Article  | 

China limita sus exportaciones de tecnología para obstaculizar la venta de TikTok

SHARE

El veto impuesto el pasado 17 de agosto por Estados Unidos a la venta a Huawei y todas sus filiales de cualquier chip que sea fabricado o diseñado con equipos que incluyan tecnología estadounidense, lo que en la práctica supone una prohibición casi total, amenaza con derivar en un conflicto comercial de dimensiones gigantescas. Ambas partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar, aunque no parece que esto importe mucho a Donald Trump y su restringido círculo de allegados, empecinados en remontar a cualquier precio unas encuestas desfavorables para continuar siendo presidente de Estados Unidos en las próximas elecciones del 4 de noviembre.

En estas dos últimas semanas, ha aumentado la lista de países y de operadores de telecomunicaciones que han decidido no comprar ni seguir comprando equipos de red 5G de Huawei, haciendo caso a las presiones de Estados Unidos, cuyo presidente asegura públicamente que China “espía” gracias a los equipos de telecomunicaciones de Huawei y por orden de su Gobierno, y que la compañía niega tajantemente. Se piensa que la India ha vetado a los operadores de su país la compra de equipos de Huawei y ZTE, según han publicado diversos medios, aunque el Gobierno no ha emitido ninguna orden oficial ni declaración, quizás porque no tiene una alternativa clara. El mercado de telefonía móvil de la India, tanto 4G como 5G, está llamado a ser por número de usuarios el más importante del mundo tras la China, aunque los precios de las suscripciones son muy bajos y necesita suministradores con precios muy competitivos y elevada tecnología, como los ofrecidos por Huawei y ZTE.

También Bouyghes Telecom, el operador francés que quería aplazar la subasta de licencias 5G previstas para este fin de septiembre, ha aceptado al final las condiciones impuestas por su Gobierno y desmontará, desde ahora hasta 2028, las 3.000 antenas suministradas por Huawei en las zonas con mayor densidad de población. Huawei ya había renunciado a instalar antenas 5G en la Île-de-France (París y alrededores) y, según comunicó el 27 de agosto, ha aceptado desmontar las antenas de Huawei en cuatro ciudades con instalaciones consideradas estratégicas en 2023, otras nueve en 2025 y el resto de ciudades francesas en 2028, hasta un total de 3.000. El Estado francés no se opone a que hayan antenas de Huawei en los territorios menos poblados, aseguró Olivier Roussat, consejero delegado del grupo Bouyghes, en la presentación de resultados trimestrales la semana pasada, y considera que desmontar 3.000 antenas en ocho años tendrá un impacto financiero limitado.

Se calcula que Huawei tiene un stock acumulado de componentes para los próximos cuatro a seis meses, aunque los chips realmente estratégicos podrían acabarse antes de fin de año y poner en peligro su actividad

El pasado 24 de agosto, la GSMA, la Asociación que reúne a la inmensa mayoría de grandes operadores de telecomunicaciones de todo el mundo, anunció que Huawei, ZTE, Ericsson y Nokia habían pasado una auditoría independiente que aseguraba que sus equipos cumplían con la primera fase de los requisitos de seguridad impuestos por la GSMA y el 3GPP, el organismo que regula y aprueba todas las especificaciones de telefonía móvil. Se realizarán más pruebas para despejar cualquier duda de falta de seguridad, aunque tampoco se cree que esto modifique el criterio estadounidense contra Huawei y ZTE y las decisiones ya tomadas en muchos países, al menos a corto plazo, porque para la mayoría de analistas se trata de una decisión esencialmente política.

El veto estadounidense a que se vendan chips a Huawei ha puesto a la compañía contra las cuerdas. Richard Yu, máximo responsable del negocio de consumo de Huawei, donde se encuadran los exitosos smartphones de la compañía y cerca de la mitad de la facturación del grupo, aseguró a primeros de agosto que los chipset Kirin, el núcleo de los smartphones más avanzados, quedarán extinguidos a partir del 15 de septiembre, cuando la taiwanesa TSMC deje de suministrarlos a consecuencia de la segunda orden del 17 de agosto. “Será una gran pérdida para nosotros, porque hemos estado más de diez años desarrollando estos chips”, aseguró Yu.

MediaTek, una compañía taiwanesa que en los últimos años ha desarrollado una gama de chipsets para smartphones muy competitiva, sobre todo con la nueva gama Dimensity, asegura ahora que ha consultado con sus abogados y podría suministrar estos chipsets a Huawei, según comunicó un portavoz de la compañía a la agenciaReuters. El tema no está claro y es seguro que recibirá tremendas presiones para que no lo haga y, en cualquier caso, los productos Dimensity de MediaTek van enfocados más hacia la gama media y media-alta y no como los Kirin, claramente equiparables a los más avanzados de Qualcomm o Samsung (que ahora fabrica también para Qualcomm, como TSMC).

Cuando a Huawei se le acaben las existencias de los productos encargados y fabricados por TSMC, tendrá que recurrir a fabricantes chinos de chipsets para smartphones como SIMCclaramente inferiores incluso a los de MediaTek, con lo que el negocio internacional de smartphones de Huawei se habrá acabado si persiste el veto americano. Los grandes beneficiados serán los fabricantes de smartphones Oppo, Xiaomi y Vivo, entre otros, que también son chinos pero que pueden seguir comprando a Qualcomm y a MediaTek. Incluso ZTE, que por ahora no se ve perjudicado tanto como Huawei, aunque está en el punto de mira de la Administración estadounidense.

Los especialistas calculan que Huawei tiene un stock acumulado de componentes para los próximos cuatro a seis meses, aunque no se tiene información fiable de la cantidad de chips realmente estratégicos de que dispone. En cualquier caso, aunque las compras de Huawei han sido muy elevadas en los últimos doce meses (se habla de 80.000 millones de dólares), no es previsible que pueda seguir suministrando estaciones de radio 5G y smartphones realmente competitivos más allá de la próxima primavera. Según una información del rotativo japonés Nikkei del 19 de agosto, tanto Huawei como ZTE han reducido la instalación de estaciones base 5G en China en las últimas semanas, aunque no se sabe si como consecuencia de que los operadores han reducido sus pedidos o para ahorrar componentes críticos. A finales de junio, se habían instalado un total de 410.000 estaciones base 5G en el país y se preveía suministrar unas 600.000 estaciones más en esta segunda mitad de año.

Huawei está desplegando una intensa actividad en todos los frentes a su alcance para no quedarse varado. Ayer mismo, el Financial Times publicó que la compañía está reforzando su negocio cloud para asegurar su supervivencia. Es un negocio que crece muy deprisa desde el pasado enero y la compañía lo pone ahora al nivel de los smartphones y las estaciones de radio. Se da la circunstancia de que Intel suministra los procesadores Xeon que integran los servidores de Huawei y, según una fuente citada por el Financial Times, firmó el año pasado una licencia con Intel que le permite a la compañía estadounidense seguir suministrando sus procesadores a la compañía china. Los chips de los servidores, concede un portavoz próximo a Huawei, quizás no tendrán las mismas prestaciones que antes, pero los servicios basados en la nube que proporcionará Huawei no se verán impactados y ofrecerán lo mismo, incluso con un poco más de calidad.

El Gobierno chino no ha respondido al veto estadounidense a Huawei del 17 de agosto hasta ahora, pero su negativa a ceder TikTok demuestra que actuará en favor de Huawei de manera proporcionada pero contundente

Huawei también confía en los suministros que le pueda proporcionar la industria japonesa de semiconductores. Según Jeff Wang, presidente de la filial japonesa de Huawei, situada en Tokio, las compras de suministradores japoneses crecieron más del 50% el año pasado. En una sesión informativa no presencial citada por Nikkei, Wang aseguró el lunes pasado que Japón tendrá “un papel extremadamente importante en las cadenas de suministro globales” y que Huawei “ha construido una relación estable y a largo plazo con suministradores japoneses”.

En 2019, añadió Wang, Huawei ha comprado componentes en Japón por valor de 10.300 millones de dólares, frente a los 7.000 millones del año anterior. La primera filial de Huawei en Japón se estableció en 2005 y en junio empleaba a 950 personas. Un ejecutivo de la empresa aseguró en la misma sesión informativa que Huawei compra componentes en Japón desde 2018, por lo que considera que el veto de Estados Unidos no tendrá un gran impacto. La industria japonesa, por otro lado, está ansiosa por penetrar en el mercado chino, tanto a la hora de vender componentes como equipos de telecomunicaciones de suministradores como NEC o Fujitsu. Japón también tiene importantes fabricantes de equipos de producción de semiconductores y especialistas en equipos de fotolitografía, como Canon, Nikon o Olympus.

Huawei, y sobre todo el Gobierno chino, también está mirando un poco más abajo que Japón, concretamente Taiwan. Justo la semana pasada, el Gobierno de Taiwan anunció que vigilaría estrechamente las propuestas de inversores de su país para fabricar semiconductores y otros componentes en la China continental, porque teme que China se apropie de su tecnología. Según los especialistas, al menos 3.000 ingenieros taiwaneses especializados en la fabricación de semiconductores han entrado en la nómina de factorías chinas de chips desde 2015, como consecuencia de la iniciativa Made in China 2025, que quiere que el país sea mucho más autosuficiente en la fabricación de semiconductores dentro de cinco años.

Hace justo una semana, altos representantes comerciales de Estados Unidos y China reafirmaron su compromiso con la primera fase del acuerdo comercial entre ambos países, que supone la obligación de comprar bienes estadounidenses por parte de China, básicamente agrícolas. Tanto el representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, como el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, mantuvieron una llamada telefónica con el viceprimer ministro Liu He y se comprometieron a hacer lo necesario para asegurar el éxito del acuerdo. La llamada se debía haber hecho el 15 de agosto, seis meses después del inicio del compromiso, pero Trump dijo una semana antes que la había pospuesto “porque no quería hablar con ellos”.

Hasta el pasado viernes, el Gobierno chino no había respondido al veto estadounidense a Huawei del 17 de agosto. Y, de hecho, tampoco lo mencionó cuando comunicó que había emitido una orden que ampliaba la lista de control de exportaciones, entre ellas las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. “Estamos estudiando la nueva reglamentación y, como con cualquier transacción internacional, cumpliremos las leyes, que en este caso incluyen las de China y Estados Unidos”, aseguró Erich Andersen, consejero general de ByteDance, la compañía matriz de TikTok, que Trump dijo en agosto que la compañía tenía hasta mediados de septiembre para vender sus operaciones en Estados Unidos. Tanto Microsoft y Walmart como Oracle y un grupo de compañías de capital riesgo estaban interesadas y esta semana debían hacer una propuesta formal, pero la orden china deberá dejar las negociaciones en suspenso.

Las próximas semanas serán claves para el futuro de Huawei en 2021. En un principio, se pensaba que el Gobierno chino no había tomado cartas en el asunto de TikTok, porque era una compañía estratégicamente mucho menos importante que Huawei. Ahora que en la práctica ha bloqueado toda venta de TikTok, se prevé que el Gobierno chino no dejará solo a Huawei. El 14 de septiembre expira el plazo dado por Estados Unidos para que nadie venda chips a Huawei en lo sucesivo. Puede que China espere a que se hayan celebrado las elecciones presidenciales, pero nadie duda que actuará en favor de Huawei de manera proporcionada pero contundente.