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Alemania cede y pondrá más obstáculos a las redes 5G de Huawei

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Alemania parece decidida a restringir la instalación de nuevos equipos de red 5G de Huawei en su territorio. La orden alemana no será tan estricta como hizo el Reino Unido el pasado julio, sino que se parecerá más a la medida que ha adoptado Francia: someter las licencias 5G dadas a los operadores a un escrutinio estricto y continuado, con la intención de tener las redes lo más seguras posibles y libres de miradas externas. Tampoco parece que la medida alemana vaya a nombrar a Huawei explícitamente, según declaraciones de portavoces alemanes recogidos en diversos medios de comunicación la semana pasada, aunque el resultado final será un veto total a Huawei en pocos años.

Italia ya se ha mostrado partidaria de ser muy dura con Huawei y Grecia va por el mismo camino, mientras que Portugal se ha manifestado oficialmente a favor de reducir drásticamente la instalación de nuevos equipos 5G del fabricante chino. Falta por ver qué pasará en España, aunque probablemente el Gobierno español aprobará al final unas recomendaciones que serán similares a las que previsiblemente tomará en pocas semanas Alemania, porque los operadores españoles y alemanes comparten una gran dependencia de los equipos de red de Huawei y están en una situación relativamente parecida.

El tema de qué hacer con las redes 5G de Huawei hace varios meses que está encima de la mesa de la cancillera alemana, Angela Merkel. Hasta hace poco, su postura de no represaliar a Huawei era muy rígida, por temor a que se vieran gravemente afectadas las importantes exportaciones que Alemania hace a China de maquinaria sofisticada y de automóviles. En las últimas semanas, sin embargo, la posición del Gobierno alemán se ha suavizado y ahora es partidario de endurecer su postura frente a Huawei en Alemania, por la presión de miembros de su propia coalición y de expertos en seguridad e inteligencia.

La red 5G de DT, construida mayoritariamente con equipos de Huawei, se prevé que cubra dos tercios de la población alemana a finales de año, probablemente antes de la entrada en vigor de la ley restrictiva

Las restricciones del Gobierno alemán a las redes 5G de Huawei, que aprobará previsiblemente en unas semanas, no mencionarán a la compañía china explícitamente sino que crearán trabas burocráticas que harán virtualmente imposible que Huawei pueda suministrar equipos a los operadores de Alemania a corto plazo, según fuentes conocedoras del borrador legislativo y dadas a conocer por Handelsblatt, Reuters y Financial Times la semana pasada, entre otros medios. Los detalles de la orden gubernamental no están ultimados pero el objetivo final está decidido.

Equipos 5G verificados y homologados

El proyecto de ley obligará a los operadores de telecomunicaciones a que los componentes y equipos que vayan a instalar sean verificados por los servicios de inteligencia (BND) y de la agencia de seguridad informática (BSI) alemanes, incluyendo la actualización del software en las redes. La duración y complejidad de los procedimientos de homologación, especialmente severos en el caso de Huawei, es lo que hará que los operadores se decanten por otras alternativas para construir más rápidamente sus redes, aseguran los conocedores del tema.

El texto definitivo a aprobar, sin embargo, será un delicado compromiso entre el Ministerio de Asuntos Exteriores, que no quiere enemistarse con China; el de Economía, más favorable a los deseos de los operadores de seguir con Huawei, y el de Interior, más neutral. Los tres operadores de telecomunicaciones en Alemania (Deutsche Telekom, Vodafone y Telefónica a través de su filial O2) calculan que la exclusión de Huawei en sus redes de telecomunicaciones supondría una factura adicional cercana a los 55.000 millones de euros.

“Los estándares de seguridad afectarán a todos los suministradores de redes de telecomunicaciones”, ha asegurado Steffen Seibert, portavoz de la cancillera Merkel. Sin embargo, el operador más perjudicado, a priori, será Deutsche Telekom (DT), tanto por la extensión de su red actual como por el elevado porcentaje de equipos que tiene instalados de Huawei. La consultora Strand Consult calcula que el 57% de las antenas 5G de DT son de Huawei. La filial alemanas de Vodafone y de Telefónica también dependen de los equipos del fabricante chino, pero menos y, además, sus redes son más reducidas que las de DT.

Volker Petendorf, portavoz de DT, aseguraba a finales de septiembre que su compañía también tiene instalados equipos de Ericsson y Nokia, pero “el 50% de nuestras antenas provienen de Huawei”. Para los expertos, no hay ninguna duda que la exclusión de Huawei de las redes alemanas supondrá un encarecimiento de las que se vayan a instalar en el futuro. Por una parte, porque los equipos de Huawei son proporcionalmente más económicos y de muy buena calidad y, por otro, porque habrá menos oferta disponible.

El borrador legislativo contempla la homologación de los “componentes estratégicos” en los equipos de red, pero no precisa, al parecer, si afecta a los que están en las redes troncales, a las redes de enlace o a todo el conjunto de equipos y software de las redes 5G. Lo que parece es que el riesgo de las escuchas telefónicas preocupa menos, porque se pueden encriptar de manera segura. Más complicado es asegurar que no haya fugas de datos que permiten identificar quién y a quién llama o envía datos y cuántas veces; en definitiva, su red de contactos.

Suministro de componentes vulnerable

Lo que más preocupa, en estos momentos, es la vulnerabilidad que Huawei tiene en la cadena de suministro de componentes estratégicos, como resultado del embargo que Estados Unidos ha llevado a cabo desde el pasado agosto y que afecta no sólo a los semiconductores sino también a los equipos y al software con que se diseñan y fabrican los mismos. En la práctica, esto ha hecho que ninguna compañía pueda vender chips a Huawei, especialmente TSMC, un fabricante taiwanés que producía componentes altamente sofisticados por encargo de Huawei, como también lo hace con otras compañías, principalmente estadounidenses, como Apple, Qualcomm o NVidia.

La otra preocupación es el presunto sometimiento que por ley tiene Huawei a los dictados del Partido Comunista chino, que la Administración de Estados Unidos y el propio Trump insisten y dan por hecho mientras que la compañía siempre ha negado tajantemente. El pasado sábado, The Wall Street Journal aseguró en su editorial que “Huawei tiene lazos duraderos con el Ejército de Liberación del Pueblo y ninguna compañía china es independiente bajo el régimen del Partido Comunista”. En todas las informaciones anteriormente publicadas y firmadas por el periódico financiero, siempre se había añadido la coletilla de que Huawei lo desmentía rotundamente.

La simple sospecha de que Huawei pueda mantener relaciones con su Gobierno hace muy difícil, si no imposible, que pueda pasar la prueba completa de seguridad, opina un conocedor de las negociaciones al Financial Times. Al margen de todo ello, también está la cuestión de la soberanía industrial europea. Hace un par semanas, la Comisión Europea consideró que las redes 5G son un gran activo estratégico y una palanca para aumentar la competitividad europea frente a Estados Unidos y China. Si se estrechan los lazos con la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia, es más factible que Europa sea más competitiva que dependiendo mucho de Huawei como hasta ahora, por muy alta calidad, precio muy competitivo y buen servicio que presten, consideran los que están en contra de Huawei.

La simple sospecha de que Huawei mantenga relaciones con su Gobierno hace muy difícil que pueda pasar la prueba de homologación y seguridad, aparte de la cuestión de la necesaria soberanía industrial europea

De cualquier modo, Huawei no se rinde. Esta misma semana inaugurará en París su sexto centro de investigación y desarrollo en Europa. Incluso en Italia, la compañía abrirá un centro de ciberseguridad y transparencia dotado con un presupuesto de 1.000 millones de euros anuales. Y eso que Italia quiere romper totalmente con Huawei, como dejó claro su ministro de Asuntos Exteriores, Luigi di Maio, en una rueda de conjunta la semana pasada con el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, con motivo de la visita que hizo a Roma. Pompeo no citó específicamente a Huawei, pero dijo que había discutido con el uso de la tecnología con compañías chinas con el primer ministro italiano, Giusepe Conte.

Pompeo hace meses que está desplegando una gran actividad política por toda Europa para convencer de la necesidad de que se corten todos los lazos con Huawei y parece que la estrategia le está funcionando. Hoy mismo, el Secretario de Estado de Estados Unidos está de visita en Japón y ha asegurado al periódico Nikkei que quiere “formalizar y potencialmente ampliar el diálogo de seguridad a cuatro bandas” de Estados Unidos con Japón, India y Australia.

“Una vez hayamos institucionalizado lo que estamos haciendo los cuatro juntos, podemos empezar a construir un verdadero marco de seguridad”, una red, o fábrica, “que sirva para contrarrestar el reto que el Partido Comunista chino representa para todos nosotros”, precisó Pompeo después en un encuentro informal con varios ministros de Asuntos Exteriores, dice el periódico. Otros países, sugirió, pueden formar parte de esta fábrica “a su debido tiempo”. Las discusiones abarcan la seguridad marítima en la zona del sudeste del Pacífico pero también las comunicaciones 5G.

Equipos 5G del mismo fabricante 4G

La exclusión completa de Huawei de las redes 5G europeas no será un tema nada sencillo, aunque se quiera, a corto plazo. Las redes 5G actuales funcionan ahora a través de las redes 4G, en lo que se llama modo “Non Stand Alone” (NSA). La independencia total de las redes 5G de las 4G se empieza ahora con el modo Stand Alone y para que haya la completa y necesaria compatibilidad entre redes 4G y 5G se necesita que los equipos sean del mismo fabricante. Para actualizar las redes 4G a 5G, como están haciendo muchos operadores, especialmente DT, se necesita también software del mismo fabricante que los equipos.

Para tener redes 5G, por ejemplo, de Ericsson o Nokia, y que no incluyan equipos de Huawei sería necesario, por un lado, dejar en punto muerto las redes 4G de Huawei, sin actualizar, y desmontar las 5G que se hayan instalado. Lo más probable, para no desperdiciar recursos, es que se vayan actualizando las redes 4G de Huawei a 5G en los nodos no especialmente críticos y, en todo caso, desmantelar los equipos 5G de Huawei en los nodos especialmente sensibles en un plazo razonable, como , por ejemplo, Francia ha ordenado a Bouygues Télécom para concederle la licencia 5G.

Otro problema es que la red 5G de DT, que está construida mayoritariamente con equipos de Huawei (algunos nuevos y otros actualizados) está previsto que cubra dos tercios de la población alemana a finales de año. También la red 5G de Vodafone y la de O2, la filial de Telefónica, están muy avanzadas. O2, por ejemplo, acaba de anunciar hoy que ha ampliado su red 5G a diez ciudades alemanas, que se suman a las cinco ciudades más importantes del país que ya tenían servicio 5G. A finales de 2021, la red 5G de Telefónica en Alemania cubrirá más del 30% de la población, con 6.000 antenas en servicio frente a las 450 actuales.

Si se tardan muchos meses en aprobar la ley que limite la instalación de equipos de Huawei en Alemania, puede ocurrir ya gran parte de la red 5G esté ya instalada y en servicio, gran parte de ella con infraestructura de Huawei. Hay que tener presente que los tres operadores alemanes desembolsaron 6.500 millones de euros por el acceso a las licencias 5G y con unas condiciones específicas de uso y cobertura que probablemente será difícil variar.

En Alemania, además, se reservó 100 MHz de la banda media de 3,5 GHz para redes privadas 5G, que previsiblemente podrían utilizar equipos de Huawei. Huawei, aparte, ya ha solicitado y se le ha concedido una licencia de actividad para redes privadas 5G. El Gobierno alemán podrá obstaculizar la instalación de redes 5G de Huawei en su territorio, pero tendrá muchas dificultades para excluirlas del todo en pocos años.