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AT&T y Verizon posponen los servicios 5G por posibles interferencias

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Las operadoras estadounidenses AT&T y Verizon han pospuesto voluntariamente el lanzamiento de sus nuevos servicios 5G hasta que se aclare la posible interferencia entre los sistemas de navegación de los aviones y las torres de control con las señales 5G, que funcionan a una frecuencia próxima. En el caso de AT&T, los servicios 5G debían iniciarse el próximo 5 de diciembre, que ahora se hará como mínimo un mes más tarde, siguiendo la solicitud de las autoridades, mientras que Verizon, que debía empezarlos durante el primer trimestre de 2022, ha señalado que continúa los trabajos como estaban previstos. Para estos operadores, el retraso es un problema, sobre todo si continúa la incertidumbre y se piden nuevos aplazamientos, porque T-Mobile US sigue ganando clientes 5G a su costa en Estados Unidos.

 

La FAA, la autoridad federal en materia de aviación y que depende del Ministerio de Transportes estadounidense, y la FCC, el órgano regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, han solicitado conjuntamente a los operadores móviles que suspendan, de momento, los servicios 5G que podían iniciarse a partir del 5 de diciembre, según se especificaba en la subasta finalizada a finales de febrero, en la que se concedían las nuevas frecuencias para servicios 5G y por las que se pagaron en total cerca de 100.000 millones de dólares.

 

AT&T ha aceptado la por ahora recomendación de las autoridades estadounidenses de retrasar un mes, hasta el 5 de enero próximo, la puesta en marcha de sus nuevos servicios 5G. Verizon había anunciado hace unas semanas que iniciaría sus servicios 5G durante el primer trimestre de 2022, por lo que no ha tenido que decidir nada. Simplemente, ha asegurado que continuará con la instalación de las antenas.

La subasta 107, con licencias entre los 3,7 y 3,98 GHz, consta de dos partes; la primera de las cuales alcanza hasta los 3,8 GHz y se debía liberar el 5 de diciembre, sin problemas de interferencias en este caso

El problema, según ha trascendido ahora, es que la FAA siempre ha objetado que las frecuencias de la llamada banda C, entre 3,7 y 3,98 GHz, concedidas en la subasta terminada el 24 de febrero pasado, la Auction 107, pueden interferir con las señales de los altímetros y otros aparatos de navegación de los aviones, que funcionan a unas frecuencias próximas, entre 4,2 y 4,4 GHz. Para la FAA, el margen de seguridad que se ha dejado, que como mínimo es de 200 MHz, no evita que haya interferencias entre señales espúreas más allá de los 4 GHz procedentes de las antenas 5G y que pueden provocar errores de lectura en los sistemas de navegación de los aviones.

 

La utilización de parte de la banda C para las señales 5G ya fue un buen quebradero de cabeza para los anteriores responsables de la FCC, presidida por el republicano Ajit Pai, porque la banda estaba ocupada y concedida a perpetuidad por satélites de comunicaciones que emitían señales de televisión. Al final, después de muchas discusiones, se decidió ceder las frecuencias para servicios 5G y compensar con cerca de 14.000 millones de dólares a las compañías de satélites que tenían la licencia, aparte de ubicar sus servicios en otras frecuencias, un proceso que ha llevado casi dos años.

 

Por eso, los servicios 5G licitados no podían empezar antes del 5 de diciembre próximo, un año después de iniciarse la subasta y que terminó el pasado 24 febrero con un importe récord, tras 97 rondas, de 80.900 millones de dólares. Verizon pagó 45.000 millones de dólares por las frecuencias que eligió mientras que AT&T abonó 23.000 millones de dólares, más la parte proporcional de los costes de reubicación. Verizon y AT&T que fueron los operadores que más pujaron porque eran los que necesitaban las frecuencias con mayor urgencia. Otros operadores también acudieron, principalmente T-Mobile US y Dish Networks, aunque no estaban tan necesitados porque contaban con frecuencias en bandas inferiores.

 

La subasta 107 de la FCC se inició el 8 de diciembre de 2020 y terminó el 17 de febrero, anunciándose el 24 de febrero los ganadores y concediéndose oficialmente, y después de haber pagado, las licencias el pasado 23 de julio, con la nueva presidenta de la FCC en funciones, la demócrata Jessica Rosenworcel desde principios de año, al haber cesado el anterior presidente de la FCC con la victoria del presidente de Estados Unidos Joe Biden.

 

Casualmente, el presidente Biden nombró el pasado 26 de octubre a Rosenworcel como presidenta de la FCC, unos pocos días antes de conocerse todo el conflicto de interferencias, pero el cargo tiene que ser ratificado por el Senado para ser efectivo. Rosenworcel es una firme partidaria de la neutralidad de la red y quiere imponer la mayoría de los tres miembros demócratas de los cinco que en total tiene la FCC, cuestión a la que los republicanos se oponen firmemente desde que Trump la abolió.

 

La aún presidenta en funciones de la FCC tendrá ahora que lidiar con el problema de las presuntas interferencias con las señales 5G y quién sabe si el tema dificultará aún más la toma de posesión del cargo definitivo de presidenta de la FCC, que debe hacerse antes de fin de año. Todo el tema de la subasta 107 y la reubicación de los operadores de satélites fue aprobado por el anterior presidente republicano, después de múltiples discusiones en el seno de la Administración estadounidense, porque estaba ya ocupada. Pero al final se optó por esta solución por la imperiosa necesidad de contar con mayor espectro para los servicios 5G y será Rosenworcel quien tendrá finalizar este asunto heredado.

Serio aviso de la FAA

Desde el pasado agosto, justo después que se concedieran oficialmente las licencias de la subasta 107, representantes de la FCC y de la FAA han mantenido reuniones semanales para intentar aproximar posiciones sobre el conflicto de las posibles interferencias; incluso, según fuentes consultadas por The Wall Street Journal, que fue quien primero aireó el caso, la Casa Blanca ha intervenido como mediador. Según Reuters, la FAA mantuvo el pasado 14 de octubre una larga reunión con la industria de la aviación sobre el tema.

 

La FAA, que ha insistido desde hace varios años del peligro de interferencias entre las señales 5G y las de los aviones, quería que se aprobara una resolución oficial con efectos inmediatos para limitar el uso por parte de los pilotos de los aviones de ciertos sistemas de navegación automáticos para aminorar, en la medida de lo posible, la posibilidad de que hayan interferencias. Esta resolución, sin embargo, continúa bloqueada. En la convocatoria de la subasta 107 ya se indicaba que se introducirían en las nuevas frecuencias los sistemas de seguridad necesarios para que no provocaran interferencias.

 

El conflicto se precipitó el pasado martes, cuando la FAA publicó un boletín informativo especial en el que “recomendaba a los fabricantes de altímetros, de aviones y operadores que voluntariamente suministraran a las autoridades federales información específica del diseño de los altímetros y sus funcionalidades, específicamente en el uso de los altímetros en los aviones para que se puedan verificar y comprobar sus equipos”.

En estos momentos se está completando otra subasta en Estados Unidos, la 110, con frecuencias entre los 3,45 y 3,55 GHz, que no se había planteado utilizarse para 5G porque tenía uso exclusivo los militares

Los resultados de estas tareas, añadía el boletín, serían puestas a disposición de las autoridades de aviación civil y de los reguladores de espectro y se aclaraba ya en la introducción del boletín que la FAA estaba colaborando con la FCC y la NTIA, la agencia nacional de información y telecomunicaciones, “para evaluar la necesidad de mitigación [de las señales] más allá de las acciones recomendadas por este boletín informativo especial”.

 

El pasado miércoles, el día después del boletín de la FAA, los operadores AT&T y Verizon comunicaban que habían acordado retrasar el despliegue de los servicios 5G, previstos por parte de AT&T para el 5 de diciembre, para colaborar con la FAA para resolver la problemática sobre la potencial interferencia con sistemas de comunicaciones clave en los aviones. Ya por la tarde del miércoles, la FCC y la FAA emitían un comunicado conjunto en el que confirmaban que habían solicitado a los dos operadores una pausa voluntaria en la introducción de los servicios 5G.

Una espera indeterminada de los resultados

Las informaciones periodísticas publicadas hablan de la pausa voluntaria de un mes, en principio hasta el 5 de enero de 2022, porque en la concesión de la subasta 107 se dice expresamente que se podrán poner en marcha las nuevas frecuencias a partir del 5 de diciembre de 2021. Pero en ningún documento se dice cuándo podrán estar evaluados los altímetros y sistemas de comunicación ni la puesta en marcha de supuestos sistemas de mitigación de interferencias o de limitación de funciones de los pilotos de que habla el boletín de la FAA.

 

Varios expertos, como Harold Felds o Blain Levin, reconocen que el retraso de un mes no tiene mucha importancia, aunque para AT&T es una faena porque lo tenía todo a punto para potenciar sus servicios 5G justo antes de Navidades, campaña de promoción incluida. La cuestión reside en si el retraso continuará varias semanas más o quizás incluso meses, porque entonces el perjuicio para AT&T, y posteriormente para Verizon, puede ser muy importante, dice Levin de New Street Research.

 

El principal beneficiado de todo este embrollo es T-Mobile US, porque ya está ofreciendo servicios 5G en gran parte del país gracias a las licencias que poseía y las conseguidas con la adquisición de la operadora móvil Sprint, un proceso de fusión que fue muy discutido en su día, con la firma oposición de Verizon y AT&T (el servicio 5G de T-Mobile US ofrece buena cobertura 5G, pero poca velocidad, porque trabaja a frecuencias bajas).

 

Verizon y AT&T parecen convencidos de que con un mes se podrá solucionar el conflicto o, por lo menos, que podrán seguir adelante. De lo contrario, podrían solicitar indemnizaciones millonarias por cada día de retraso, porque la concesión de las licencias es oficial desde julio, cuando se abonaron los importes de la subasta.

 

La CTIA, el grupo de presión de la industria móvil, se ha apresurado a enviar a la FCC una carta electrónica en la que asegura que “casi 40 países ya han adoptado reglas y han desplegado centenares de miles de estaciones base en la banda C a frecuencias similares y niveles de potencia similares que las señales 5G en Estados unidos y, en algunos casos, cerca de operaciones de la aviación”.

 

Los argumentos que utiliza la CTIA son exagerados, porque son muy pocos los países que utilizan frecuencias “similares”. En la Unión Europea, las frecuencias medias utilizadas para 5G oscilan entre los 3,4 y 3,8 GHz. En España, por ejemplo, las frecuencias por ahora asignadas van desde 3,4 a 3,6 GHz, aunque están planificadas en un futuro de 3,6 a 3,8 GHz. En Alemania, se han concedido de 3,4 a 3,7 GHz y en Francia, Italia y Finlandia llegan hasta los 3,8 GHz, pero en ningún caso hasta los 3,9 GHz como en Estados Unidos, aunque sí en algunos otros países como Japón y en muy contadas zonas.

Subasta 107 flexible, en dos fases

En realidad, algunos expertos no acaban de ver que el potencial problema de la interferencia sea tan inminente como asegura la FAA. AT&T comunicó el miércoles pasado que “a solicitud del Ministerio de Transportes, hemos acordado voluntariamente posponer la Fase 1 de los despliegues de la banda C un mes, hasta el 5 de enero, para continuar trabajando de buena fe con la FCC y la FAA para comprender la problemática expuesta por la FAA”.

 

La clave de este comunicado está en la “Fase 1”. Porque, en realidad, la subasta 107 contiene, desde el inicio, dos fases o periodos de implantación. Ciertamente, se subastaron al mismo tiempo los 300 MHz de la parte baja de la banda C, la comprendida entre los 3,7 y 3,98 MHz, que es la que utilizaban los operadores de satélite y se les asignaba los 200 MHz superiores, de 4 a 4,2 MHz (previa compensación por sus derechos). Pero la subasta incluía la disponibilidad de estos 300 MHz en dos fases temporales distintas.

 

En una primera fase, se liberarían 120 MHz de espectro entre los 3,7 y 3,82 GHz, que pasarían a estar disponibles en 46 de las principales 50 áreas económicas parciales (PEA) de Estados Unidos el 5 de diciembre de 2021, como dejan claras las bases de la subasta 107 . En una segunda fase, continúan diciendo las bases de la subasta, se liberarían los otros 120 MHz de la parte baja del espectro, desde los 3,82 hasta los 4 GHz en el resto de áreas económicas parciales y se terminaría todo el proceso el 5 de diciembre de 2023; por tanto un año después de terminarse la primera fase.

 

En el cuadro de abajo, de la FCC, se especifican cinco sub-bloques de 20 MHz entre los 3,7 y 3,8 GHz, que son los de la primera fase que ahora, el 5 de diciembre, deberían quedar despejados para su uso para las señales 5G, y liberar un año más tarde otros cinco bloques de 20 MHz entre los 3,8 y 3,9 GHz, así como otros cuatro bloques de 20 MHz entre los 3 y 3,98 GHz, reservándose 20 GHz de salvaguarda y para otros usos satelitales entre los 4 y 4,2 GHz.


En el gráfico inferior de la Asociación de Industrias Aeroespaciales (AIA), se especifica que la interferencia con las señales de los helicópteros “empieza” en la banda de los 3,75 GHz, pero que la interferencia con los aviones comerciales “empieza” en la banda de los 3,95 GHz, como también dice la FAA y nadie discute. El conflicto de señales, al menos para los aviones comerciales, está entre los 3,95 GHz y los 3,98 GHz de la subastada realizada por la FCC más, evidentemente, la zona de seguridad que se quiera asignar, o los sistemas de protección de potenciales interferencias.


En la primera fase de la subasta 107 de la FCC, que alcanza hasta los 3,82 GHz y que es la que el 5 de diciembre se habría puesto en funcionamiento, no tendría que haber, por tanto, ningún conflicto de interferencias con los aviones comerciales, porque están separadas las señales más de 120 MHz; en todo caso, el problema podría estar con las señales de los helicópteros.

 

Para resolver el tema más conflictivo, el de los aviones comerciales, se dispondría de un año adicional para encontrar una solución que satisficiera a todas las partes. La incertidumbre se trasladaría, de este modo, a la segunda fase de la subasta. Lo que no se acaban de entender son los motivos que han llevado a englobar las dos fases en una sola, como si el 5 de diciembre de 2022 se alcanzaran ya los 4 GHz cuando se llegan hasta los 3,82 GHz.

 

Los próximos treinta días serán decisivos para buscar una salida al conflicto, aunque parece que hasta dentro de un año no es grave. La operadora AT&T asegura que ha concedido el mes de gracia que le han pedido las autoridades “de buena fe”, pero está claro que a partir del 5 de enero exigirá que cesen las recomendaciones de las autoridades de retrasar la puesta en marcha (son recomendaciones porque las autoridades tienen claro que no lo pueden exigir sin crear nuevos conflictos de intereses, ya que las licencias fueron concedidas oficialmente.

Nueva subasta para tener más espectro

Todo este embrollo se debe a la falta de suficiente espectro en Estados Unidos para los servicios 5G en la banda más adecuada, en torno a los 3,5 GHz. Una primera alternativa vislumbrada fue ir a la parte superior del espectro, más allá de los 12 GHz, en las llamadas ondas milimétricas, que durante varios años fueron abundantemente promocionadas en Estados Unidos para sortear el problema que tenían.

 

Las ondas milimétricas, que ofrecen mayor velocidad pero muy escaso radio de cobertura y además son muy sensibles a cualquier obstáculo que encuentran a su paso, no han acabado de funcionar, al menos para el uso cotidiano de los servicios 5G. Además, en su día el servicio meteorológico de Estados Unidos puso el grito en el cielo porque las señales podían interferir con los satélites que predicen el tiempo, pero quedó en nada porque no tiene la fuerza suficiente para imponer sus argumentos.

 

Verizon apostó muy fuerte por las ondas milimétricas y adquirió una amplia cartera de licencias por todo el país, pero tuvo que claudicar y quedarse con gran parte de las licencias subastadas a principios de año. Ahora, tanto Verizon como AT&T también han pujado fuerte en la subasta que se inició hace unas semanas, la 110, y que está a punto de concluir. En la subasta 110 se conceden licencias en la banda de 3,45 a 3,55 GHz, pero de uso limitado y compartido, porque están parcialmente ocupadas por el Ministerio de Defensa de Estados Unidos para su uso exclusivo y han cedido una parte.

 

La Auction 110 empezó hace unas semanas y al principio se temía que se tuviera que cancelar porque no se llegaría al importe mínimo de reserva, fijado por la FCC en 14.700 millones de dólares, ya que AT&T abandonó la subasta al cabo de pocas rondas porque ya tenía sus necesidades de licencias cubiertas, al igual que Verizon y T-Mobile US. Pero en los días siguientes se volvieron a animar las pujas y ahora, a punto de concluir, ya se han superado los 20.000 millones de dólares. Ahora sólo faltaría que los militares pusieran nuevas objeciones al uso flexible de esta porción del espectro que tenían concedido para uso exclusivo que, no por casualidad, es la parte más preciada para el uso de 5G.