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17/12/2019

Balance 2019: 5G ya es una realidad, aunque falta mucho por hacer

Multitud de países han iniciado desde el pasado mes de abril el despliegue de redes comerciales 5G, destacando las de Corea del Sur y Suiza, con importantes coberturas iniciales en ambos países, y desde el pasado otoño China, que ya dispone de más antenas, estaciones base y usuarios 5G que el resto del mundo. Varios países europeos han sido pioneros en el lanzamiento de esta tecnología móvil, entre ellos España, lo mismo que otros de América, Asia y Oriente Medio, pero circunscrita a los centros urbanos de grandes ciudades, con lo que el número de usuarios es inevitablemente reducido.


La consultora Ovum calcula que a finales de este año habrá un total de 12,9 millones de suscripciones 5G, frente a los más de 5.000 millones de conexiones móviles. El crecimiento de usuarios 5G será muy importante a partir de 2021, y la misma Ovum calcula que se esperan 1.300 millones de suscripciones en 2023, en línea con otros análisis, como los de Ericsson o GSMA. En los últimos nueve meses se han lanzado 77 redes comerciales 5G en todo el mundo, según TeleGeography, más de lo que cabría esperar hace un año. En términos generales, el balance del despliegue inicial de 5G es muy esperanzador, aunque queda claro que quedan muchos retos pendientes para que se desarrolle rápidamente.

La situación de Estados Unidos en materia de 5G es muy peculiar. Sus dos grandes operadores móviles nacionales, ATT y Verizon, se han apresurado en el despliegue de redes 5G, pero la falta de espectro disponible en la banda media, unánimemente utilizada en el resto de países, ha hecho que emplearan la banda milimétrica, más complicada porque ofrece más velocidad pero mucha menos cobertura y estabilidad de la señal. Los otros dos operadores, T-Mobile US y Sprint, han estado inmersos en un complejo proceso de fusión para crear un tercer operador nacional competitivo gracias a la unión de su cartera de licencias, pero su unión aún está pendiente de resolución en los tribunales.

La concesión de las licencias de utilización de redes 5G ha sido, y continuará siendo, un tema muy polémico en los próximos meses, precisamente por la escasez de espectro en casi todas las bandas más interesantes para las señales 5G. Esto es debido a que ya han sido concedidas en el pasado para distintos servicios públicos y privados y revertir y armonizar la situación a favor de 5G no es tarea sencilla. Como consecuencia de la escasez de espectro útil, las subastas 5G realizadas en varios países han alcanzado precios muy elevados y no han satisfecho a nadie.

Una excepción muy importante de este conflicto de intereses es China, porque el Gobierno ha concedido las licencias a tres grandes operadores nacionales y un cuarto, el ente radiotelevisivo nacional, a precio prácticamente simbólico, lo que hace que el despliegue de 5G en China pueda ser totalmente planificado y ordenado. Otro caso anómalo es Francia, que debió retrasar la subasta y al final aplazarla para la próxima primavera por discrepancias entre las distintas partes sobre el procedimiento más indicado. Y en Alemania también hubo polémica inicial porque el Gobierno reservó 100 MHz, de un total de 400 MHz, para el desarrollo de redes privadas en entornos muy reducidos, fundamentalmente fabriles, y a precio también simbólico.



Otro tema que en 2018 suscitó controversia fue la decisión de aprobar a finales de ese año una normativa 5G reducida, sin la interconexión de las redes troncales, conocida como NSA (Non-Stand Alone) para acelerar el despliegue de redes para aplicaciones de consumo y dejar la normativa completa SA (Stand Alone) para un año después (que al final será previsiblemente el mayo próximo). La disponibilidad de redes 5G, aunque limitadas y en los centros de las grandes ciudades, ha provocado el desarrollo urgente de smartphones 5G, pero con una oferta muy limitada y sin una demanda clara, entre otros motivos, por lo elevado de los precios de los terminales.

Indudablemente, la aprobación de la normativa NSA ha acelerado todo el proceso de desarrollo de equipos y terminales 5G y su instalación en multitud de países pero de forma bastante desordenada. El problema básico es que la inversión necesaria para el despliegue de las redes 5G es muy elevada y su modelo de negocio, para los próximos dos o tres años, no está claro. La competencia feroz entre los operadores por los servicios 3G y 4G ha provocado una bajada de precios continuada, mientras que los ingresos totales no crecen lo suficiente para justificar nuevas inversiones. Y no se trata sólo de inversiones en 5G sino que la capilaridad de las redes 4G es muy deficiente, con muchas zonas con nula o poca cobertura, tanto de servicios de banda ancha fija como móvil, porque a los operadores no les resulta rentable extender el servicio con poca población o reducida demanda.



En los últimos nueve meses se han lanzado 77 redes 5G comerciales



Desplegar 5G cuando en muchas partes del mundo apenas hay cobertura móvil 3G, incluso en los países plenamente desarrollados, supone un contrasentido. Esto ha hecho que en Alemania, por ejemplo, se haya aprobado hace unas semanas una importante inversión pública para el despliegue de redes de banda ancha fijas y móviles en todo su territorio. En Estados Unidos, mientras, se quiere aprobar un plan para dar servicio móvil adecuado a las zonas rurales, con 9.000 millones de dólares de subvenciones a los operadores. Con las subastas 5G se han impuesto importantes condiciones de cobertura de las zonas rurales, pero el plazo es dilatado, por lo general a partir de 2025 y el problema es que la disponibilidad de banda ancha en todos los territorios se ha convertido en una necesidad primordial.

El desarrollo de la tecnología 5G está funcionando muy bien y, de hecho, se están cumpliendo los planes normativos antes de lo previsto. El problema es que los desajustes de desarrollo de mercado que sucedieron con 3G se han ampliado con 4G y, si no se pone remedio, la situación será totalmente insostenible con 5G. Los operadores, por su parte, ya han empezado a compartir redes y torres de comunicaciones en muchos mercados y a segregar activos y reorganizar su estructura para mejorar su situación financiera. Al tiempo, los operadores cooperan para fomentar el desarrollo de tecnologías abiertas, que les hagan menos dependientes de los suministradores de equipos.

La absorción, por parte de Nokia, de los activos de equipos de telecomunicaciones de la francesa Alcatel y de la estadounidense Lucent, la rama fabril de ATT, ha provocado que existan en la actualidad tres grandes fabricantes mundiales de equipos de redes de telecomunicaciones: la sueca Ericsson, la china Huawei y la finlandesa Nokia. Las otras compañías, como la coreana Samsung, la china ZTE o la estadounidense Cisco, tienen una cuota muy inferior en el mercado de equipos para redes de telecomunicaciones. La antigua compra de Nokia de los activos de telecomunicaciones de Siemens ha hecho que Alemania no disponga de ningún gran fabricante de equipos de redes, al igual que Estados Unidos (ITT se unió a Alcatel y quedó diluido posteriormente en Alcatel-Lucent, y después en Nokia).

Un tema extremadamente complejo y que no se ve cómo se solucionará a corto plazo es la incursión de la política en la tecnología; en concreto, el veto impuesto por el Gobierno de Estados Unidos al suministro e instalación de equipos y tecnología de Huawei en su territorio y a sus continuas presiones para que en Europa y en otros países se haga lo mismo.



Durante 2019 se ha avanzado mucho en la introducción y despliegue de la tecnología 5G



Estados Unidos sostiene, aunque no aporta pruebas, de que la instalación de equipos de red 5G de Huawei supone una amenaza para la seguridad nacional de los países que los instalen, sobre todo en la red troncal, porque en teoría el Gobierno chino podría dar órdenes a Huawei para que espiara a través de una “puerta trasera” instalada en sus equipos. En realidad, el temor principal de Estados Unidos es que las importantes inversiones que China está haciendo en materia de 5G, entre otros sectores tecnológicos altamente estratégicos, ponga en entredicho a medio plazo la supremacía tecnológica de Estados Unidos y, en general, de todas las tecnologías de información y telecomunicaciones.

El asunto ya ha derivado en una guerra comercial entre Estados Unidos y China con la imposición de elevados aranceles. El viernes pasado se acordó hacer una pausa en la imposición de aranceles mutuos pero la cuestión tecnológica sigue más viva que nunca. Estados Unidos sigue considerando a China una amenaza tecnológica y quiere frenar la supremacía china en 5G vetando a Huawei en su territorio y en los que pueda.



La canciller alemana, Angela Merkel, acaba de reiterar su negativa a prohibir la instalación de equipos 5G de Huawei en su país, entre otros motivos porque teme que China podría hacer lo mismo con los productos alemanes, si bien el Parlamento alemán plantea dudas legales sobre los deseos de la canciller. Francia asegura que no impondrá vetos a Huawei en la subasta de licencias 5G de la próxima primavera pero las presiones de Estados Unidos son muy elevadas. La victoria de Boris Johnson en Gran Bretaña también puede hacer que el país cambie de opinión ya que siempre ha sido un fiel aliado de Estados Unidos. Los operadores europeos están muy preocupados por la situación, aunque Telefónica ha asegurado que continuará instalando equipos de Huawei.

El fundador e ideólogo de Huawei, Ren Zhengfei, se mantiene firme y está consiguiendo que sus equipos incorporen el mínimo de productos estadounidenses, si bien reconoció hace unos días en una entrevista al Washington Post que tendrá problemas en los próximos dos o tres años. La prohibición de Google de incorporar sus aplicaciones en los nuevos smartphones de Huawei supone un duro golpe para sus ventas de terminales el año que viene en Europa.

El veto de Estados Unidos a Huawei añade nuevas incertidumbres al despliegue de las redes y desarrollo posterior de las comunicaciones 5G y, de paso, han acelerado los planes de China de reducir al máximo su dependencia de semiconductores y de ordenadores estadounidenses, como acaba de decretar el Gobierno chino. Son muchas incógnitas a resolver en 2020 y años venideros, porque 5G no se desarrollará con amplitud hasta 2023 y alcanzará su plenitud entre mediados y finales de la década que viene.

En cualquier caso, también se produjeron muchas incertidumbres en el desarrollo de 3G y 4G y se resolvieron. Durante este año 2019 se ha avanzado mucho en la introducción y despliegue de la tecnología 5G y los escollos fundamentales se han resuelto. Ahora falta lograr que el mercado 5G se desarrolle de manera armónica, tanto para los consumidores en general como para las empresas y sus aplicaciones industriales y comerciales.


Análisis

Crecen las dificultades en EE UU para liberar frecuencias medias para 5G

FCC, el organismo que regula las telecomunicaciones en Estados Unidos, se está encontrando con crecientes dificultades para liberar espectro radioeléctrico en el entorno de la banda media de 3,5 GHz, que es crucial para un despliegue rápido y efectivo de servicios 5G en todo el país. La propuesta de fusión de T-Mobile US y Sprint depende ahora de la sentencia que dicte el juez de distrito Victor Marrero, cuyo veredicto es muy incierto, según apuntan los expertos, y de consecuencias impredecibles para 5G si se rechaza. La FCC quiere subastar a finales de este año la llamada banda C, que está ocupada por diversas compañías que no quieren renunciar a sus legítimos derechos sin importantes compensaciones, mientras que su propuesta de subastar el próximo 25 de junio parte del tramo de 3,5 GHz, utilizada por servicios de radio de banda ancha, también presenta obstáculos legales. Para colmo, la intención de la FCC de reasignar más de la mitad de la banda de 5,9 GHz para servicios sin licencia, como Wi-Fi o vehículos autónomos, cuenta con la firme oposición del Ministerio de Transportes estadounidense que ya la utiliza. Donde no ha habido problemas es en la subasta de ondas milimétricas de 37, 39 y 47 GHz, con más de 14.100 licencias, que está a punto de terminar y con una recaudación cercana a los 7.500 millones de dólares.

Análisis

La CE, favorable a que Huawei instale equipos 5G en Europa, con condiciones

Thierry Breton (en la imagen), el reciente comisario europeo del mercado interior, se ha mostrado partidario de que los operadores de la Unión Europea puedan instalar equipos de Huawei en sus redes 5G, siempre que se respeten todas las reglas que la Comisión Europea detallará en unos quince días, según explicó ayer en rueda de prensa y el domingo en Munich. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, es partidaria de que su país retrase la posición oficial sobre el tema hasta pasada la cumbre europea, prevista para el 21 y 22 de marzo, y Francia prevé responder la primera semana de febrero las condiciones que tendrán los operadores que optan a la subasta de las licencias 5G. Mientras, Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido, no quiere enemistarse con Estados Unidos ni tampoco hipotecar el futuro de su país con una decisión muy drástica contra Huawei. Es previsible, de esta forma, que al final se opte en Europa por no discriminar a ninguna compañía suministradora de equipos 5G, aunque se impondrán condiciones para tener unas redes 5G lo más seguras posible, que podrían ser distintas en cada país. El plazo de cesión de las licencias de instalación también podría modificarse según evolucione la tecnología.

Análisis

El Senado de EEUU impulsa redes 5G abiertas que rivalicen con las de Huawei

Un influyente grupo de senadores demócratas y republicanos de Estados Unidos ha impulsado un proyecto de ley que investigue y desarrolle equipos de red 5G basados en estándares abiertos y que no sean originarios de China. La iniciativa se financiaría con parte de los ingresos procedentes de la subasta estadounidense de licencias de espectro 5G y se pretende que promueva la adopción generalizada de la tecnología 5G con componentes estandarizados, fabricados principalmente en Estados Unidos, y sirva también para desarrollar soluciones de red muy seguras. Se trata, en parte, de una respuesta a la frustración generada por los escasos resultados del veto impuesto por la Administración Trump a los productos de Huawei en suelo americano y a la evidencia de que Estados Unidos no tiene industria de equipos de telecomunicaciones autóctona capaz de hacer frente a China ni una alternativa en un tema que considera estratégico como 5G.

Análisis

El espectro compartido y las bandas agregadas permitirán mayor cobertura y capacidad 5G

Los operadores confían en el espectro compartido (DSS) y en la agregación de las ondas portadoras (CA) para ampliar dos necesidades en principio contrapuestas, como son tener gran cobertura y elevada capacidad de transmisión de datos en telefonía móvil 5G, dentro de la banda de espectro disponible. La escasez de espectro en las bandas de frecuencia medias y bajas y la reducida cobertura y penetración de las ondas milimétricas obligará a los operadores a compartir y agregar las bandas de frecuencias que tengan licenciadas. Y así facilitar el despliegue de 5G y ofrecer mejor servicio, sin que la inversión requerida no se dispare.

Análisis

Los consumidores, cautos frente a la llegada de smartphones 5G

Los consumidores de todo el mundo tienen importantes expectativas respecto al futuro del 5G pero solo una mínima parte, alrededor del 30%, ven la necesidad de adquirir un smartphone 5G y la gran mayoría no está dispuesta a pagar por un smartphone 5G más de un 15% adicional respecto a un modelo comparable 4G, según constatan recientes encuestas. El principal mercado para la venta de smartphones 5G en estos dos próximos años es, con diferencia, China, seguida a cierta distancia de Estados Unidos, mientras que los consumidores europeos no tienen especial interés. Dentro de Europa, curiosamente, los españoles son los más proclives a adquirir un smartphone 5G y los británicos los menos, pese a que el Reino Unido es el país europeo con más redes 5G y mayor competencia entre operadores.

Análisis

Huawei se muestra firme frente al embargo continuado de EE UU

Huawei da por hecho que la Administración estadounidense continuará vetando sus productos durante 2020 y reconoce que “será un año difícil” para la compañía. Eric Xu, su presidente rotatorio, aseguró en su mensaje de fin de año que “la supervivencia será la primera prioridad” de Huawei, aunque muestra su convencimiento de que la compañía resultará fortalecida, después de haber crecido la facturación el 18% en 2019 y de tener “una posición sólida, a pesar de la adversidad”. Mientras tanto, los principales países europeos deberán tomar pronto una postura clara respecto a las presiones de Estados Unidos para que también veten a Huawei, con claros riesgos hagan lo que hagan. Este año que ahora ha empezado no sólo será clave para el despegue de 5G sino para definir cuántos tipos de 5G habrá en los próximos años y del papel que jugará Europa en tecnologías de la información y telecomunicaciones.