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03/09/2019

AT&T se apoya en IBM y Microsoft para virtualizar su red y poner en la nube sus servicios

Los operadores de telecomunicaciones hace tiempo que están externalizando sus centros de datos y situando sus capacidades de red y distintos servicios en la nube, con el objetivo de lograr más flexibilidad de funcionamiento, menores costes operativos y mayor agilidad a la hora de añadir capacidades en los puntos de mayor demanda. Telefónica, sin ir más lejos, hace años que se mueve en esta dirección, como lo está haciendo la mayoría de operadores, y el desarrollo de las redes 5G no hace más que acelerar esta estrategia. Pero es ATT, con sus recientes acuerdos con IBM y Microsoft, quien está liderando esta tendencia.


A principios de año, ATT concluyó un acuerdo para externalizar su negocio de centros de datos por 1.100 millones de dólares. La intención de la compañía es haber migrado la mayoría de sus tareas no específicas de red a la nube pública en 2024; se convertiría así en el principal operador que ofrece sus servicios y aplicaciones de telecomunicaciones empresariales a través de la nube y con funciones de redes virtualizadas y definidas por medio de software (SDN). De hecho, ATT prevé tener el 75% de su red de Estados Unidos virtualizada el año que viene y, si puede, incluso durante la primera mitad, según declaraciones recientes.

ATT cerró a mediados de julio dos importantes acuerdos estratégicos plurianuales, uno con IBM y el otro con Microsoft, que acelerarán y darán consistencia a la estrategia de redes virtuales de la compañía. Es un compromiso que, si resulta como se ha planteado, beneficia a ambas partes. ATT consigue tener una red más potente y versátil y ofrecer mejores servicios de valor añadido y a menor coste a sus clientes. Y tanto IBM como Microsoft, por separado, logran un socio preferente en el sector de las telecomunicaciones y una baza para conseguir más contratos con otros operadores gracias a la experiencia conseguida con ATT.

La alianza entre ATT e IBM establece, a grandes rasgos, que la red de ATT se enlazará con la nube de IBM para suministrar servicios de redes definidas por software (SDN), incluyendo el acceso de IBM Cloud a la red 5G de ATT. A cambio, IBM se convertirá en el suministrador principal de los servicios 5G, Edge Computing e IoT de ATT y le ayudará a gestionar la infraestructura completa de telecomunicaciones de ATT, incluyendo los servicios en la nube, públicas y privadas, tanto propias como de terceros. ATT modernizará sus aplicaciones internas para permitir una migración fluida a la IBM Cloud.



Microsoft consigue de ATT que Azure, los servicios y aplicaciones que Microsoft posee en la nube, se convierta en el suministrador preferente de las aplicaciones en la nube que no sean de red de ATT. De esta forma, la gran mayoría de aplicaciones empresariales que ofrezca ATT serán proporcionadas por medio de Azure y basadas en el Office 365 de Microsoft. La presencia global e inmensa de la plataforma Azure de Microsoft hará que ambas compañías ofrezcan soluciones empresariales integradas en telecomunicaciones de voz, datos y vídeo así como de red, IoT y servicios de seguridad. Como en el acuerdo con IBM, ATT consigue ofrecer, a través de Microsoft, unos servicios empresariales más amplios y probados, y Microsoft logra fidelizar a una compañía con una amplia cartera de clientes.



AT&T gana en potencia y versatilidad de red; IBM y Microsoft logran un socio de referencia en telecomunicaciones



Para conseguir el acuerdo con ATT, IBM ha tenido que echar mano de toda su tesorería acumulada en su más de un siglo de existencia y endeudarse para comprar, por 34.000 millones de dólares, la compañía suiza Red Hat. Se trata de la operación de compra más importante de IBM y altamente arriesgada por su importe, pero que Ginni Rometty, CEO de IBM, considera crucial para que la compañía pueda ser alguien, aunque tarde, en el mercado de informática en la nube, ahora controlado por Amazon Web Services (AWS), Azure y Google Cloud (y en China por Alibaba).

Con la compra de Red Hat, anunciado en octubre del año pasado y ahora materializado, IBM consigue un suministrador líder de herramientas de software que son ampliamente utilizadas para escribir aplicaciones informáticas basadas en la nube. Se trata de OpenShift, la versión de Red Hat en código abierto de la plataforma Kubernetes, la tecnología que está detrás de la mayoría de aplicaciones nativas de la nube y una parte esencial de la estrategia centrada en la nube de todas las compañías.

La estrategia de IBM pasa por utilizar OpenShift, junto a la nueva CloudParks de IBM, para modernizar sus aplicaciones antiguas (muchas en Cobol y también ampliamente utilizadas, sobre todo en banca y seguros) para empaquetarlas y poderlas desplegar a través de la nube, sea pública, privada o híbrida. Aunque la informática en la nube cumple ahora quince años de existencia, IBM asegura que solo es utilizada por el 20% de las grandes corporaciones, con lo que IBM-Red Hat tiene mucho campo por delante.



El contrato con AT&T es el motivo para que IBM haya comprado RedHat, operación crucial para tener presencia en el mercado de la nube



Ginni Rometty ha declarado que con la compra de Red Hat se abre el segundo capítulo de la informática en la nube, con este mercado en clara expansión. Después de estar siete años al frente de IBM y de seguir una estrategia financieramente conservadora a base de repartir dividendos pese a caer la cifra de negocios, la compra de Red Hat se considera por los analistas arriesgada y un cambio radical de actitud. En cualquier caso, dependerá al final de cómo se ejecute la operación.

IBM asegura que mantendrá la sede y los puestos directivos de Red Hat, pero su encaje no será sencillo. Red Hat facturó 3.400 millones de dólares el año pasado y creció el 15%, que es menos del 5% de la facturación de IBM. IBM encadenó 22 trimestres consecutivos facturando menos que el mismo trimestre del año anterior, hasta el último trimestre de 2017. Los últimos resultados trimestrales también han declinado, con lo que han vuelto a surgir las dudas de si IBM seguía el camino correcto y probablemente ha precipitado la decisión de compra de Red Hat y la oportunidad que representaba la alianza con ATT. La compra de Red Hat será la prueba de fuego definitiva y Rometty será recordada por ello, acabe como acabe.



Para ATT, en cambio, la alianza con IBM, de “varios miles de millones de dólares”, es mucho menos arriesgada y representa una buena oportunidad para hacer frente a los desafíos que se le presentan como operador y destacar frente a su competidor Verizon y a la aún dudosa fusión entre T-Mobile y Sprint y liderar el proceso de transformación general que se avecina. Para Microsoft y ATT, su acuerdo se ve a priori favorable y beneficioso para ambas partes.

Empiece o no un segundo capítulo de la historia de la informática en la nube, lo que es seguro es que la doble alianza de ATT con IBM-Red Hat y Microsoft tendrá amplias repercusiones, tanto entre los proveedores tradicionales de informática en la nube y servicios de telecomunicaciones, como VMware, HPE o Cisco, como AWS o Google Cloud, especialmente si IBM-Red Hat tiene éxito. Tanto IBM como ATT hacía años que trabajaban con Red Hat y ambos han declarado que sus negocios con ella habían hecho crecer su facturación, con lo que un lazo más estrecho debería ser igualmente positivo.

Para el resto de operadores, la operación puesta en marcha por ATT será analizada con lupa por si la pueden adaptar a sus intereses con éxito. En unos momentos tan convulsos como los actuales, a nivel de desarrollo de mercado y de la puesta en marcha de una nueva generación de redes móviles y de infraestructura de redes y de aplicaciones en general, una operación de este calibre puede hacer replantear muchas estrategias en el sector de las telecomunicaciones y del más general de las tecnologías de la información y comunicaciones a nivel mundial.


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