de los cuales entre 100 y 120 millones en China. Las consultoras occidentales se mueven entre los 150 y 200 millones de unidades.

A finales de 2019, Digitimes preveía unas entregas de smartphones 5G a nivel global para este año de 248,6 millones de unidades, frente a los 21,5 millones que se evalúa que se despacharon en 2019. La reducción del mercado de smartphones 5G se estima, pues, que sea en 2020 del 25% al 40% inferior al previsto hace solo dos meses. Estas proyecciones actuales se basan en el supuesto de que el coronavirus estará controlado a finales del primer trimestre y la producción totalmente normalizada a finales del segundo trimestre. La horquilla de las previsiones tan abultada ya indica que se trabaja con tantas incertidumbres que es imposible precisar.

En cuanto al mercado mundial de smartphones de este año, Digitimes ve una drástica caída aún en el supuesto de que la situación se normalice completamente en China a finales del segundo trimestre, tanto en ventas como en producción. La consultora prevé que las entregas de smartphones en China se reducirán el 30% este año, alcanzando los 280 millones de unidades frente a los 400 millones calculados a finales de 2019. China, según Digitimes, suministrará a todo el mundo 800 millones de smartphones, el 20% menos de los 1.000 millones proyectados.



La grave situación en unas pocas zonas de China evidencia la tremenda fragilidad e interdependencia de toda la cadena de producción y suministro de productos a nivel mundial



En conjunto, pues, el mercado mundial de smartphones será este año, según Digitimes, de 1.080 millones de unidades, nada menos que una contracción del 22,9% respecto a su previsión de 1.400 millones de unidades de finales de año para 2020, un dato en línea con otras consultoras. Desde luego, falta por ver la evolución de las entregas y de las ventas en los próximos meses, y especialmente en la segunda mitad del año, y también el precio medio de los smartphones y cuál será el porcentaje de los smartphones 5G dentro del total. Tampoco hay indicaciones de la facturación, aunque se da por supuesto que bajará, porque precisamente se contaba con mantener el precio medio de los smartphones con la venta de smartphones 5G, que serán proporcionalmente los que más caerán.

Y es que todo el desarrollo del ecosistema 5G estaba centrado en China, tanto de instalación de equipos de red y venta de smartphones como de fabricación y suministro de todo tipo de componentes y ensamblado de los más variados productos, desde la gran mayoría de smartphones hasta ordenadores, televisores y electrodomésticos. Samsung, aunque es uno de los grandes fabricantes de smartphones menos afectado por el coronavirus, porque sus fábricas principales de ensamblaje están en Vietnam y la India, también puede tener problemas de suministro de unos pocos componentes que le obliguen a paralizar la producción en algunos modelos, como ya le está pasando a algunos fabricantes de automóviles.



Los inversores vieron la cruda realidad de lo que está sucediendo cuando Apple alertó el lunes de que no podría cumplir con las previsiones de venta y beneficios estimadas en enero para el primer trimestre. La mayoría de tiendas que tiene en China están cerradas y en las pocas que están abiertas no entra prácticamente nadie. Apple asegura que las compañías basadas en China que le fabrican sus productos, principalmente Foxconn para los iPhone, están reanudando la producción, pero “más lentamente de lo previsto”. A finales de enero, Tim Cook, CEO de Apple, intentó calmar los ánimos al asegurar que intentaría transferir parte de la producción que hacía en Wuhan a otras partes de China o a Vietnam, pero dos semanas después se ha rendido a la evidencia.

La situación puede tener múltiples efectos colaterales. Por ejemplo, ahora se prevé que las especificaciones finales del Release 16, que tenían que ver la luz como máximo en mayo, se pueden retrasar, porque el numeroso grupo de especialistas que las deben aprobar en el seno del 3GPP tienen prohibido desde hace semanas mantener cualquier reunión cara a cara, por temor al contagio o por problemas de desplazamiento.

De todas formas, no todo es catastrófico. El impulso del 5G se hizo el año pasado de modo un poco apresurado, sin tener el modelo de negocio ni el desarrollo tecnológico totalmente a punto, como se empezó a ver el pasado otoño. El freno impuesto por el coronavirus permitirá que el ecosistema 5G se reanude sobre bases económicas y realidades de mercado más sólidas, porque el desarrollo tecnológico de los equipos no se ha visto muy afectado y ha seguido su curso natural.

No es un consuelo, si se puede llamar así, que sirva de mucho, pero es lo que hay. Y también pone de manifiesto la fragilidad con que se asienta un mercado tan clave como el de las telecomunicaciones a nivel global. Y del que depende, como se ha visto, toda la cadena de producción y suministro de productos mundial, que 5G amplifica de forma extraordinaria sus efectos, tanto positivos como, en este caso, negativos.


Análisis

Varios países europeos encienden redes 5G y reanudan subastas pospuestas, aunque tímidamente

Diversos países europeos, como Holanda, Austria o Portugal, han reanudado los procedimientos para fijar las bases o proceder a subastar algunas licencias de espectro de redes 5G, paralizadas a causa de la pandemia. En muchos países nórdicos se han puesto en marcha, en las últimas semanas, varias redes comerciales 5G, aunque también de forma muy tímida y con prestaciones y cobertura muy limitada, por falta de espectro liberado. En España, el procedimiento para la subasta del espectro de 700 MHz continúa paralizado y las licencias adjudicadas de la banda de 3,4 GHz siguen sin estar agrupadas, mientras que en Francia el operador Bouygues Telecom ha pedido formalmente a su Gobierno que retrase medio año la subasta de las licencias de 3,4 GHz de 5G y sugiere que se promueva un acuerdo entre operadores para mutualizar redes de enlace y dar mayor cobertura 4G a las zonas rurales francesas.

Análisis

Microsoft se hace más fuerte en el sector de las telecomunicaciones

La convergencia de las telecomunicaciones y la nube de información está provocando una reducción paulatina del negocio tradicional de las operadoras de telecomunicaciones, en beneficio de las grandes compañías de tecnologías de la información. La reciente compra por parte de Microsoft de las empresas Metaswitch y Affirmed evidencia tanto esta mayor convergencia como la virtualización de las redes, con un interés creciente de las llamadas Big Tech por el sector de las telecomunicaciones. Es una tendencia, por otro lado, nada nueva: ya hace tiempo que pasó con las llamadas de voz, sobre todo con las más rentables internacionales e interurbanas, que se hacen mucho más a través de Internet. Ahora, además, aumentan las alianzas de las operadoras con las empresas de tecnologías de la información para la gestión y despliegue de sus redes, con el riesgo de pérdida de control de su negocio que ello comporta.

Análisis

El despliegue efectivo de 5G en Europa continúa siendo muy incierto

La Unión Europea había previsto para fin de año que todos los países miembros hubieran subastado las licencias y puesto en marcha al menos una red comercial con tecnología 5G. Todo indica, sin embargo, que se está muy lejos de cumplir este objetivo, porque en abril se habían adjudicado poco más del 20% de las frecuencias disponibles. La intención del Reino Unido de prohibir totalmente la instalación de redes de Huawei, en contra del criterio expresado en enero de limitarlas al 35%, y las dudas del Gobierno francés sobre la postura a adoptar respecto al fabricante chino están lastrando la competitividad europea y la puesta en marcha de redes y soluciones en un tema tan estratégico como 5G. Únicamente Alemania sigue adelante con planes relativamente ambiciosos, apoyada por su operador principal, DT, y también por Vodafone y O2, filial de Telefónica, que también han instalado redes comerciales 5G en Alemania y en otros países europeos.

Análisis

EEUU prohíbe vender a Huawei chips que lleven sus diseños

Hace años que dura el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, pero la disputa se ha agravado espectacularmente en las dos últimas semanas, debido a la orden emitida por la Administración Trump, mediante la cual se prohíbe vender semiconductores a Huawei y a su filial HiSilicon a cualquier compañía que utilice maquinaria, diseños y software estadounidense para fabricarlos, tenga o no su sede en Estados Unidos. Huawei ha reconocido que se siente muy perjudicada con la medida y que afectará de pleno a su negocio de equipos 5G, al tiempo que asegura que hará todo lo necesario para minimizarla. El apoyo implícito que Huawei tiene del Gobierno chino hace temer una respuesta contundente de Beijing, muy molesta también por los comentarios que ha hecho Washington este fin de semana respecto a las medidas policiales practicadas en Hong Kong y la fuerte presión que Estados Unidos está ejerciendo sobre Taiwan, y especialmente sobre TSMC, para que deje de vender chips a Huawei y a otras compañías chinas.

Análisis

La venta global de smartphones caerá al menos el 15% este año, de 1,4 a 1,2 millones de unidades

Las ventas de smartphones se han ido recuperando en las últimas semanas respecto al fatídico primer trimestre de este año, especialmente en China, pero parece inevitable un declive anual mayúsculo en unidades, del orden del 15%, según prevé la mayoría de consultoras. En Europa, el mercado de smartphones, medido en euros y no en unidades, podría caer aún más que el global, hasta el 26,8% en el conjunto de 2020, como indica el escenario más probable de la consultora IDC. La venta en unidades de los smartphones 5G podría crecer, sin embargo, de forma espectacular este año, ya que Qualcomm mantiene la previsión de que se despachen entre 175 y 225 millones de unidades frente a los escasos 21 millones de todo 2019. La introducción de nuevos chipset para smartphones 5G, con mayores prestaciones y más económicos, por parte de Qualcomm, MediaTek, Huawei y Samsung podría hacer multiplicar por cerca de diez su demanda en unidades en 2020. Pero no necesariamente la facturación, si bajan mucho los precios de venta unitarios.

Análisis

EEUU crea una coalición para impulsar más redes de enlace abiertas

Estados Unidos, con el apoyo de su Gobierno, acaba de crear una coalición para fomentar un mayor desarrollo y despliegue de redes de enlace abiertas (Open RAN). Bajo la denominación de Open RAN Policy Coalition, no queda clara la relación que tendrá con las otras dos asociaciones (O-RAN Alliance y TIP), que están firmemente establecidas desde hace años en la creación de especificaciones y el desarrollo de redes de enlace abiertas. La coalición está formada por multitud de compañías, fundamentalmente estadounidenses, pero con dos ausencias muy destacadas, Nokia y Ericsson, aparte obviamente de Huawei. Hay dudas de que las tareas de la coalición sigan estrictamente las normas y estándares internacionalmente aprobadas de 3GPP, lo que podría llevar a una fragmentación de 5G y generaciones posteriores.